No fui el único que madrugó esta mañana. Allí estaban varios amigos, algunos entrenadores, analistas y periodistas deportivos. También más de un jugador español de la NBA. Todos aferrados al vaso de café con el que, al menos, nuestras manos, combatían el frío reinante. Ni siquiera éramos conscientes de merecer esa fuente de calor después de que nuestros vaticinios y apuestas quedaran en entredicho tras lo vivido anoche en el Palau Sant Jordi.
Parecía una Copa del Rey hecha a la medida del Barcelona. Los de Pascual llegaban en un gran momento, cómodamente instalados en el primer puesto de la ACB y de su grupo del Top 16, con sus mejores jugadores liberados de las lesiones que habían venido achacando y practicando la mejor defensa del continente. Todo, salvo los mitos que rodean a la competición, (maldición del anfitrión, nadie gana tres copas consecutivas) estaba a favor del Regal.
Además, la situación del eterno rival, el Real Madrid, no hacía indicar que estuviera en disposición de competir en un cara a cara contra los de Xavi Pascual. Virtualmente eliminados de la Euroliga y tras haber sido vapuleados en dos ocasiones por el Gescrap Bizkaia pocos daban un duro por los chicos de Laso.
De ahí todas esas previas que daban como único favorito a los de azul y grana. De ahí que periodistas con mucha experiencia, ex jugadores, entrenadores, y también jugadores en activo, lo tuvieran tan claro antes de que el balón fuera lanzado al aire del Palau. Por eso, a tenor de lo visto y haciendo gala de una notable capacidad de autocrítica, sin que nadie nos haya citado, hemos decidido peregrinar hasta el despacho de Pablo Laso para entonar el “mea culpa” y aceptar que:
- Yo también pensé que la planificación de la plantilla no fue la ideal, que los fichajes de Rudy e Ibaka perjudicarían la progresión de los jugadores con los que, finalmente, nos jugaremos las habichuelas.
- Yo también creí que el modelo de juego de Laso servía para llenar pabellones pero no para ganar títulos de la importancia de una Copa del Rey basándome en aquello de que los ataques ganan partidos y las defensas campeonatos. De todos modos, hay que decir, que el esfuerzo de ayer no sólo se realizó desde una vertiente ofensiva, sino que todos nuestros chicos respondieron al desafío y bajaron el culo para limitar la aportación ofensiva de las estrellas culés.
- Yo, como Messina, pensé que Llul sólo podía rendir al máximo nivel como escolta. Ahora reconozco que sin ser el típico base, más director que anotador, sí que puede dominar el juego desde la posición de base.
- Yo también pensé que la infrautilización de Pocius o Felipe en algunos partidos les lastraría en su rendimiento en momentos importantes. Sin embargo, la buena gestión de la plantilla en términos psicológicos le ha permitido a Laso utilizar una rotación larga al más puro estilo Pepu en el Mundial de 2006 y al más puro estilo universitario.
- Yo también creí que los madridistas tardaríamos mucho tiempo en olvidarnos de Bullock. Sin embargo, en Carroll hemos encontrado un clon de piel blanca y pelo rubio capaz de asumir los balones calientes y de anotarlos. Qué lejos queda ya la sombra de Tucker.
- Yo también temía que los interiores del Barcelona harían polvo a nuestros pívots de raza blanca. Y sí, N´Dong nos hizo daño reboteando una bola tras otra bajo nuestro aro, pero sobre todo Begic intimidó, taponó y cambió tiros de los exteriores blaugranas. Una gran progresión la suya.
- Yo tampoco veía a Carlos Suárez posteando a Mickeal. Más aún cuando llevaba varios partidos sin sacar nada positivo de esta situación interior. Sin embargo, su inicio de partido fue fundamental para el desarrollo de los 40 minutos. Se mostró muy superior a Mickeal y abrió una vía de agua en la que creíamos, inexpugnable defensa catalana.
Y una vez asumidos todos estos puntos y consumido ya el café de nuestras tazas, todos los presentes hemos decidido que, pese a la victoria en la Copa del Rey, no es momento para la autocomplacencia y el conformismo. Es momento para poner el resto en los dos partidos que quedan de Top 16, es la hora de ganar en Siena, algo que conseguimos el año pasado con una plantilla más limitada, y que necesitaremos hacer si queremos mantener vivas las opciones de clasificación. Estos doce jugadores han demostrado tener calidad para estar entre los ocho mejores de Europa y espero que tengan la oportunidad de cruzarse con todo un CSKA y demostrar su verdadero nivel ante los Krstic, Kirilenko o Teodosic.
De lo contrario mantendremos nuestra penitencia, celebraremos la consecución de un título que hacía 19 años que no se conquistaba, pero acompañaremos de un asterisco todo lo sucedido durante la temporada. Porque si el Real Madrid de baloncesto es grande no es por ganar Copas del Rey y sí por ser el Rey de la Copa de Europa.
UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS











