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Y así hasta 2500





Titulaba hace tiempo la previa de la Liga Endesa como “Una guerra a cambio de muchas batallas”. Y qué guerra, qué fantástica versión de los clásicos duelos entre Real Madrid y Barcelona nos han ofrecido las plantillas actuales de estos dos gigantes del baloncesto. En un partido lleno de alternativas sólo el marcador pudo decantarse por uno de los dos contendientes cuando ningún espectador imparcial podría haberlo hecho sin entrar a valorar empatías o afinidades. Brilló el Barcelona en el juego del bloqueo directo en cabecera. Hizo lo propio el Madrid en la suerte del uno contra uno, maximizando el talento de sus exteriores y aprovechando el de sus interiores en labores tal vez impropias.



Es preocupante, en cambio, que la Copa reproduzca año tras año el duopolio de estas dos escuadras, que no deje margen a la sorpresa y niegue el valor de las pequeñas historias. Correrán ríos de tinta sobre la canasta sobre la bocina de Llull, sobre cuestiones tácticas o de gestión del marcador y sobre la superioridad manifiesta de los interiores culés sobre los madridistas. Nada se escribirá, en cambio, sobre los modestos, equipos que en otro tiempo desafiaban al poder establecido y que ahora bastante tienen con no ver mancillado su honor tras derrotas cada vez más abultadas.



La economía ha determinado que esto sea así. Estas dos versiones del Real Madrid y del Regal Barcelona son superiores a las de hace tres años, mientras que, en este mismo período, los demás equipos han visto debilitadas sus estructuras logísticas y deportivas. Esta realidad, además de revelar esta concentración de talento, este monopolio natural similar al que ejercen las empresas eléctricas en nuestro país (adquirir, almacenar y distribuir la energía cuesta tanto que mejor que lo hagamos unos pocos para que sea rentable y disminuyan los costes), indica que algo no se está haciendo bien en las estructuras de cantera. Salen muy buenos jugadores (Abrines, Mirotic,...), pero no los suficientes. La clase media, aquélla que debería alimentar las ligas profesionales, es cada vez más exigua. Esto, que puede obedecer a múltiples causas, debería hacer reflexionar a los entrenadores de cantera, los responsables no de sumar medallas a su palmarés y sí de nutrir de competidores a las ligas profesionales. El show debe continuar y para hacerlo deberá sumar a la causa a más competidores. De lo contrario bastará con organizar encuentros periódicos entre Real Madrid y Barcelona, encuentros que irían rotando a modo de gira por los diferentes lugares del país.



La ACB debe hacerse preguntas y dibujar escenarios. Debe cuestionarse si el actual modelo puede sostenerse en el tiempo, (si es que lo hace en la actualidad) si cuenta con la masa crítica suficiente como para generar beneficios y poder competir con una competición a escala europea que, intuyo, será cuestión de años (Euroliga o Conferencia Europea de la NBA). Es inevitable incluir en el orden del día su política de marketing, la difusión que del producto realizan las televisiones. Es decir, cuestiones que a todos, en cuanto que agentes pasivos o activos del negocio, nos afectan.



Sinceramente no me imagino un futuro sin Liga ACB y sin Copa del Rey. Sin embargo, ante una oferta de ocio cada vez más amplia y variopinta, bien haría la competición nacional en definir su nicho (especialización) y abrirlo a nuevos compradores (diversificación) sin renunciar a su esencia (la marca). Mañana ya es tarde para ponerse manos a la obra.



Enhorabuena al Real Madrid por la victoria, al Regal Barcelona por su lucha y buen juego y al resto de equipos por no tirar la toalla y seguir presentándose a los partidos. Así fue la Copa del 2014. Así serán las copas, con un vencedor u otro, hasta 2500 (año en el que dejará de disputarse porque al fin se proclamará la III República). 



UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Vámonos de Copa





Ocho equipos. Ocho aficiones. Siete partidos. Muchas sorpresas. Un campeón. Números que definen una competición,  la Copa del Rey, consagrada como la más emocionante de nuestro baloncesto.

Dicen, los que la han jugado, que ni siquiera una Final Four logra generar una atmósfera comparable a la del torneo copero. Las gradas se convierten en un mosaico de colores representando a cada uno de los conjuntos participantes. Las aficiones realizan largos viajes y se hermanan entre sí para compartir nervios y, también, alguna que otra copa nocturna para celebrar u olvidar, en función de lo sucedido sobre la cancha.

Números son, también, los que afirman que el Regal Barcelona lo tiene complicado para resultar vencedor. Por un lado, la maldición del anfitrión y, por otro, el hecho de que ningún equipo haya ganado en tres ediciones consecutivas así lo atestiguan. Sin embargo, y sirviéndonos de uno de esos tópicos tan repetidos como infalibles, el equipo de Xavi Pascual tiene muy claro aquello de que las estadísticas están para romperlas. Es más, los que entienden, y los que apuestan, lo tienen claro. La copa ha viajado hasta Barcelona para quedarse y al rey, si es que hace acto de presencia, no le quedará otra que hacer entrega del trofeo al genial Juan Carlos Navarro.

Sin embargo, a pesar de que muchos periodistas ya tengan preparado el titular del domingo con la foto de la plantilla del Regal celebrando la consecución del título, lo cierto es que quedan muchas dudas por resolver. Y es que tampoco el cuadro se ha mostrado clemente con los de azul y grana quienes, para empezar, tendrán que superar al equipo revelación del campeonato, el Lucentum Alicante. En el caso de ganar, y salvo sorpresa, se verán las caras con el Caja Laboral de un Dusko Ivanovic con amplia experiencia ganadora en el torneo.


Más fácil lo tendrá el Real Madrid de Laso para acceder al partido decisivo. En el camino medirá sus fuerzas con Fuenlabrada, un equipo muy bien trabajado bajo la batuta del segoviano Porfirio Fisac, y en la supuesta semifinal, se encontraría con el vencedor de un derby andaluz venido a menos por el mal momento por el que atraviesan tanto Cajasol Banca Cívica de Sevilla como Unicaja de Málaga.

Es ésta, la de 2012, una edición marcada por las ausencias. Ausencia de históricos como Estudiantes o DKV Joventut, equipos que en los años 90 eran fijos no sólo entre los ocho, sino entre los favoritos a la consecución del título. Ausencia de los “Men in Black” de Bilbao, el conjunto más en forma del momento tanto en España como en Europa. Más argumentos a favor de que se repita la final de los últimos años, de que se confirme el dominio del Barcelona sobre un Madrid que aún se encuentra muy lejos de los niveles de competitividad, defensa y control de las situaciones que exhiben los de Pascual.

Será una copa con nombres propios. Los de jóvenes que buscarán consagrarse como Mirotic o Lima. Los de estrellas que asumirán las posesiones decisivas como Navarro, Teletovic o Fitch. Los de técnicos que buscarán estrenarse como Laso o Chus Mateo; o los de Pascual o Ivanovic que intentarán asegurarse un hueco en el olimpo de los entrenadores.

Será, seguro, una copa para disfrutar. Dice, la tradición, que habrá sorpresas. Dice, el sentido común, que ganará el Regal Barcelona. Digo, yo, que lo importante es que se vea buen baloncesto y que nuestro deporte salga reforzado de un fin de semana en el que, al menos, los medios de comunicación nos tienen en el punto de mira. Que empiece el espectáculo.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

El espíritu de Siena contra el rodillo culé



Ya llegará la Semana Santa y, con ella, la hora de flagelarme por mis, presumiblemente, fallidos vaticinios sobre la NBA. Dejadme disfrutar, al menos por esta noche, con mi acierto a la hora de pronosticar la final de esta Copa del Rey que tan buenas sensaciones está dejando entre los aficionados.

Admito que mi apuesta no reportaría grandes réditos en las casas británicas. Sin embargo, sé que muchos entrenadores ACB habían depositado su confianza en que el Power Electronics pudiera dar la sorpresa ante el Madrid esta misma tarde. Y no les faltó mucho para estar en lo cierto.

Más bien les sobró. Les sobró el último tercio de partido cuando una defensa asfixiante del Madrid al límite del reglamento condujo a los "valencianos" (las comillas porque de valencianos tienen poco) a tomar malas decisiones y a perder el tempo de un partido que tuvieron controlado durante veinticinco minutos.

No hizo falta echar mano de la pizarra. De nuevo la jugada más básica del baloncesto moderno fue suficiente para desmantelar una defensa asfixiante de las líneas de pase. Si no nos dejan mover la bola, pues no la movamos debió de pensar Messina. Sergio Rodríguez amasó el balón, Fischer acudía para poner un bloqueo directo en lo alto de la bombilla y a partir de ahí empezaban a producir ya fuera doblando al propio Fischer o encontrando ventajas en el perímetro sobre la defensa de ayudas del Power Electronics. Igual que en Vitoria. Igual que en Siena. Con Mirotic, Suárez, Tucker y el ex del Maccabi en el campo. Demasiadas casualidades.

Por su parte, el Regal Barcelona tampoco engañó a nadie al exponer su vasto repertorio ante un Caja Laboral que, en este caso, sólo aguantó veinte minutos y a base, principalmente, de las penetraciones de un David Logan al que no se le había olvidado jugar al baloncesto. Pero los catalanes supieron encontrar un perfecto equilibrio entre el juego interior y el exterior personificado en la figura de Navarro para solventar el choque.

Anderson fue pieza clave en el despegue del tercer cuarto y Víctor Sada dejó patente que el arte del rebote es, en gran medida, deseo. Ricky estuvo bien y Perovic, N´Dong, Lorbek, Vázquez y Morris demostraron que el "front court" más poderoso y profundo de Europa juega de azul y grana.

Mañana por la noche quisiera estar feliz por haberme equivocado al pronosticar una victoria culé. Sin embargo, me daré por satisfecho si el equipo de Messina sigue creciendo, en la buena línea, fortaleciendo su identidad y sin renunciar a los valores de una casa que en su día apeló al espíritu de Juanito y que, hoy, se acuesta con la mente en Siena soñando con otro partido histórico que rellene las grietas que han dejado a su paso 17 años de sequía copera. 

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Vísperas de Copa


Se siente. Se acerca. Se huele. Se toca. Faltan sólo cuatro días para que empiece uno de los acontecimientos señalados en todo calendario de cualquier buen aficionado. Febrero, cada año, nos regala con dos fines de semana de oferta baloncestística diversa, pero magnífica.

Para hablar del All Star ya habrá tiempo. Además, por muchos de vosotros es sabida mi escasa devoción por eventos más circenses que deportivos en los que el baloncesto deja de ser la última ratio para pasar a ser un mero instrumento del entretenimiento gratuito de quienes nunca entendieron el verdadero valor de la competición. Aun así comprendo que buenos aficionados dediquen cuatro o cinco horas de sus agendas a desenfocar su mirada de un mundo que, si no fuera por momentos como el concurso de mates o el concurso de alley hoops también conocido como Partido de las Estrellas que, como diría mi admirado Javier Palao, ya no es lo que era cuando las grandes estrellas se picaban de verdad en defensa de su honor y en la búsqueda de la gloria. Que poco queda de eso. De honor y gloria me refiero.

Así que me centraré en la competición casera. En la monárquica. En la que cada febrero nos depara duelos memorables e imágenes para el recuerdo. En esa competición en la que Pau Gasol comenzó a escribir su historia y en la que soldados rasos y albañiles juegan papeles sobresalientes. Se me viene a la cabeza Jordi Trías, MVP de la Copa de 2007. Ver para creer.

La Copa se presenta con un claro favorito. El Regal Barcelona ha encontrado, de nuevo, esa dinámica de aplastar todo lo que se encuentra en su camino. Con un Navarro recuperado, con un Anderson que parece haber nacido en la vega del Llobregat de lo integrado que se muestra y con un banquillo tan solvente poco parece importar que Pete Mickeal esté lesionado o que Terence Morris no esté aportando tanto como nos tenía acostumbrados.

Como principales aspirantes se presentan Real Madrid y Caja Laboral. Los blancos llevan una racha ganadora importante, aunque lo ajustado de sus victorias es un hecho definitorio de equipo con etiqueta de "en construcción". Parece que Messina ya ha encontrado el quinteto para empezar los partidos (Prigioni, Llul, Suárez, Felipe y Tomic) y los cinco con los que se jurará los minutos finales de un partido decisivo (Prigioni, Tucker, Suárez, Mirotic y Fischer), aunque ya nada me puede sorprender con el italiano al que admiro, pero no siempre comprendo.

Los de Vitoria dieron un golpe sobre la mesa al vencer la pasada jornada de Euroliga al Panathinaikos. Sin embargo, no parecen ni de lejos tan sólidos como en pasadas temporadas. Barac estaba llamado a ser el nuevo Splitter, el nuevo Scola, es decir, el nuevo oscuro deseo de la NBA, pero el papel le ha quedado grande. En mi opinión, sus opciones pasan por la inspiración de ese virtuoso de este juego que es Marcelinho Huertas.

El resto de equipos viajan, como diría Manel Comas, con tantos calzoncillos como días dura la Copa pero sólo por si las moscas. Lo normal es que sólo uno de ellos llegue a semifinales, el Blancos de Rueda o el Power Electronics y que, entonces, caigan con dignidad, pero caigan. Sé que no hay que cazar al oso y bla bla bla, pero pondría bastante dinero si lo tuviera en unas semifinales Caja Laboral-Regal Barcelona y Real Madrid contra cualquiera de los dos equipos antes mencionados. Mi corazón dice Blancos de Rueda y mi cabeza dice que puede pasar cualquier cosa. En Pucela se dice que Porfi Fisac puede convertir el agua en vino, así que tendré fe.

Se admiten apuestas y, sobre todo, se recomienda ponerse cómodos para disfrutar de una competición que, seguro, nos dejaré jugadas espectaculares. 



UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Lo que se nos viene encima





Las hojas comienzan a caer. El cielo azul parece ya un recuerdo lejano. Las toallas y bermudas ocupan progresivamente un lugar más profundo en el armario. Señores, el verano se acabó.

No por ver la luz un 23 de junio este blog puede ser clasificado como estival. Más bien al contrario. Tras la celebración del mundial, el baloncesto empieza a diversificar su oferta. Comienzan las ligas profesionales y los que jugamos a nivel amateur empezamos a afinar nuestros estados de forma al igual que los chavales que participan en competiciones de formación.

Y como no quiero que se nos pase nada por alto, voy a hacer un pequeño recordatorio, por orden cronológico, de los acontecimientos que no nos podemos perder.

El próximo 23 de septiembre comienza el Mundial de Baloncesto femenino. Las españolas viajan con intención de pelear por las medallas, aunque dos equipos se presentan como claros favoritos, Estados Unidos y Rusia.

La liga ACB comenzará el 30 de septiembre jueves con un Real Madrid-Asefa Estudiantes. Toda una Opening Night al estilo norteamericano con la previa de la Supercopa que se celebrará el fin de semana anterior y que siempre nos deja buenos detalles.

Y con la ACB empieza también el Supermanager. Y para tratar de dinamizar el blog e insuflarle un poco de vida he decidido crear nuestra propia liga privada. Para poder participar en ella debéis seguir estos pasos. En primer lugar registraos en la página oficial del Supermanager dentro de la web de la ACB (en la columna derecha del blog). Una vez registrados deberéis crear vuestro equipo. Por último deberéis pinchar en la columna de la izquierda “LIGAS PRIVADAS” y buscar por la “I” una que se llama Individual o Zona. La contraseña es “rajonrondo” y después simplemente tendréis que incorporar vuestro equipo a la liga privada de tal manera que participará tanto en el Supermanager general como en nuestra liga. Espero poder contar con vosotros.

El 20 de octubre comienza la Euroliga con cinco representantes españoles. El F.C.Barcelona defiende título y tanto Real Madrid como Caja Laboral aspiran a arrebatárselo. Unicaja tratará de meterse entre los ocho mejores, mientras que el reto para Power Electronics ha de ser clasificarse para el Top Dieciséis. Los equipos griegos, el CSKA y el Maccabi serán los principales adversarios con el permiso del siempre sorprendente Partizan

Hasta el 26 de octubre tendremos que esperar para seguir la mejor liga del mundo que este año arranca con más fuerza que nunca. Si el año pasado los Celtics dejaron toda una declaración de intenciones sobre la mesa al vencer en Cleveland en la primera jornada, este año se enfrentan al “más difícil todavía” y se verán las caras con los Beach Boys de los Heat en el Garden. Sólo tengo que decir una cosa para todos aquellos que creen que Miami arrasará: “Welcome to the jungle!!!!!!”


Tres horas más tarde en la Avenida Figueroa de Los Ángeles, los Lakers levantarán el decimosexto “banner”. Los Bryant, Gasol, Phil Jackson y compañía se encuentran a un título de igualar a los Celtics en banderines. Ante sí la mejor posibilidad de hacerlo. Sus mejores jugadores se encuentran en plena madurez y sus rivales se encuentran en el otro lado del país por lo que su camino hacia la final se presenta apacible.

Y esto sólo es el comienzo. Progresivamente estas competiciones irán alcanzando momentos importantes como la Copa del Rey, el All Star o los Playoffs. Será entonces cuando el baloncesto adquirirá todo su sentido competitivo y nos demostrará que nuestra pasión no está injustificada.

Os recuerdo que tenéis dos semanas para inscribiros en el Supermanager de ACB.COM y para formar parte de la liga del blog. A ver quién puede con mis Celticsnianos.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS