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El tiempo dirá







A Dusko Ivanovic se le podría reconocer de lejos entre una multitud. Su prominente barbilla, sus pómulos definidos y sus ojos ligeramente hundidos, constituyen un rostro muy personal, una faz que encaja a la perfección con su personalidad y manera de entender la vida.

Montenegrino de cuna, Dusko madura como jugador en el mejor club de su país, el Buducnost, antes de dar el salto al equipo más poderoso de Europa a finales de los 80 y principios de los 90, la Jugoplastika de Split. Allí, bajo la batuta de Maljkovic y junto a talentos de la altura y el nombre de Toni Kukoc, Dino Radja o Velimir Perasovic cosechará dos Copas de Europa antes de hacer las maletas y venir a parar a España (Valvi Girona). Poco amante de las pesas, todos sus compañeros hablan maravillas de su fondo físico y de su disciplina para mantenerse siempre en una buena condición. No en vano fueron sus magníficas piernas las que le permitieron martillear partido sí partido también, los aros de las mejores canchas de Europa con un tiro en suspensión quizá no muy académico, pero sí muy efectivo. Sólo la enorme competencia en su puesto le impidió formar parte de la generación de jugadores yugoslavos que cosechara Eurobasket, Mundial y Eurobasket en el trienio más espléndido que ha conocido una selección europea en la historia de nuestro deporte y que se vio truncado por el estallido de una guerra llamada a dividir pueblos, religiones y talento en base a muchos motivos muy poco convincentes. 



En su paso por Girona nos dejó grandes actuaciones, anotaciones asombrosas y una lección constante de profesionalidad y amor al baloncesto. Alfred Julbe entendió enseguida que por sus venas corría el virus que todo entrenador posee, el no siempre saludable veneno que te impulsa a vivir el deporte más allá de los límites razonables. Pronto, en Suiza (Fribourg Olympic y selección nacional), más tarde, en Francia (Limoges), y finalmente en España (Caja Laboral y Regal Barcelona) su carrera como técnico empezó a adornarse de éxitos que poco o nada tuvieron que ver con la casualidad o el azar y sí con la constancia y la firme creencia en el valor del esfuerzo.

Dusko Ivanovic jamás se concedió a sí mismo un tiempo muerto. En su vocabulario no existen huecos vacíos para palabras como autocomplacencia, excusa o rendición. Su disciplina férrea, admiten varias personas que trabajaron con él, ayuda a que las plantillas que dirige se mantengan unidas. Fortalece al grupo, lo cohesiona ante la necesidad de defenderse del tirano que tienen por entrenador. Por eso, tal vez, encajó enseguida con el ideario del principal responsable de los éxitos del Caja Laboral en las dos últimas décadas, un Josean Querejeta que más allá de posibles errores de gestión, representa el mejor ejemplo de dedicación máxima a un objetivo y a una entidad. Seguro que no le fue fácil a Josean decidir que era el momento de despedir a Dusko, de tomar una nueva senda y desmarcarse de más de diez años (con el paréntesis del período en Barcelona) en los que el club vitoriano pareció una prolongación, una imagen reflejada sobre el parqué de los ideales de un técnico que ya no está, que se fue y al que sólo el tiempo juzgará de manera fría y objetiva.

Zan Tabak, otro ex de la Jugoplastika, intentará transmitir su forma de entender el baloncesto a una plantilla hipotecada que, o bien puede sentirse liberada por la marcha de Dusko, o bien puede sentirse huérfana de su particular acicate. A Ivanovic, por su parte, me lo imagino dedicándole el tiempo del que todos estos años su familia se ha visto privada a sus seres queridos, visitando algún museo y viajando siempre, absolutamente siempre, con una libreta en el bolsillo de atrás del pantalón en la que dibujar un esquema táctico, improvisar una frase relacionada con el baloncesto o recuperar un recuerdo que el tiempo intentará borrar. No sé si diría esto de haber jugado bajo sus órdenes, pero como no ha sido éste el caso...

GRACIAS DUSKO POR TU DEDICACIÓN AL BALONCESTO Y MUCHA SUERTE EN TUS PRÓXIMOS PROYECTOS.


P.D. Algunos aficionados del Baskonia reconocen que hay un punto de inflexión en la vida de Dusko que dulcifica su carácter y relativiza su manera de afrontar su profesión. Este punto de inflexión pudo venir marcado por su "fracaso" en Barcelona y, también, y más probablemente, por la grave enfermedad de su mujer en 2011. En el vídeo, desde luego, Ivanovic no parece ser ningún ogro.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Curso 2012-2013






Tras prácticamente un mes de vacaciones en el que otros asuntos han copado mi agenda, es hora de retomar la escritura de éste, vuestro blog, para daros la bienvenida e inaugurar un curso baloncestístico que se presenta lleno de desafíos y eventos destacables.

Después de un verano marcado por la cita olímpica de Londres y sin que aún sepamos demasiado acerca del futuro de nuestra selección absoluta (quién será nuestro seleccionador, qué jugadores se borrarán de las próximas citas,...), la llegada del otoño marca un punto de inflexión en el calendario deportivo. En breves días, la liga Endesa se pondrá de largo y en ella varios equipos tratarán de poner en jaque la supremacía cada vez más discutida de un Regal Barcelona que se ha impuesto en las dos últimas ediciones. La Copa del Rey disputada en el Sant Jordi, los playoffs de la pasada temporada y la Supercopa recién celebrada apuntan a un cambio de tendencia. El Real Madrid de Pablo Laso, rebosante de talento y firme creyente en una filosofía que atrae seguidores al baloncesto, parte como gran favorito en todas las competiciones nacionales y como aspirante al máximo trono europeo. Sin embargo, pocos pueden enterrar las opciones de un Barcelona que dependerá no sólo de los sistemas de Pascual, sino sobre todo de la salud de dos de los mayores genios del baloncesto contemporáneo. Si Navarro y Jasikevicius son capaces de aportar veinte minutos de calidad, pocos equipos podrán defender las múltiples opciones ofensivas, interiores y exteriores, de un Barcelona que este año, al fin, presume también de presencia en la zona. Caja Laboral, Valencia, Bilbao y Unicaja volverán a presentar batalla con presupuestos más modestos, pero con el respaldo de aficiones fieles a los colores y volcadas con el baloncesto. En los puestos de abajo se librarán escaramuzas marcadas por la urgencia y las circunstancias cuyo resultado, en todo caso, será virtual a la espera del pago de las licencias una vez finalice la temporada. 



La crisis económica y social será, a buen seguro, tema habitual en el blog. Su incidencia es notable en el ámbito profesional y se hace aún más evidente cuanto más descendemos de categoría, cuanto más nos aproximamos al baloncesto amateur. Numerosas ligas provinciales y autonómicas se encuentran en la UVI y muchos patrocinadores han tenido que poner pies en polvorosa abandonando al baloncesto de cantera a su suerte. Es ahora cuando los gestores deben demostrar cualidades y aptitudes, cuando urge echar mano de la imaginación para afrontar un período hostil que, para más inri, no tiene fecha de caducidad. Las hipotecas del presente serán las cargas del futuro. Una educación sustentada en el deporte contribuye decisivamente al asentamiento de valores universales que todo ser humano debe poseer. La posibilidad de perder nos hace humildes. La aspiración de ganar, ambiciosos. La existencia de reglas, aunque pueda parecer lo contrario, libres. Y todo ello se puede aprender en una cancha de baloncesto, en el marco de una colectividad, el equipo, deudora y acreedora al mismo tiempo de los sueños, pasiones y, también, por qué no, de los temores de cada uno de sus miembros. 

Todo ello trataré de inculcar en mi papel como entrenador de un equipo junior de categoría autonómica. En él trataré de aplicar todo lo aprendido en el pasado curso de entrenador de nivel 2 del que os hablé durante el verano, pero sobre todo, en él trataré de mostrarme como soy, de enseñar lo que un día me enseñaron con las vistas puestas más allá del acechante corto plazo, el que nos atrapa y amenaza, el que nos engaña e intenta hacernos perder la vista del horizonte con esas hipérboles paranoides llamadas victoria o derrota.

En un horizonte temporal cercano se sitúa, también, una nueva temporada de la NBA. El próximo lunes jugadores y cuerpos técnicos se reunirán para empezar a trabajar. Durante el verano los primeros pulieron sus condiciones físicas y mejoraron aspectos técnicos mientras los segundos se devanaban los sesos para dibujar una planificación que deberá someterse, en cualquier caso, al capricho de la circunstancia. Los Heat se presentan como máximos favoritos, más aún tras las recientes incorporaciones de Ray Allen y Rashard Lewis, dos francotiradores de reconocido prestigio (sobre todo el primero) que abrirán aún más el campo para que Lebron James y Dwyane Wade actúen a sus anchas. Los candidatos a dificultar esta tarea serán los Thunder de Durant, los Lakers de Nash, Gasol, Kobe, Howard y compañía y los Celtics de la defensa, el espíritu de equipo y la tradición. Ah, y de Rondo, Garnett, Pierce, Terry, Green y, sobre todo, Doc Rivers. 



Surgirán, claro, otros temas. Recuperaremos historias increíbles, hablaremos de jugadores que engrandecieron nuestro deporte y discutiremos sobre cuestiones de reglamento, táctica o cualquier cuestión que os parezca oportuna. No lo olvidéis, vosotros sois una pieza esencial de este modesto proyecto que nació de la nada para hablar de algo que nos gusta mucho. Baloncesto, amigos, claro que sí.

UN ABRAZO Y BUEN CURSO BALONCESTÍSTICO 2012-2013

Vámonos de Copa





Ocho equipos. Ocho aficiones. Siete partidos. Muchas sorpresas. Un campeón. Números que definen una competición,  la Copa del Rey, consagrada como la más emocionante de nuestro baloncesto.

Dicen, los que la han jugado, que ni siquiera una Final Four logra generar una atmósfera comparable a la del torneo copero. Las gradas se convierten en un mosaico de colores representando a cada uno de los conjuntos participantes. Las aficiones realizan largos viajes y se hermanan entre sí para compartir nervios y, también, alguna que otra copa nocturna para celebrar u olvidar, en función de lo sucedido sobre la cancha.

Números son, también, los que afirman que el Regal Barcelona lo tiene complicado para resultar vencedor. Por un lado, la maldición del anfitrión y, por otro, el hecho de que ningún equipo haya ganado en tres ediciones consecutivas así lo atestiguan. Sin embargo, y sirviéndonos de uno de esos tópicos tan repetidos como infalibles, el equipo de Xavi Pascual tiene muy claro aquello de que las estadísticas están para romperlas. Es más, los que entienden, y los que apuestan, lo tienen claro. La copa ha viajado hasta Barcelona para quedarse y al rey, si es que hace acto de presencia, no le quedará otra que hacer entrega del trofeo al genial Juan Carlos Navarro.

Sin embargo, a pesar de que muchos periodistas ya tengan preparado el titular del domingo con la foto de la plantilla del Regal celebrando la consecución del título, lo cierto es que quedan muchas dudas por resolver. Y es que tampoco el cuadro se ha mostrado clemente con los de azul y grana quienes, para empezar, tendrán que superar al equipo revelación del campeonato, el Lucentum Alicante. En el caso de ganar, y salvo sorpresa, se verán las caras con el Caja Laboral de un Dusko Ivanovic con amplia experiencia ganadora en el torneo.


Más fácil lo tendrá el Real Madrid de Laso para acceder al partido decisivo. En el camino medirá sus fuerzas con Fuenlabrada, un equipo muy bien trabajado bajo la batuta del segoviano Porfirio Fisac, y en la supuesta semifinal, se encontraría con el vencedor de un derby andaluz venido a menos por el mal momento por el que atraviesan tanto Cajasol Banca Cívica de Sevilla como Unicaja de Málaga.

Es ésta, la de 2012, una edición marcada por las ausencias. Ausencia de históricos como Estudiantes o DKV Joventut, equipos que en los años 90 eran fijos no sólo entre los ocho, sino entre los favoritos a la consecución del título. Ausencia de los “Men in Black” de Bilbao, el conjunto más en forma del momento tanto en España como en Europa. Más argumentos a favor de que se repita la final de los últimos años, de que se confirme el dominio del Barcelona sobre un Madrid que aún se encuentra muy lejos de los niveles de competitividad, defensa y control de las situaciones que exhiben los de Pascual.

Será una copa con nombres propios. Los de jóvenes que buscarán consagrarse como Mirotic o Lima. Los de estrellas que asumirán las posesiones decisivas como Navarro, Teletovic o Fitch. Los de técnicos que buscarán estrenarse como Laso o Chus Mateo; o los de Pascual o Ivanovic que intentarán asegurarse un hueco en el olimpo de los entrenadores.

Será, seguro, una copa para disfrutar. Dice, la tradición, que habrá sorpresas. Dice, el sentido común, que ganará el Regal Barcelona. Digo, yo, que lo importante es que se vea buen baloncesto y que nuestro deporte salga reforzado de un fin de semana en el que, al menos, los medios de comunicación nos tienen en el punto de mira. Que empiece el espectáculo.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

En el manicomio también hay esperanza




No quería hablar de los dos primeros partidos de Euroliga sin dejar de ver el partido del Barcelona que estaban redifundiendo en Teledeporte desde las dos de la tarde. Ha sido un partidazo, pero de eso hablaré más adelante.

Siento titular este post con algo que a alguno de vosotros os podrá parecer una anécdota, pero no lo he podido evitar. El señor (por decir algo) Pere Ferreras, encargado de narrar los partidos del Barcelona se dedicó a ver fantasmas en la actuación arbitral y a dudar de la profesionalidad de los colegiados haciendo una retransmisión más partidista de lo que se puede esperar de un canal autonómico. Así, utilizando el altavoz de la televisión pública se dedicó a hacer comentarios que dejan pequeñas todas las teorías de la conspiración que elaboraba el añorado Pedro Barthe cuando jugaba la selección española ante Grecia o Yugoslavia. Para rematar, tras un fuera de banda a favor del Barcelona que Sato, jugador del Panathinaikos protestó, no dudó en enviar un recado al jugador centroafricano afirmando textualmente: "En el manicominio también hay esperanza".

Y todo esto a qué viene. Pues a que es muy fácil ser elegante a la hora de ganar, pero muy difícil aceptar la derrota sin excusas y felicitar al rival. Más aún si como en Barcelona no están acostumbrados a perder ni al waterpolo. Xavi Pascual se quitó la máscara y en rueda de prensa se disfrazó de Mourinho para pedir respeto arbitral y ecuanimidad. Pronto hablarán del calendario. Siempre que no ganen, claro.

No quiero que lo accesorio camufle lo principal que, como siempre, para este blog, es el baloncesto. Más aún cuando los cuartos de final de esta Euroliga nos están dejando verdaderos clásicos de coleccionista.

Todas las eliminatorias están empatadas, aunque el cuádruple 1-1 simplifica en exceso todo lo que ha sucedido durante esta semana de gran baloncesto europeo. Caja Laboral lo ha fiado todo al acierto en el triple, pero los israelíes han dominado el rebote en ambos partidos. El acierto en el triple gana partidos, pero el control del rebote gana eliminatorias, así que Dusko tiene trabajo.

Entre Panathinaikos y Barcelona tras 40 minutos de juego sólo ha habido una diferencia de cuatro puntos a favor de los griegos. El partido puede resumirse en dos luchas: una entre Xavi Pascual y Zeljko Obradovic y otra entre Diamantidis y Navarro. De momento tablas, pero la tendencia es preocupante. Mientras, a Ricky se le están viendo las carencias y su futuro parece cada día menos brillante, aunque desde este blog apuesto por dejarle tiempo al genio de El Masnou.

En la Caja Mágica se han vivido dos duelos marcados por la intensidad. Lo que ocurre es que el Madrid tiene un ayudante de cocina como entrenador y Valencia cuenta con un ingeniero naval para guiar a un equipo mucho más modesto y con bajas importantes hacia el triunfo. Me da la sensación de que Lele Molín mira de reojo en los tiempos muertos a ver si la sombra de Messina le inspira y da con la clave para tranquilizar a unos jugadores dominados por la ansiedad. En cambio Pesic necesita muy poco para que Cook parezca Isiah Thomas y Lyschuk Dennis Rodman.

Por otro lado, tras dejar en 9 puntos a Montepaschi Siena en la primera parte del primer partido Olympiakos también cedió la ventaja de cancha al caer en el segundo partido. No busquéis explicaciones. Se llama baloncesto.

Cuatro 1-1 de muy distinto cariz. Siento decirlo, pero me parece que de todos los equipos que han perdido la ventaja de campo en la noche de ayer el que peor lo tiene es el Madrid. Sólo si la Euroliga se convierte en un concurso internacional de cocina podría hacer algo el Pinche Molín ante el ingeniero Pesic. Y que me perdonen los pinches.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Vísperas de Copa


Se siente. Se acerca. Se huele. Se toca. Faltan sólo cuatro días para que empiece uno de los acontecimientos señalados en todo calendario de cualquier buen aficionado. Febrero, cada año, nos regala con dos fines de semana de oferta baloncestística diversa, pero magnífica.

Para hablar del All Star ya habrá tiempo. Además, por muchos de vosotros es sabida mi escasa devoción por eventos más circenses que deportivos en los que el baloncesto deja de ser la última ratio para pasar a ser un mero instrumento del entretenimiento gratuito de quienes nunca entendieron el verdadero valor de la competición. Aun así comprendo que buenos aficionados dediquen cuatro o cinco horas de sus agendas a desenfocar su mirada de un mundo que, si no fuera por momentos como el concurso de mates o el concurso de alley hoops también conocido como Partido de las Estrellas que, como diría mi admirado Javier Palao, ya no es lo que era cuando las grandes estrellas se picaban de verdad en defensa de su honor y en la búsqueda de la gloria. Que poco queda de eso. De honor y gloria me refiero.

Así que me centraré en la competición casera. En la monárquica. En la que cada febrero nos depara duelos memorables e imágenes para el recuerdo. En esa competición en la que Pau Gasol comenzó a escribir su historia y en la que soldados rasos y albañiles juegan papeles sobresalientes. Se me viene a la cabeza Jordi Trías, MVP de la Copa de 2007. Ver para creer.

La Copa se presenta con un claro favorito. El Regal Barcelona ha encontrado, de nuevo, esa dinámica de aplastar todo lo que se encuentra en su camino. Con un Navarro recuperado, con un Anderson que parece haber nacido en la vega del Llobregat de lo integrado que se muestra y con un banquillo tan solvente poco parece importar que Pete Mickeal esté lesionado o que Terence Morris no esté aportando tanto como nos tenía acostumbrados.

Como principales aspirantes se presentan Real Madrid y Caja Laboral. Los blancos llevan una racha ganadora importante, aunque lo ajustado de sus victorias es un hecho definitorio de equipo con etiqueta de "en construcción". Parece que Messina ya ha encontrado el quinteto para empezar los partidos (Prigioni, Llul, Suárez, Felipe y Tomic) y los cinco con los que se jurará los minutos finales de un partido decisivo (Prigioni, Tucker, Suárez, Mirotic y Fischer), aunque ya nada me puede sorprender con el italiano al que admiro, pero no siempre comprendo.

Los de Vitoria dieron un golpe sobre la mesa al vencer la pasada jornada de Euroliga al Panathinaikos. Sin embargo, no parecen ni de lejos tan sólidos como en pasadas temporadas. Barac estaba llamado a ser el nuevo Splitter, el nuevo Scola, es decir, el nuevo oscuro deseo de la NBA, pero el papel le ha quedado grande. En mi opinión, sus opciones pasan por la inspiración de ese virtuoso de este juego que es Marcelinho Huertas.

El resto de equipos viajan, como diría Manel Comas, con tantos calzoncillos como días dura la Copa pero sólo por si las moscas. Lo normal es que sólo uno de ellos llegue a semifinales, el Blancos de Rueda o el Power Electronics y que, entonces, caigan con dignidad, pero caigan. Sé que no hay que cazar al oso y bla bla bla, pero pondría bastante dinero si lo tuviera en unas semifinales Caja Laboral-Regal Barcelona y Real Madrid contra cualquiera de los dos equipos antes mencionados. Mi corazón dice Blancos de Rueda y mi cabeza dice que puede pasar cualquier cosa. En Pucela se dice que Porfi Fisac puede convertir el agua en vino, así que tendré fe.

Se admiten apuestas y, sobre todo, se recomienda ponerse cómodos para disfrutar de una competición que, seguro, nos dejaré jugadas espectaculares. 



UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Lección de fe... y de Pablo Prigioni



Las agujas del reloj marcaban las seis. En la catedral del baloncesto en que se convierte cada día de partido el Buesa Arena de Vitoria sonaban tambores de guerra porque el enemigo no era un cualquiera, era todo un Madrid envuelto en dudas y con muy pocas certezas a las que agarrarse.

Curiosamente, Tomic podría ser definido como una de esas certezas hasta que se demostró débil y anodino. Si no, cómo explicar que Teletovic pudiera ganarle cinco metros de espalda hasta meter en las narices del croata el 2+1 más sencillo de su vida. Si no cómo se explica que estuviera a punto de echarse a llorar cuando Pablo Prigioni le recriminara esa acción de juvenil caprichoso y poco entrenado.

Era entonces cuando el Madrid parecía el mejor regalo de Navidad para el Caja Laboral, era entonces cuando el equipo de Ivanovic dominaba el marcador, los tableros y el ritmo de juego. Era entonces cuando los aficionados del Madrid pensábamos: “Oh Dios, otro día de pájara”. Era entonces cuando Messina se preguntaba si era momento de prejubilarse antes de que le obliguen a estar hasta los 67 años enseñando todo lo que sabe a un croata sin sangre dotado de todo el talento del mundo.

Y la pájara se plasmó en más de seis minutos sin anotar en el segundo cuarto. Sergio Rodríguez demostró estar perdido, sin confianza, intentando reconstruir su juego. ¿Por qué no decirle al Chacho que sea él mismo? ¿Por qué no decirle que va a disponer de dos oportunidades cada partido para intentar cambiar el devenir del encuentro como si del mismísmo Vinnie Johnson se tratara? Si funciona se le mantiene en la cancha, si no consigue cambiar el sino del partido se le reenvía al banquillo. Porque Sergio, jugando como el resto de bases, es un jugador vulgar. Tal vez poniendo sobre el parqué su personal estilo pueda aportarle al Madrid frescura en determinadas fases del partido en que el ataque se obtura.

Porque la defensa está funcionando. Hay buena comunicación y D´or Fisher es un auténtico intimidador. Pero claro, si estás seis minutos sin anotar es muy difícil contener durante tanto tiempo la ofensiva rival.

Lo curioso es que el final de la historia es esperanzador. A falta de cinco minutos para la finalización del partido y con el Real Madrid perdiendo de siete puntos Ettore Messina pide tiempo muerto, decide jugársela con Prigioni, Llul, Tucker, Suárez y Fisher y marca una jugada que repetirán una vez tras otra hasta el final del partido con el resultado que la mayor parte de vosotros ya conoce.

Bloqueo en diagonal de Suárez para la salida de Llul o Tucker en 45 grados en el lado izquierda de la cancha. Mientras tanto Ivanovic recomienda dar fondo a Llul para enviarlo a un dos contra uno y evitar que pueda penetrar por su mejor lado, el derecho. La mayor parte de las veces Llul devolvió el balón a Pablo Prigioni que decidió jugar el 2x2 con Fisher con magníficos resultados (mate de Fisher, balón de vuelta a Llul que o anota bandeja o saca tiros libres, balón para Suárez tras rotación de balón por el exterior para aprovechar su ventaja en el poste).

Y es que Don Pablo Prigioni dio una exhibición en los minutos finales de partido. Paró el ritmo cuando parecía que todo estaba perdido y que era necesario volverse locos si se quería remontar. Sacó una falta de ataque a San Emeterio y cazó tres balones sueltos decisivos, el último de los cuales paró en manos de Tucker que puso al Madrid por delante en el marcador después de más de treinta minutos de juego.

Una buena defensa, una misma jugada bien ejecutada y un gran director de orquesta fueron suficientes para remontar el partido en la cancha del actual campeón de liga, una verdadera fortaleza que sólo había sido violada una vez en tres años en Liga Regular (por parte del Regal Barcelona). Bueno, todo eso y una gran dosis de fe que indica que el trabajo de Messina va dando sus frutos. El Madrid va pareciéndose a un equipo, aunque a veces pueda parecer que determinadas piezas prefieren quedarse fuera del puzzle.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Mal día para estar por el campo




Si te gusta el baloncesto como a mí y en una misma tarde puedes optar entre ver en directo la reedición de la última final de la Liga Femenina entre el reforzado equipo salmantino del Perfumerías Avenida y su particular némesis, el siempre poderoso Ros Casares o el pasado duelo por la ACB entre Caja Laboral de Vitoria y Regal Barcelona tranquilamente sentado en el sofá de casa, nada te gustaría más que planear un sábado tranquilo para no perderte ningún detalle. Te lo puedo asegurar.

De haber podido el plan hubiera sido el siguiente. Cojo mi bufanda, mi carné de socio y mi abrigo para dirigirme a Würzburg (pabellón en que disputa sus partidos de casa el Perfumerías Avenida) dispuesto a asistir al definitivo cambio de tendencia en el baloncesto femenino (que puede no ser muy femenino, pero sí que es BALONCESTO y esto va por un comentario del pasado post). Por otra parte, habría indicado a mi padre que hubiera puesto a grabar el duelo en la cumbre de la ACB.

Pero no pudo ser. Ni baloncesto femenino, ni duelo en la cumbre, ni cambio de tendencia, ni polémica arbitral. Y no porque no sucedieran todas estas cosas, que lo hicieron, sino porque me tocó asistir a una salida de campo de las que programa mi facultad con un oportunismo casi místico.

Y me tocó leer crónicas y hablar con gente que sí que estuvo allí. Y en un principio sentí envidia, claro, pero también alegría porque el baloncesto sigue caminando por las sendas que le han convertido en un deporte de nivel y prestigio internacional.

En Würzburg, al parecer, la grada estaba llena y el ambiente era inmejorable. De nuevo, apelando a los comentarios del anterior post, una caldera si no “indianesca” sí al menos con cierto sabor balcánico. Pero no volaron sillas. Fue un partido que decidió el talento de las pívots de Perfumerías y de Belinda Snell, una australiana con hielo en las venas. No sé si se puede hablar de un definitivo cambio de roles, de un golpe en la mesa lo suficientemente fuerte como para hacer cambiar el status quo preestablecido. Lo que sí sé es que se trata de un refuerzo moral muy importante para la fe de las chicas del Perfumerías y, especialmente, para una afición que al finalizar el partido gritaba aquello de “Este año SÍ”.

Y en Vitoria, más de lo mismo, pero con distintos protagonistas. Ricky Rubio debió jugar un partidazo. Fue una lástima perdérmelo porque a mí sí que me hace falta recuperar la fe en este chaval ante tanta crítica que recibe y ante tanto palo que se me infringió, cariñosamente, después de las expectativas que había puesto en él de cara al mundial.

Para desgracia de los valores del juego y de su filosofía los árbitros se convirtieron en protagonistas. Reclamaron su cuota de importancia e Ivanovic acabó en la grada, hecho que espoleó a sus huestes, quienes con coraje y buen juego remontaron hasta 12 puntos en los últimos minutos del partido. Sin duda, toda una demostración de carácter de un equipo que no pasa por sus mejores horas en la competición europea, pero que demostró en un partido importante, que no es cuestión ni de calidad ni de gallardía. Brillaron San Emeterio y Barac. Por lo que he podido leer.

Y ahora vacío mi mochila con los apuntes tomados en el campo sobre diferentes especies arbóreas. Fue una gran tarde de baloncesto. Me alegro por los que la pudisteis disfrutar. Nunca me gustó sentir envidia, así que estaré encantado de que me comentéis cómo fue la histórica tarde de un 20-N que no pasará a la historia como otras, pero que sí permanecerá en la mente de los grandes aficionados al baloncesto, incluso de los que estábamos viendo encinas.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS