La llegada de Ricky Rubio a la NBA, más allá de fascinar a la prensa y al público norteamericano, ha reabierto viejos debates dogmáticos sobre la pureza de nuestro deporte.
Todo, porque en cuestión de meses hemos visto dos versiones radicalmente diferentes del base de El Masnou. Dos caras opuestas que no encuentran su única explicación en las mejoras propias del verano o en su participación exitosa en el Eurobasket de Lituania. Parece lógico recurrir, por tanto, a argumentos tácticos y de gestión para explicar el temprano éxito de Ricky en una competición que le ha recibido con los brazos abiertos. Parece lógico hablar de Adelman y de Pascual, de estilos de entrenador y de filosofías de juego.
Xavi Pascual, con la inestimable colaboración de Chichi Creus en los despachos, ha convertido a un club ya de por sí ganador, en el mejor equipo de Europa. En mi opinión, el hecho de que no conquistara la Euroliga del año pasado no le hace menos merecedor de este virtual galardón. El Regal Barcelona sienta las bases de su éxito en una defensa inexpugnable que parte, a su vez, de toda una serie de principios como la defensa agresiva sobre balón y las líneas de pase y por la presencia intimidadora de jugadores de gran envergadura protegiendo la canasta. Si a estos presupuestos universales le unimos la gran labor de “scouting” llevada a cabo por el cuerpo técnico nos encontramos con la mejor defensa de Europa. Y no nos engañemos, tener la mejor defensa es sinónimo de aspirar a lo máximo a un lado y otro del Atlántico. Boston triunfó en 2008 teniendo la mejor defensa y Chicago y Miami son claros aspirantes al título de este año no sólo por su talento ofensivo, sino y sobre todo, por su trabajo en la retaguardia.
Es en la parcela ofensiva donde se dan los mayores contrastes. Xavi Pascual apuesta por sistemas largos, muy móviles y que generan opciones tanto dentro como fuera especialmente para jugadores clave como Lorbek, Mickeal o Navarro. En muchas ocasiones, la labor del resto de jugadores consiste en hacerles llegar la bola en las mejores condiciones para que luego éstos, con su talento, resuelvan. Las posesiones se juegan a una media de dieciséis segundos y el promedio total de tiros por partido es sensiblemente inferior al de la NBA con independencia de los ocho minutos más de tiempo en esta última competición. Todo ello para garantizar un balance defensivo óptimo y minimizar las opciones de anotación del rival en “cancha abierta”. Y pocos podrán poner en duda la eficacia de este sistema. Los títulos jalonan las salas del Museo del F.C. Barcelona y Xavi Pascual se ha ganado a pulso un hueco entre la élite de entrenadores europeos.
Rick Adelman representa otro modelo, otros principios y otra filosofía. Sus ataques se basan en el juego libre y en la iniciativa individual de los jugadores. Están controlados, al menos en Minnesota, por el base, jugador que hace las veces de entrenador en el campo. Es éste el que interpreta las necesidades del partido en cada momento leyendo qué jugador se encuentra caliente o a en qué situaciones debe recibir la bola cada compañero. Todo en el marco de una línea conceptual compartida por todos y que, en ocasiones, necesita verse ajustada. Es entonces cuando Adelman, o cualquier otro entrenador NBA, marca jugada o pide un tiempo muerto.
Algunos piensan que Ricky Rubio está hecho para la NBA, para triunfar en un estilo de juego que es, por definición, más rápido y libre. Yo, en cambio, creo que ha ido a parar al lugar adecuado y a las manos de un inmejorable tutor y que, de haber jugado para Phil Jackson, Tom Thibeaudau (entrenador de Chicago) o Doc Rivers, hubiera sufrido tanto o más que en el Barcelona.
Pienso, en contraposición a lo que defiende la mayoría, que hay un único baloncesto, un único deporte y no dos. Las diferencias en las reglas, en la duración de las posesiones, en la gestión de las rotaciones o en el criterio arbitral sólo son matices, pequeñas pinceladas que no pueden ocultar que son mucho mayores los nexos de unión que las diferencias. Me muevo en el término medio, en el que según Aristóteles, y el tiempo le ha dado la razón, se encuentra la virtud. Por ello me atrevo a hacer estas afirmaciones:
1. ¿Está el talento bajo sospecha en el baloncesto europeo? FALSO. La mayor parte de los sistemas que desarrollan los principales equipos del baloncesto FIBA están pensados para hacerle llegar el balón al jugador más destacado se llame éste Navarro, Spanoulis o Carroll.
2. En la NBA no se defiende. FALSO. El mayor talento uno contra uno y la velocidad de alguno de los clásicos “jugones” obliga a conceder tiros antes que penetraciones. Sin embargo, se defiende muy duro en líneas de pase y en todos los bodychecks y bloqueos de rebote el contacto permitido es cien veces mayor que en Europa. El bloqueo directo siempre se defiende pasando de segundo (rara vez se ven fórmulas más conservadoras como pasillos o defensas en “push”) y se permite el uso habitual de manos y antebrazos. Se anota con más facilidad por el mayor talento general de la liga norteamericana, no por el menor esfuerzo defensivo o porque los entrenadores incidan más en aspectos ofensivos.
3. Los partidos excesivamente tácticos son aburridos. FALSO. Quizá sí para un aficionado esporádico o para un neófito en la materia. Sin embargo, la alternancia de defensas y la forma en que los ataques resuelven problemas refuerzan la perspectiva estratégica de un juego hecho por y para gente inteligente. El veneno, ya se sabe, es la dosis, pero un par de partidos al mes gobernados por los entrenadores tampoco matan a nadie.
4. En la NBA sólo juegan bloqueos directos y aclarados. DEPENDE. La NBA está compuesta por treinta equipos con jugadores muy diferentes y técnicos formados en escuelas también distintas. Nos podemos encontrar con equipos anárquicos como los Knicks o los Nuggets, con equipos que basan su ataque en conceptos del juego libre (dividir y doblar, pasar y cortar, manos a mano para bloqueo y continuación y triangulaciones,...) como Minnesota o los Blazers, equipos que basan (o basaban, este año no los he podido ver) su ataque en las diferentes variaciones del sistema conocido en el mundillo como FLEX en el que como norma habitual todo el que bloquea es bloqueado como es el caso de Utah Jazz o equipos con innumerables jugadas como los Bulls o los Celtics.
No entiendo a los que ven un baloncesto y no otro. A los que debaten en términos de blanco o negro, de todo o nada. No entiendo el desprestigio que entre los puristas sufre el baloncesto NBA o la alergia que a otros les produce el ritmo más lento del baloncesto europeo. Se trata del mismo baloncesto visto desde diferentes enfoques y practicado con diferentes filosofías complementarias e igualmente enriquecedoras. Se trata de meter la pelota en el aro contrario y de que no te la metan en el propio. De ganar, ganar y volver a ganar que diría el sabio. De participar, que diría el otro.
Disfrutemos del baloncesto en mayúsculas y sigamos potenciando todos los valores positivos que encierra más allá de que se juegue en uno u otro punto del planeta.
UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS