Talento precoz





Han bastado diez días. Apenas una semana y media para que cambie mi rutina, para que visite nuevos espacios y nuevas webs. Ahora sé que el principal diario de Minnesota es el Star Tribune y que el principal foro para enterarme de lo que acontece alrededor de los Timberwolves se llama “canis hoopus”. No me lo planteé cuando Kevin Garnett era su estrella. Ni siquiera cuando llegaron Cassell y Sprewell para poner en jaque la supremacía de unos Lakers que, entonces (2004), habían adquirido también a Payton y Malone. Lo hago ahora que son un equipo perdedor cargado de talento y falto de disciplina; con muchas piezas, pero no las adecuadas. Lo hago porque llegó Ricky y, con él, la ilusión a las gradas.

Estos Wolves de 2012 viven en el presente y piensan en el futuro. Cuentan con un afamado entrenador, tan cargado de victorias como de fracasos (dos finales NBA perdidas y una final de conferencia, la de 2002 contra los Lakers, que era como una final). Adelman ha llevado seriedad, principios y experiencia a un vestuario cargado de jugadores que se creen muy buenos sin haber demostrado nada. No conozco otro equipo con un número tan alto de jugadores elegidos entre los primeros puestos del draft. Milicic, Beasley fueron los números 2 de promociones no exentas de calidad y Derrick Williams lo fue del actual. Sin embargo, ninguno de ellos está capacitado aún para ser un jugador franquicia. El serbio constituye el principal borrón de Joe Dumars, General Manager de los Pistons, al ser elegido por delante de Carmelo Anthony, Dwayne Wade o Chris Bosh. Detroit ganó el anillo inmediatamente posterior, pero cabe preguntarse la dinastía que podría haberse implantado en la Motown de haber aterrizado en ella alguno de estos tres jugadores. Beasley fue elegido en 2008 por Miami justo por detrás de Derrick Rose. Su condición de zurdo, sus cualidades atléticas y su instinto anotador contrastan con su sospechosa ética de trabajo y con su comportamiento fuera de las pistas. Miami lo desechó para conseguir el margen salarial necesario que les permitió hacerse con los contratos de James y Bosh. De Williams, un falso 4, aún no se puede hacer un balance. En Arizona dominaba bajo los tableros y anotaba tanto desde el perímetro como en las proximidades del aro. Sin embargo, la aclimatación a los nuevos estándares de exigencia en el plano físico sumada a la pérdida de protagonismo, están haciendo que sus intervenciones no estén a la altura de lo esperado.

Un número 4 fue Wesley Johnson en el draft de 2010. Con fama de buen tirador su aportación está siendo muy modesta. Esta elección, unida a la de Johnny Flynn como número 6 en el Draft de 2009 (justo por detrás de Ricky) está levantando ampollas entre los aficionados de los Timberwolves. Ambos productos de Syracuse han resultado fallidos. El primero aún sale en el quinteto inicial, pero su papel es testimonial. El segundo forma parte de los Houston Rockets tras haber fracasado estrepitosamente en Minnesota. Puede que el método Boeheim (entrenador de Syracuse) basado en las defensas zonales sirva para ganar partidos e incluso campeonatos (el último en 2003), pero desde la llegada de Carmelo Anthony a la liga, ningún hombre de naranja (como se conoce a los jugadores de esta universidad) ha destacado en la primera liga profesional de baloncesto del mundo.

Desde las playas de Los Ángeles y desde su afamada universidad, UCLA, llegó el número 5 del draft de 2008, Kevin Love, para formar junto a Al Jefferson la dupla de los Timberwolves. Sobrino de uno de los miembros de los Beach Boys, Love formó junto a Westbrook una de las parejas más imparables del baloncesto universitario de este nuevo siglo. Tras tres años en los que su rendimiento ha sido ascendente (cosechando un mítico 30-30 en puntos y rebotes) esta temporada está siendo la de su confirmación. Tras un enorme trabajo físico durante el verano, el número 42 de Minnesota está cosechando actuaciones de más de 20 puntos y más de 10 rebotes como si no costaran. Es el mejor complemento para Ricky y el hombre al que con mayor seguridad se le puede entregar el balón cuando éste más quema. Me cuesta verlo como un jugador estrella por su incapacidad para fabricarse sus propios tiros, pero su entrega y los números dicen lo contrario.

Y en éstas Ricky. El que nunca deja indiferente. El que nos quita el sueño a algunos esperando que nos maraville y al que muchos esperan dando por hecho que se la acabará pegando. Si bien es cierto que diez días no son suficientes para juzgar la que, se presume, será una larga carrera en la NBA, creo que sí lo son para desmentir muchos de los mitos que han sobrevolado su figura desde que en el Mundial de Turquía no supiera dirigir a nuestra selección a cuotas mayores.

  1. Ricky no sabe tirar. Digamos que su tiro es mejorable y que su progresión, como todo en esta vida, forma parte de un proceso. Las horas de entrenamiento personalizado aprovechando el lockout están dando sus frutos y así lo demuestra el 6 de 10 en triples que lleva hasta el momento.
  2. Sufrirá porque el juego de la NBA es más físico. Ricky no ha tenido ningún problema manejando el balón, entrando a canasta, repartiendo juego. Es decir, ha desplegado sus habilidades con independencia de quien fuera el defensor que tuviera enfrente. El propio Lebron debió hacerse cargo de su defensa en el partido que les enfrentó y Ricky se manejó con soltura ante uno de los mejores marcadores hombre a hombre del mundo.
  3. No es un buen director de juego. Sólo sabe dar espectáculo. Si por algo ha maravillado Ricky en sus primeros minutos de juego en la NBA ha sido por su habilidad para encontrar a los jugadores abiertos. Ha hecho más fácil la vida a sus compañeros y ha hecho parecer bueno a tipos muy limitados en ataque como Tolliver o Randolph.
  4. Ha alcanzado su tope. No mejora. La modesta temporada pasada en la que Víctor Sada se ganó la confianza de Xavi Pascual alentó a todos los detractores de Ricky para dar por hecho que, aun con 20 años, el chico ya estaba acabado. “No mejora, no progresa, está quemado”. Estos seis partidos han puesto de manifiesto mejoras a nivel técnico (dribbling, tiro, finalizaciones) y sobre todo a nivel mental y táctico (lectura de juego, lectura de situaciones).

Lo cierto es que Ricky es el principal reclamo de una franquicia que llevaba instalada en lo más inaccesible del desierto desde la partida de Kevin Garnett rumbo a Boston. El pabellón se llena, los aficionados se abrazan y se escucha un murmullo cada vez que la lleva el número 9, el niño prodigio del baloncesto español, el que debutó en ACB con 14 años, el que jugó como titular una final de Juegos Olímpicos con 17 y al que le bastaron diez días para que aficionados, medios y compañeros de profesión se rindan a sus pies. 



UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

El post que quiero publicar en 2012





12 de agosto de 2012. North Greenwich Arena.


La pasada noche no pude dormir. A cada intento le seguía una visión torpe y borrosa de un atleta enfundado con la zamarra de Estados Unidos corriendo con un balón de baloncesto. A veces se llamaba Wade, a veces Bryant. Casi siempre Lebron. De fondo, en segundo plano, se vislumbraba, también borrosa, la figura de un árbitro que hablaba con acento italiano y que, según se sabría después, actuaba coaccionado por toda una serie de presiones procedentes de estamentos superiores.

Lógicamente, mi subconsciente me había trasladado a aquel 24 de agosto de 2008 en el que tocamos con la yema de los dedos la final olímpica (a 3 puntos a falta de poco más de dos minutos), a aquella soleada mañana de domingo en la que madrugamos con la intención de ver historia viva de nuestro deporte y que, a pesar de la derrota, no nos defraudó.

Sin embargo, ni Lamonica, ni los pasos americanos; ni siquiera la irrupción de nuevas figuras en el combinado estadounidense como Kevin Durant o Derrick Rose, han sido obstáculo suficiente para una selección que bien podría hacer honor a aquel sobrenombre de Dream Team con el que se bautizó a la selección de Estados Unidos que compitió en Barcelona 1992.

El partido empezó trepidante con un intercambio de canastas entre los bases titulares de ambos equipos. Chris Paul y Calderón eran incapaces de pararse respectivamente y la apuesta por evitar balones doblados hizo que ambos sumaran bandejas con facilidad.

Sin embargo, todo cambiaría cuando España empezó a meter balones dentro a un Pau Gasol que pronto anotaría los dos primeros ganchos que intentó. La defensa americana se cerró y Mirotic empezó a aprovecharse de esta situación bien para anotar desde el perímetro, bien para pillar a contrapié a su par cuando corría a puntear el tiro, hecho éste que terminaría siendo fundamental, pues sacaría del campo a la gran estrella norteamericana, Kevin Durant, por dos faltas tempraneras.

Aun así, España no conseguiría distanciarse en el marcador hasta poco antes de finalizar el segundo cuarto. Fue entonces cuando Sergio Scariolo planteó una zona impar (1-3-1) que los americanos fueron incapaces de leer cayendo una y otra vez, en las trampas planteadas. Esta defensa nos permitió recuperar balones y forzar malos tiros, permitiendo a Ricky comandar varios contraataques fulgurantes que finalizarían Rudy Fernández y Sergio Llull.

A la salida de vestuarios fueron los americanos quienes sorprendieron al plantear una Zona 2-3 muy presionante que ahogaría nuestra circulación de balón reduciendo a testimonial, el papel de nuestro juego interior. Esta defensa, orquestada por Jim Boeheim, asistente de Coach K y entrenador principal de la Universidad de Syracuse, sumada a la facilidad con la que James y Rose nos anotaban en transición condujo a Scariolo a solicitar un tiempo muerto para plantear opciones ofensivas en torno a un quinteto con Marc como única referencia en el poste bajo. Y Marc respondió secando a Howard en defensa y distribuyendo la bola desde el tiro libre en el ataque para sendos triples de Navarro y Rudy desde las esquinas. Volvíamos a recuperar una ligera ventaja, hecho éste que impulsó a nuestro seleccionador a hacer rotaciones para que nuestros hombres importantes llegaran frescos a los minutos en que se decidiría el oro olímpico.

Tras unos minutos de intercambio de canastas y en los que hombres como Iguodala o Westbrook trataron de convertir el partido en una verdadera batalla, el partido llegó 91-93 a nuestro favor a falta de seis minutos de juego. En ese momento, durante el tiempo muerto solicitado por Kryzewsky, pensé en los héroes del 84, en Martín, Epi, Corbalán, Iturriaga, Solozábal, Romay, Margall, Joe Llorente, Jiménez, Arcega, De la Cruz y Beirán, en el premio que para ellos supuso aquella plata y en lo lejos que estaban de aquel combinado de chavales universitarios (llamados, eso sí, Ewing o Jordan). Y recordé, de nuevo, aquella mañana de Beijing, en la que la plata fue un triste consuelo, en el que sentimos el oro muy cerca hasta el punto que sentimos que nos lo habían robado de las manos.

Nos la jugamos con Ricky, Navarro, Rudy, Pau y Marc. Ellos con Rose, Wade, Bryant, James y Howard. Es difícil saber cómo el parqué del North Greenwich Arena pudo soportar el peso de tantos quilates reunidos en tan poco espacio. Como difícil es comprender el minúsculo espacio que encontró aquel balón picado de Ricky que machacó Pau para ponernos 98-100 arriba a falta de tres minutos de juego.

Se endurecieron las defensas. Se amplificó el sonido de nuestros corazones. Desaparecieron los árbitros. Y se hizo el baloncesto. En su más pura expresión. Como entiendo que fue concebido. Escenario ideal para él, para su talento y para su instinto.

Tomó el balón. Fintó la salida abierta, botó con su mano izquierda, se hizo espacio y lanzó con la mano de Kobe encima. Tres de Navarro y cinco arriba para España. Fue entonces cuando cundió el pánico, cuando Durant no se explicaba que hacía en el banquillo mientras Bryant asumía tiros imposibles y Lebron parecía un especialista en el rebote. En éstas apareció Pau, para barrer un error de Ricky y ponernos a siete. Dos triples seguidos de Durant, que entró a pista por Howard, les colocaron a uno a falta de un minuto.

Y entonces lo inesperado. Rudy y Navarro en las esquinas. Marc escondido en línea de fondo. Bloqueo directo en lo alto de la bombilla de Pau para Ricky. Diez segundos en el luminoso de posesión, cuarenta y cinco para que se acabe el partido. Rose pasa de cuarto hombre mientras Durant se adosa a la espalda de Pau para impedir su continuación. El base de El Masnou se detiene en dos tiempos y con la decisión de los elegidos se levanta en una pequeña suspensión para anotar un triple que prácticamente nos daba el título de campeones.

Un tiro forzado de James acabó en las manos de Marc quien protegió el balón para recibir una falta, anotar los dos tiros libres y situarnos a una distancia inalcanzable de seis puntos que hacían realidad el sueño de todos esos españoles a los que el mundial de fútbol, aun emocionándonos, nos siguió pareciendo un premio menor en comparación con lo que supone, tanto a escala nacional, como en lo que a la repercusión internacional se refiere, el vencer a la selección de Estados Unidos en la final de unos Juegos Olímpicos.

Fue el último partido de muchos de estos jugadores. Sólo algunos, entregados a la causa, resistirán hasta el Mundial de 2014. Otros, como Felipe y Navarro, anunciaron que éstos, los de Londres, serían sus últimos minutos con la roja. Fue el último partido, también, de Sergio Scariolo como seleccionador. Criticado y a veces, incluso, vilipendiado, el italiano ha demostrado ser un gran gestor y un enorme estratega. Solventó los pequeños debates abiertos y se ganó la confianza de estos jugadores a base de horas sin dormir y de conocimiento sobre la materia. Sin aditivos, sólo con su presencia y su librillo. El que nos ha llevado a ser campeones olímpicos por primera vez en nuestra historia.

Disfrutémoslo como si sólo fuera un sueño. O mejor aún, porque por el momento, se trata sólo de un sueño. Éstos serán los doce que lo harán realidad. 

José Manuel Calderón


Sergio Llull


Ricky Rubio


Juan Carlos Navarro


Rudy Fernández


Fernando San Emeterio


Nikola Mirotic


Serge Ibaka


Marc Gasol


Felipe Reyes


Pau Gasol


UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Feliz 2012



A escasa media hora de que dé comienzo el nuevo año os dejo un pequeño presente para desearos que 2012, año olímpico, esté cargado de éxitos en todos los niveles. Muchas gracias por estar ahí.

http://prezi.com/ex4wid9n38dt/feliz-2012/

La cuenta, por favor



Los años que terminan son como las ex mujeres. Los esperas con deseo cuando no han llegado, haces planes por los dos, te ofrecen múltiples posibilidades y, cuando se acaban, te pasan factura. Lo hacen de una forma curiosa, dejando que seas tú mismo el que hagas balance. Te ponen el látigo en la mano para que seas tú el que lo apliques sobre tu cuerpo recordando todos los condicionales que no se concretaron, todos los sueños que no se cumplieron, todas las palabras que no dijimos a tiempo. Solemos ser selectivos. Hasta el más optimista tiene más presente lo que no hizo que lo que sí consiguió. Olvidamos esas charlas entre amigos con vistas al mar y, sin embargo, recordamos esa pequeña disputa que hizo que estuviéramos un par de días sin hablarnos. Y así en todos los ámbitos de la vida.

Y como éste, hasta que no se demuestre lo contrario, es un blog de baloncesto, aprovecharé esta puesta de sol del año 2011 para reciclar lo que nos dejó. Podía seguir un orden cronológico, pero he preferido adoptar una visión más global en la que, como sucede en el deporte, hay ganadores y perdedores.

PERDEDORES

Ettore Messina. El italiano abandonó el club más laureado del baloncesto europeo después de que los jugadores le hicieran la cama ante el Montepaschi Siena. Él, sin embargo, prefirió apuntar a la exigencia de la prensa y de la afición como argumentos de su decisión ninguneando la importancia de un Real Madrid que si bien está atravesando un período de vacas flacas, no debe dejar de aspirar a lo máximo. Su llegada a los Lakers como asistente confirma que sus miras siempre estuvieron más allá del Atlántico y que el Real Madrid era sólo un escaparate para dotarse de mayor visibilidad. 

Lo contamos un 4 de marzo de 2011: Carta abierta a un siciliano

Kobe Bryant. Problemas de lesiones acompañados de una mala química en el equipo condujeron a los Lakers a su peor actuación desde que llegara Pau Gasol. Kobe no anotó tiros importantes, no se erigió en un referente defensivo y no ejerció su papel de líder. Las críticas hacia sus compañeros y la mala imagen dada ante los Mavericks en Playoffs le alejan de la figura de un Michael Jordan que, por contraste, parece cada día más inalcanzable.

Lebron James. Su cuerpo esculpido por Fidias, su capacidad para leer el juego y su inabarcable ambición no fueron suficientes. El alero de Akron vio cómo un equipo mucho más trabajado y con una visión más global del baloncesto les arrebataba un anillo que, por otra parte, es sólo cuestión de tiempo. Tras realizar un triple doble en el quinto partido de las finales le dediqué el siguiente post. Sin embargo, este largo verano ha retroalimentado su capacidad de trabajo y su deseo. Puede que en 2012 la declaración de la renta le salga a cobrar.

10 de junio de 2011. ¿Cuál es tu lugar?



NBA. Propietarios, gerentes y jugadores de la mejor liga del mundo han ofrecido un lamentable espectáculo durante los más de cinco meses en los que ésta permaneció parada. A cada anuncio de reunión para dar por finalizado el esperpento le seguía una noche de cuchillos largos. A cada paso adelante, dos hacia atrás. Los jugadores emigraban a Europa y a Asia mientras los aficionados nos preguntábamos cuáles eran las alternativas para pasar unas madrugadas amenas frente al televisor. Enormes dosis de vanidad, engreimiento y codicia dieron lugar a un entremés vomitivo que, al menos, ha tenido final feliz. Corramos, pues, un tupido velo. 

31 de julio de 2011. Noches de teletienda

Phil Jackson. Otro miembro más del concurrido club de “por qué retirarse en lo alto, pudiendo hacerlo desde las catacumbas”. Otro más al que su pasión por el baloncesto le jugó una mala pasada. No había muchos mejores escenarios para la retirada que un Staples Center abarrotado cobrándose la venganza ante esos orgullosos Celtics que tantas veces habían descorchado el champán en Los Ángeles. Aquel 17 de junio en el que los Lakers se hacían con su decimosexto anillo y en el que Jackson se hacía con su undécimo galardón como entrenador (al que hay que sumar el que obtuvo como jugador de los Knicks) parecía estar diseñado para que este mítico entrenador dijera adiós al baloncesto entre vítores. Lo sé, es difícil despedirse de esa extraña sensación que invade nuestras entrañas poco antes de que dé comienzo un partido decisivo o al diseñar una última jugada que nos puede dar el todo, pero también la nada. Y Jackson continuó pensando que contaba con los mimbres adecuados para ganar otro título. Y sucumbió. Ante la supuesta falta de dureza de Gasol, ante la desidia con la que jugó Bynum, ante el ego de Kobe, ante la ausencia de un base. Ante la falta de orgullo que mostraron sus jugadores, ante la falta de respeto de éstos hacia quién ayer era un hombre y hoy una leyenda. 

9 de mayo de 2011. Phil´s eleven.



GANADORES

Regal Barcelona. Comandado por el ingeniero Xavi Pascual, el equipo culé es el mejor equipo defensivo que ha visto la ACB en mucho tiempo. La presencia de pívots intimidadores como N´Dong o Vázquez permite a los exteriores ser especialmente agresivos tanto en la defensa de balón como cortando líneas de pase. Ello, unido a una fantástica comunicación entre los jugadores convierten a la del Barcelona en una defensa infranqueable desde la cual se construyen las rápidas transiciones que, a su vez, dejan paso a un ataque temible con múltiples amenazas tanto en poste bajo como desde el perímetro. Resultado: Doblete.

Dallas Mavericks. Rick Carslile cumplió con aquello de menos por menos es más. Convenció a un Jason Kidd decadente de que podía llegar a ser el mejor defensor de Lebron James. Hizo de un, hasta entonces, sobrevalorado Tyson Chandler un titán de la pintura. Entendió que la defensa en zona es una herramienta tan digna como otra cualquiera (en baloncesto profesional no de formación) y rompió con todos los pronósticos que les daban como perdedores ante Lakers y Heat. Ah, no lo hizo solo. Contó con un Dirk Nowitzky que al fin pudo lograr el anillo que se le escapó en 2006 y que estuvo, sencillamente, imperial. Ganó Dallas y triunfó el baloncesto. 

13 de junio de 2011. Anillo con sabor a college



Selección española de baloncesto. Con independencia de que este segundo Eurobasket se consiguiera a pesar de o gracias a Sergio Scariolo lo cierto es que la selección desplegó un juego muy atractivo y eficaz dando, quizá, alguna de las exhibiciones más sonadas que se recuerdan. Pocos olvidaremos el primer tiempo ante Lituania o el partido completo ante Serbia. Como no olvidaremos, tampoco, los problemas que nos planteó una Macedonia a través de un juego libre por conceptos que se tornó, por momentos, indefendible. Fue el Eurobasket de Navarro, pero ante Turquía comprobamos que la pieza esencial de este grupo sigue siendo Pau Gasol. 

18 de septiembre de 2011. Banderas de nuestros padres

Perfumerías Avenida de Baloncesto. No podía olvidarme de las verdaderas protagonistas del deporte salmantino, de las chicas que defendiendo los colores blanquiazules pasearon por España y por Europa calidad, deseo, trabajo y fe en sí mismas. Muchas de ellas abandonaron el equipo en verano en busca de un sueldo que les permita vivir con holgura. Sin embargo, todas recordarán como único, el año en que vencieron a Ros para ganar la liga, el año en el que vencieron al Spartak para proclamarse Campeonas de Europa, el año en el que fueron entrenadas por Lucas Mondelo y Alberto Miranda, un tándem con mucho baloncesto en sus venas. 

11 de abril de 2011. El triunfo de toda una ciudad

365 días que dieron mucho de sí. 12 meses en los que el sudor y la sangre, el triunfo y la derrota se entremezclaron en la cancha. Un año que he intentado resumir desde este humilde blog sin esconder que soy verde como los Celtics, blanco como el Real, rojo como el C.B. Santa Marta y negro/blanco como el Bambú Legends de Cabrerizos.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Titulares inocentes




Con el ánimo de anticiparme a las habituales noticias en clave de inocentada con la que nos intentarán sorprender mañana los diarios de tirada nacional o local, de temática general o deportiva, de izquierdas o de derechas, he decidido abrir el abanico y plantear toda una serie de opciones relacionadas con el mundo del baloncesto.


MESSINA RECOMIENDA A NOLE VELICKOVIC PARA LOS LAKERS

La llegada de Nole serviría para cubrir el puesto de tres. Ayudaría en el rebote (a los adversarios), podría anotar desde el perímetro (si se alinean tres o cuatro planetas) y se ganaría al fin la confianza de Ettore gracias a su mejorada defensa (defensa visual a lo Djordjevic). Después de varios desencuentros, el italiano y el serbio habrían hecho las paces mientras observaban, agarrados de la mano, la puesta de sol en Venice Beach. Según fuentes cercanas, la noticia habría desencadenado furibundas reacciones por parte de algunos protagonistas. Así, Kobe ha insinuado querer dejar el baloncesto, Pau regresar al Barcelona y Mike Brown se ha puesto en contacto con Magic para que se vista de corto de nuevo. En fin, tampoco sería peor que perder con Sacramento, ¿no?



SERGIO SCARIOLO LE CEDE EL PUESTO A PEPU HERNÁNDEZ

Harto de las críticas hacia su persona y teniendo muy en cuenta la labor realizada por Pepu en el pasado, Sergio Scariolo ha optado por renunciar al cargo de seleccionador con la condición de que éste pase automáticamente a José Vicente Hernández. El acto de cesión del testigo se realizará con José Luis Sáez sedado con las mismas dosis de morfina que le administraban a MA Barracus al subir a un avión pilotado por Murdock. De esta manera, jugadores de la cuerda de Pepu como Sergio Rodríguez o Carlos Suárez ganan opciones de ir a la Olimpíada al tiempo que Carlos Jiménez medita su regreso.

INCREÍBLE APUESTA ENTRE NAVARRO Y MARCELINHO HUERTAS

Dos de las estrellas más rutilantes del baloncesto europeo se apostaron, durante la comida de Navidad del Regal Barcelona, unos cuantos miles de euros que tendrá que apoquinar el que menos aguante de los dos sin realizar una suspensión a un solo pie. Realmente, el resultado de esta apuesta dependerá de quien sea el primero en recibir la pelota.



RICKY RUBIO, HIJO ADOPTIVO DE LA CIUDAD DE MINNEAPOLIS

Tras las turbias maniobras realizadas por Dan Fegan, agente de Ricky Rubio para los asuntos relacionados con la NBA, en las horas previas al Draft de 2009 en las que desacreditaba tanto a los Wolves como al estado de Minnessota en un intento por que su pupilo recalara en un mercado más lucrativo y después de que el propio jugador declarara que no quería ir a un lugar tan frío, dos partidos han bastado para que el alcalde de una de las “twin cities” (Minneapolis-St Paul) declare al genio de El Masnou como hijo adoptivo de su municipio. 



RUDY REGRESA AL MADRID

No ha sido la falta de confianza del entrenador, tampoco la química con sus compañeros (excepto uno), ni siquiera el hecho de que echara de menos a Sergio Rodríguez, lo que ha impulsado a Rudy a tomar la decisión de volver al Real Madrid. El problema ha venido generado por la actitud provocativa de Danilo Gallinari hacia una Helen Lindes que declaró haberse sentido intimidada por el Casanova de los Nuggets quien, además, en un intento por demostrarle a Rudy sus progresos con el castellano le llegó a afirmar: “Yo me la tiro hasta en zapatillas”. George Karl intentó mediar y, recordando sus nociones de español aprendidas en Madrid, procuró calmar a Rudy asegurándole que todo había sido un malentendido, que se refería a “tirarse hasta las zapatillas” lo que molestó aún más al mallorquín habida cuenta de lo chupón que es el italiano, aspecto éste que choca frontalmente con la afición que tiene Rudy a amasar la pelota.

ROS CASARES JUGARÁ LA EUROCUP MASCULINA EL PRÓXIMO AÑO

En un ataque de locura y de ego por parte de la General Manager del equipo valenciano Carme Lluveras, la Margaret Thatcher del baloncesto femenino español se ha atrevido a preinscribir a su equipo en la segunda competición continental a nivel de clubes del baloncesto masculino. Esta maniobra sería una respuesta a la contudencia con la que sus jugadoras están venciendo los partidos tanto de liga nacional como de Euroliga Femenina y que, por supuesto, nada tiene que ver con la desorbitada capacidad de compra que presenta el club “taronja” en comparación con otros equipos como el Perfumerías Avenida de Salamanca. 

ANTONI DAIMIEL, NUEVO FICHAJE DE SÁLVAME

El afamado periodista y extraoficialmente considerado como mayor conocedor (yo más bien diría estudioso) de la NBA en España ha firmado un contrato millonario con el popular y lamentable programa de Telecirco. El divorcio de Bryant, los habituales problemas de drogadicción de algunos jugadores y los rumores de homosexualidad de Kris Humphries unidos a su boda-montaje con Kim Kardashian han abierto los ojos a Jorge Javier Vázquez a la hora de contratar al director de la sección “Crónica en Rosa” con el que esperan mejorar las cifras de audencia hasta multiplicar por dos mil las obtenidas por la ACB en Teledeporte. 



UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Pronósticos navideños


Perdonad la escritura atropellada y los posibles gazapos que pueda contener este post. Lo empiezo a escribir una hora antes de que comience el clásico navideño en el Madison Square Garden entre dos de las franquicias que ya existían en los albores de la liga y que suman, entre ambas, 19 anillos de campeón (no quería decirlo, pero 17 de ellos son de los Celtics).

Atendiendo llamadas y felicitando a los contactos de las redes sociales, he conseguido que ya sólo queden cincuenta minutos. Suficientes para hacer pronósticos, para apostar sin poner en riesgo mi patrimonio, para fallar impunemente prediciendo una realidad que nunca dejará de sorprendernos. Vamos allá pues:

Equipo revelación: Minnessota Timberwolves. Podríamos realizar una tesis sobre lo que significa ser el “equipo revelación” y no nos pondríamos de acuerdo. Aclaro, por tanto, lo que quiero decir cuando afirmo que el equipo en el que debutará Ricky será la gran sopresa positiva de la temporada. Tras haber finalizado con el peor récord la temporada pasada todo lo que sea superar las 25 victorias (tened en cuenta que la temporada se dirimirá en 66 partidos) le hará merecedor de este galardón.

Equipo decepcionante: Los Ángeles Lakers. No podía ser otro. Para los Lakers, por historia, por pasado reciente e, incluso, por plantilla, no superar con creces el 50% de victorias significará haber efectuado una temporada más bien mediocre. Y allí les sitúo yo, en el mar de la indiferencia, con peores resultados de público y audiencias que sus vecinos, los Clippers. Entrarán en una espiral de tensión que acabará con un proyecto que ya presentó señales inequívocas de naufragio en la eliminatoria del mayo pasado ante Dallas. 



MVP de la temporada: Kevin Durant. El desgarbado alero de los Thunder nos regalará, noche tras noche, clínics de técnica individual, de elegancia y de eficacia. Se irá, con facilidad y buenos porcentajes, a más de 30 puntos por partido y hará de su equipo un firme candidato al anillo. Todo ello si Westbrook asume que él es la segunda opción. 



ROOKIE DEL AÑO. Brandon Knight. En una clase de nivel medio en la que destacan varios anotadores con estatura de base, pero aptitudes de escolta, es difícil decantarse entre esos clones que a veces parecen Kyrie Irving, Brandon Knight o Kemba Walker. Todos ellos contarán con minutos en franquicias sin demasiadas exigencias en cuanto a resultados. Me quedo, por mero gusto baloncestístico y por esa cierta devoción que aún profeso hacia el equipo de la Motown, con Brandon Knight, escuela de Kentucky como Rajon Rondo o John Wall y alumno de Calipari, como éste último y también Derrick Rose (cuando Calipari entrenaba a la Universidad de Memphis). Será interesante comprobar la adaptación de Kanter a los Jazz o los minutos de calidad que pueda ofrecer Biyombo en los Bobcats. Por supuesto, habrá que seguir, también, los pasos de un base muy diferente a los antes mencionados, pasador antes que anotador y nuevo ídolo de la franquicia de los Timberwolves. Todo ello sin olvidar los comprimidos cursillos de anotación desde todas las esquinas de un Jimmer Fredette que tiene la intención de que los aficionados de los Kings se olviden de esa época no tan lejana en la que Stojakovic era su gran estilete. 




Campeón de la Conferencia Este. Los Heat. Ningún equipo reúne tal cantidad de talento atlético y baloncestístico como este equipo de Miami que comparece a la nueva temporada con una hambre renovada y con nuevos objetivos. Lebron volverá a deleitarnos con múltiples triples dobles y Wade deberá demostrar, de nuevo, que ésta es su franquicia. Todo ello para superar a unos Bulls que, pronostico, a mitad de temporada se desharán de Boozer para contratar a un Pau Gasol que contribuirá a un nuevo anillo para los de Chicago, el primero desde 1998.

Campeón de la Conferencia Oeste. En una conferencia sin el nivel de antaño, con una poblada clase media, pero sin una jerarquía bien establecida, parece lógico pensar que la suma de físico y talento, de velocidad e intimidación de los Oklahoma City Thunder ha de ser suficiente para imponerse a unos Mavericks bien reforzados pero con las vistas puestas en los playoffs y a unos Clippers que aún tienen que dar forma a un proyecto que pinta interesante.

ENTRENADOR DEL AÑO. Rick Adelman. En consonancia con lo apuntado en el apartado de equipo revelación, creo que el maestro Adelman ha llegado al lugar indicado para hacer pedagogía acerca de un estilo de juego que ya arrastró a numerosos aficionados a su paso por los Kings. Rick ya no es ese canoso gruñón que detestaba a los rookies se llamasen como se llamasen (digamos Petrovic). Desde su paso por los Kings entendió que el baloncesto europeo tiene mucho que decir y no dudó en imponer un modelo basado en el pase y la circulación de balón, como no dudó tampoco al diseñar quintetos que incluyeran a jóvenes promesas (en aquel momento) como Turkoglu, Stojakovic, Kevin Martin,... De ahí que Ricky tenga ante sí una gran oportunidad de mostrar su talento sin tener que renunciar a ganar partidos. 



Eso ha sido todo por mi parte. Aún me sobran 20 minutos para ponerme en “modo partido” y disfrutar como un enano con la llegada de la Navidad en forma de NBA. Nunca la espera fue tan larga. Nunca una sobremesa vino tan cargada de emociones.Ahora os toca a vosotros.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Querido Santa Claus (II)




Después de tener acceso a las cartas que algunas figuras de la NBA remitieron a Santa poco antes de la Navidad del año pasado (pinchar aquí) y tras comprobar que el bueno de San Nicolás no se mostró muy generoso, hemos vuelto a interceptar el correo con destino a Laponia y nos hemos encontrado con algunas interesantes epístolas.

Pau Gasol. Después de que no tuvieras a bien regalarme el tercer anillo y tras comprobar que delegaste en Navarro la consecución del Europeo, creo que no te voy a pedir nada más. A modo de anécdota, y para que no te aburras, te confieso que nada me gustaría menos que acabar jugando en Chicago al lado de ese chupón de Rose y a las órdenes del peor entrenador de la liga, Tom Thibodeau. Estoy encantado en los Lakers. Contamos con un entrenador consagrado y con un ayudante italiano que llevó al Madrid a lo más alto. Además, Kobe se ha vuelto más solidario y más comprensivo después de echar las cuentas de lo que le puede costar el divorcio con Vanessa. Además, no echamos nada de menos a Lamar Odom.

Atentamente,

Pau (desesperado, harto, hundido). Lo siento, no pude seguir mintiéndote.

Sergio Scariolo. Querido Pepe Sáez, perdón, Santa Claus. Te pedí a Ibaka y me diste a Ibaka. Te pedí a Pau y me diste a Pau. Soy como esos nuevos ricos que tienen todo lo material, pero presentan numerosas carencias afectivas. A pesar de ganar un nuevo Eurobasket para España mi labor no está siendo reconocida. Por eso te pido una nueva versión de pizarra que además de darle beneficios a la fundación, genere en la gente un sentimiento de amor hacia mi persona. ¿Los Juegos Olímpicos? Me da igual. Ganemos o perdamos tendré las mismas críticas así que...

Doc Rivers. Te pedí salud para el quinteto Rondo-Allen-Pierce-Garnett y Perkins y nos la diste. Traspasamos a Perk y nos castigaste con la lesión de codo de Rondo y con la cardíaca de Jeff Green. Fue culpa nuestra, lo sé, pero estaría bien que encontraras un buen destino para Rajon porque en todos los entrenamientos me dice lo que tengo que hacer y con que lo haga mi mujer en casa ya tengo bastante. No sé si pedirte éxitos para mi hijo Austin. Me conformaré con que mi hija encuentre un buen novio. 



Phil Jackson. Vaya lección de humildad me diste viejo barbudo. Te pedí el duodécimo anillo de mi carrera como entrenador y me concediste la derrota más deshonrosa de mi carrera. Este año prefiero no pedirte nada. Estoy perdido en Montana y no creo que esta carta pueda llegar a su destino. Aprovecho, por tanto, para recordarte que eres un blandito sin carácter con el que es imposible ganar ni al dominó. Ay no, que esta carta era para Gasol. 



Ettore Messina. Necesito con urgencia; repito, con urgencia, un reproductor de música para tener en el banquillo durante los tiempos muertos de Mike Brown porque, de lo contrario, no podré reprimirme y decirle a los jugadores aquello de: “Felipe no juega”. También estaría bien poder contar con Garbajosa para luego darle la patada. No veas lo bien que sienta. 



David Stern. Creo que después del fin del lockout nada me podrá hacer tanta ilusión. Hemos conseguido un acuerdo fantástico para la liga y para los clubes y los jugadores ni se han enterado de que han perdido gran parte de sus derechos. Gracias por hacerlos tan grandes y tan tontos. Quiero otro lockout para el próximo verano. ¡He sido portada del Times más veces que en toda mi vida!

Yo, en cambio, me conformo con que conviertas las guerras en partidos de 40 minutos, las fronteras en líneas del campo, la pobreza en ausencia de acierto, los robos en balones que cambian de mano. La corrupción en manos que se cruzan en señal de saludo, la crisis en un par de derrotas con las que no se contaba. Con que nos regales un año de buen baloncesto para poder desconectar de una vida que, en ocasiones, parece un campo sembrado de minas.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Sábado de pasión



Podría parecer que me estoy equivocando de fechas, que me he confundido de Pascua y que en vísperas de Navidad estoy esperando a que salgan las procesiones a la calle. Pero no. Hablo de baloncesto y de un día que trataré de borrar rápidamente de mi cabeza.

Dicen que las derrotas enseñan, que son un paso imprescindible del aprendizaje. Dicen, también, que los verdaderos ganadores son los que se levantan de los tropiezos como esa lava que lleva retenida siglos en el interior del volcán. Sin embargo, opino que este proceso no ha de salir de las entrañas, no ha de ser repentino e impulsivo, sino sereno y agostado. El levantarse de un duro golpe es una tarea ardua que requiere de tiempo y disciplina, de paciencia y confianza en el trabajo que se viene realizando.

Esta tarde de sábado, jugaban los dos equipos del C.B. Santa Marta en los que estoy implicado como primer y segundo entrenador. El equipo infantil, aunque formado básicamente por jugadores de primer año, recibió una lección de deseo y valentía por parte de un equipo del C.B. Tormes que demostró tener las cosas muy claras. Perdimos todas las batallas individuales y así, por mucho que diga De Gaulle, no hay manera de ganar la guerra. Nos quitaron rebotes bajo el aro, nos robaron balones en la primera línea y nos fustigaron con las continuas penetraciones al no ser capaces de contener al jugador con balón. Y cuando las cosas no salían en defensa la ansiedad nos pudo en el ataque y entre los jugadores que se escondían y aquellos otros que asumían demasiado juego, no hubo manera de hacer circular la pelota y de hacerla llegar a buenas posiciones de tiro.

Peor, por la trascendencia y por el desenlace, fue el partido de los cadetes. Bajo la tutela de un genial Nacho Iglesias del que no paro de aprender cada día, el equipo se encontraba en una espiral ascendente que nos había llevado a ganar en Zamora ante un rival muy bien trabajado tácticamente. Tras dar la cara en Cáceres ante un equipo de Campeonato de España, la tensión y la rivalidad existente con el otro club de la ciudad, nos llevó a jugar atenazados e inseguros. Tuvimos el partido controlado en ciertos momentos y no supimos rematarlo. No olimos la sangre y al final fuimos nosotros los que nos llevamos una hemorragia que esperamos que no nos cueste el acceso a los cruces. El C.B. Tormes “B” se mostró como un equipo duro en defensa y organizado en ataque. Algunos de sus jugadores asumieron y metieron los tiros importantes, mientras que nosotros no supimos aprovechar buenas opciones y no supimos anotar tiros libres que al final resultaron claves. El marcador final reflejó una derrota por un punto, un punto que bien pudo venir de una pérdida evitable, de un tiro libre que no entró o de un corte mal defendido. En definitiva, de errores individuales y grupales que se acaban pagando caro a la hora de hacer la cuenta final, esa que marca las diferencias, sutiles la mayor parte de las veces, entre los que ganan y los que pierden.

Y dos puntos fue la diferencia que reflejó el luminoso al terminar el partido que enfrentó al Bambú Legends con el equipo de Monterrubio integrado por numerosos jugadores con experiencia en EBA y Liga Nacional y que se jugó a un ritmo muy lento y pausado que explica, en gran parte, el 57-59 final. Menos mal que no se televisan nuestros partidos, porque ni un espectáculo del Circo del Sol (por no hablar de showgirls dado que no es éste un blog machista) en el descanso podría movilizar a los espectadores. A pesar de ello, hubo acciones de calidad por parte de Nico, buenas penetraciones del base de Monterrubio y buenas combinaciones entre pívots por parte del Bambú Legends. El partido se jugó en un tono amistoso y contó con la lección de arbitraje de un Roberto Merchán (bien acompañado por Igor) que sigue siendo uno de los mejores árbitros de la región. En lo personal, el hecho de llegar tarde al partido hizo que entrara muy frío en él. Además, una mala defensa posibilitó una canasta sencilla de mi atacante en los momentos decisivos. De cara al partido de vuelta ya sé por qué lado no puede volver a entrar.


Tres partidos tres derrotas. Aun así, nada comparable con el aneurisma en la arteria aorta que le ha sido descubierto al bueno de Jeff Green y que le mantendrá fuera de los Celtics toda la temporada. Esta lesión cardíaca, de la que tuve noticias al llegar a casa, nos hace rememorar a los célticos la fatal muerte de Reggie Lewis que agudizó la crisis deportiva de los años 90. La fortuna, y la ciencia, han conseguido evitar una nueva desgracia pues gracias a los detallados estudios, se ha determinado que pase por quirófano el próximo 9 de enero. Se mitiga el riesgo al tiempo que se desvanecen las opciones de los de Boston por hacer algo grande. Green estaba llamado a ser un candidato legítimo al premio de mejor sexto hombre y ahora sólo queda apelar a un plan de emergencia para cubrir su ausencia. Lo mejor de todo es que se salvó una vida.

Tres derrotas y un adiós a las aspiraciones de campeonato. Una tarde para olvidar no sin antes tomar nota. Un puñado de horas que me demostraron que el baloncesto sólo te da cuando le ofreces algo a cambio (trabajo, ilusión, conocimiento, deseo) y, algunas veces, ni siquiera eso. Seguiremos adelante intentando que se repita de nuevo esta imagen.


O esta otra. 


UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

El elixir de la vida




A estas alturas del cuento ya son pocos los lectores que aún creen en la vieja leyenda del elixir de la vida que habría de proceder de la piedra filosofal. En su búsqueda fallecieron muchos viajeros y científicos sin que, a fecha de hoy, se conozca la existencia de persona alguna que haya escapado a esa sucesión de eventos encadenados que implica nacer, crecer, reproducirse (opcional) y morir.

Sin embargo, debe de existir otro tipo de don, más terrenal y tangible, que dota a los seres humanos de una longevidad especial prolongando la vida o, en el caso de los jugadores de baloncesto, la duración de la juventud. Numerosos deportistas han ofrecido rendimientos excelentes a edades próximas a la cuarentena. En prácticamente todos los casos se observa una obstinada ética de trabajo, una genética privilegiada y, sobre todo, un amor indiscutible al deporte en cuestión.

Estos tres requisitos los reunía en grandes dosis Rober Parish. El mítico doble cero de los Celtics finalizó su carrera ganando su cuarto anillo en las filas de los Bulls aportando unos modestos 3 puntos y 2 rebotes de media a los que hay que sumar todos los valores que introdujo en un vestuario ya de por sí muy bien instruido. Lo hizo con 43 años y con las mismas 230 libras que lucía cuando empezó su carrera en los Warriors. 




El Pelé del baloncesto se llama Óscar Schmidt. No lo digo porque esté en la pugna por ser el mejor jugador de todos los tiempos, sino porque ostenta diferentes récords de anotación tan difíciles de comprobar como los de O Rei. El brasileño triunfó en Europa y regresó a su país de origen para dejar muestras de su clase hasta los 45 años. En su caso no se puede decir que se mantuviera en el peso, pero cuando se tiene una mano como la de Óscar Schmidt apenas hace falta moverse para ser una verdadera amenaza. 



Otro ejemplo paradigmático lo representa Chichi Creus. El base catalán nos dejó a los 43 años después de haber conseguido convertir al TDK Manresa en campeón de Copa y de liga demostrando que a este deporte, más allá de las limitaciones físicas, se juega con lo que hay entre sien y sien. 



Cabría imaginar que una de las posiciones más exigentes desde el punto de vista físico es la del jugador interior. Éste expone su físico contactando continuamente contra gente de su tamaño para ganar la posición cerca del aro. Además, suelen ser los protagonistas de los bloqueos y son los que tienen que cerrar la canasta forzando faltas en ataque. Sin embargo, muchos de los cuarentones de la historia del baloncesto actuaban en esta posición haciendo valer sus kilos y su experiencia. Al ya mencionado caso de Robert Parish hay que unir los nombres de Kevin Willis, Karl Malone, Piculín Ortiz o el propio Arvydas Sabonis. El primero contribuyó al título de los Spurs en 2003. El Cartero intentó hasta sus últimos días llevarse un anillo, pero la combinación O´Neal-Bryant-Payton y el propio Malone salió rana y nada pudieron hacer ante unos Pistons menos talentosos, pero mejor organizados. De Piculín sólo puedo añadir que debería haber seguido jugando. Cuando dejó de hacerlo empezó a moverse por mundos poco deseables y ahora está envuelto en una investigación por tenencia de drogas. El Zar Sabonis podría seguir jugando y aún dominaría el juego gracias a su portentosa visión del mismo desde el poste alto. 



Y si cerramos las páginas de los libros de historia y nos centramos en el presente hay que decir que Kurt Thomas es el jugador más veterano de la actualidad en la NBA. Su cotización sigue siendo considerable y todo parece indicar que será renovado por los Bulls. El segundo por edad es Grant Hill. El llamado a suceder a Jordan ha demostrado ser tenaz y testarudo. Aquejado de numerosas y graves lesiones a lo largo de su carrera, aún sigue paseando su clase por los diferentes pabellones de la NBA. Pero más allá de los casos aislados, si hay un equipo que puede ser calificado como de cementerio de elefantes ése es Boston Celtics. 34, 35 y 36 son las edades de Pierce, Garnett y Allen, el trío nuclear de una franquicia que se sigue considerando a sí misma como candidata al título. Si Pierce apadrina un programa de vida sana para niños, Garnett recorre las playas de Pasadena cada verano antes de que el sol haya aparecido en el horizonte. Y de Allen, qué decir. Si alguien ha estado jamás en posesión de la piedra filosofal, ese alguien ha sido Ray Allen. El 20 de los Celtics parece no envejecer y cada otoño aparece en el Training Camp con sus fibradas piernas listas y preparadas para asumir el 50% de la responsabilidad en un tiro en suspensión digno de ser enseñado en las escuelas. Su lucha por el anillo será también la de toda una generación de jugadores, la de los jovencitos que a finales de los 90 (Carter, Bryant, Pierce, Nowitzky, Duncan, Garnett, Iverson?) se atrevieron a poner en duda la primacía de Jordan y que ahora son unos maduros treintañeros que lucharán por mantener su estatus ante el empuje de los Kevin Durant, Derrick Rose, Chris Paul y compañía. Precisamente, el mayor exponente de madurez victoriosa lo representó un Michael Jordan que ganaría tres anillos consecutivos a partir de los 33 años. Eso sí, pocos jugadores han podido aunar de manera tan armónica la madurez física con la intelectual. Y es que cuando Jordan dejó de volar por el aire empezó a planear sobre las mentes de sus rivales. 



En contradicción con el caso de estos jóvenes veteranos, hay que lamentar la temprana retirada de Brandon Roy. El jugador de los Blazers abandona el baloncesto por molestias crónicas en sus dos rodillas. Apodado como “La Bestia”, Roy no ha podido demostrar toda la calidad que llevaba dentro y que sólo nos pudo ofrecer a modo de  (de enorme plasticidad y potencia) cuando su físico se lo permitió. 



Tanto la juventud como la buena salud son dos valores que se tienen o no se tienen. Si algunos tomaron la pócima de la eterna juventud, otros se cayeron directamente en la marmita. Sin embargo, mi pequeño homenaje va también para quienes eran alérgicos a su olor, a quienes no fueron bendecidos por la fortuna y tuvieron que abandonar el deporte sin haber podido desarrollar todo su potencial.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS