… sorpresas te da la vida, ¡ay Dios! Lo decía Rubén Baldes y muchos no lo querían creer. Pensaban que el transitar por este mundo es un camino trazado por ingenieros y en el que resulta imposible extraviarse. Pues ni recto ni seguro. Así ha sido el trayecto de Rudy Fernández por una liga que parecía hecha a su medida, por una NBA que le acogió con los brazos abiertos después de la final de Pekín en la que “posterizó” a uno de sus mitos. Rudy voló más alto que Superman para hacernos creer que podíamos destronar a la mejor versión del Dream Team desde la de Atlanta 1996 (si es que hubo alguna que mereciera ese sobrenombre desde que la original arrasara en Barcelona) y, sin embargo, sus días están contados.
De poco han servido las buenas palabras de Nowitzky aludiendo a la ilusión que le haría compartir pista con Rudy. Vistas en perspectiva, resultan menos creíbles que aquellas otras de Rick Carlisle en las que aseguraba que el mallorquín podría aportar cosas positivas en diferentes aspectos del juego (robos de balón, abrir las defensas rivales,...). Se equivoca Dallas apostando por un Vince Carter, tan mediático como perdedor, un jugador que llegó a la liga avalado por sus tres años en Carolina del Norte y cuyo currículum está salpicado de derrotas vergonzantes y de repetidas muestras de incapacidad para asumir el liderazgo. Fue incapaz de conducir a los Raptors a las Finales de Conferencia de 2001 tras perder con los Sixers de Allen Iverson y, en sus posteriores aventuras en New Jersey y Orlando, sólo pudo confirmar las sospechas. Claro, diréis, ahora su rol será otro, más complementario que principal a la sombra de un Nowitzky que seguirá acaparando balones decisivos y defensores contrarios permitiendo tiros cómodos a sus compañeros. Y en eso, en aprovechar las ventajas que genera el alemán, creo que Rudy hubiera sido mucho más efectivo.
Esta llegada de Vince Carter, sumada a las de Lamar Odom y Delonte West, dibujan un futuro muy esperanzador para los Mavericks a pesar de la salida de algunas piezas claves del anillo como lo fueron JJ Barea y Tyson Chandler. En ese futuro no parece estar Rudy al que Donnie Nelson (hijo del mítico entrenador) pretende empaquetar junto a Corey Brewer (otro alero más que interesante) para ampliar el margen salarial. El destino no está claro aún y es posible que Rudy tenga ofertas de equipos importantes de la NBA. Un jugador con su capacidad de anotación y con su inteligencia en la cancha puede serle útil a numerosas franquicias de la NBA. Dependerá de la entidad del equipo en que recale el que Rudy permanezca en el otro lado del Atlántico. Si aterriza en una franquicia con aspiraciones habrá de quedarse y explorar la posibilidad de convertirse en el segundo español con un anillo de campeón. Si por el contrario, su contrato cae en manos de un equipo en construcción la opción de regresar a Madrid se convertirá en prioritaria.
A las sorpresas está, también, acostumbrado Marc Gasol. El mediano de la saga acudió al Mundial de Japón supliendo la baja de Fran Vázquez para terminar aportando rebote e intimidación especialmente en la final contra Grecia. Desde entonces, el gordito que aplaudía las canastas de Bodiroga, empezó a cuidar su cuerpo y a mejorar en diferentes facetas de juego (especialmente de la mano de Pesic en Girona) para acabar convertido en un pívot de garantías que hoy firmará por Memphis a razón de prácticamente 15 millones de dólares por temporada. Así, una de las piezas secundarias del traspaso que finalizó con Pau Gasol en los Lakers ha terminado por demostrar que no estaban tan equivocados en Memphis y que aquél no fue un traspaso tan inverosímil como pudo parecer en un principio. Si se confirma la renovación de OJ Mayo Memphis contará con la columna vertebral que estuvo a punto de alcanzar las finales de conferencia en la temporada pasada gracias a un fenomenal trabajo colectivo y al buen reparto de roles dentro del conjunto.
Y si de sorpresas hablamos, no podemos dejar de mencionar la crítica situación de un Pau Gasol que pasa por uno de los momentos más bajos de su carrera. Acabe donde acabe parece que sus opciones para repetir anillo son cada vez menores. Si se queda en los Lakers, la ausencia de Lamar Odom unida a la turbiedad del ambiente ha desembocado en una reducción exponencial de las aspiraciones. De ser traspasado, los destinos parecen aún menos competitivos. Tanto si acaba en New Orleans, como si lo hace en Houston sería el jugador principal de un equipo muy joven y sin experiencia. Sólo en el caso de llegar a Orlando podría el bueno de Pau competir por hacer un papel digno en Playoffs, digno pero sin opciones reales, habida cuenta de la primacía de los Heat y los Bulls (bien reforzados con la llegada de Rip Hamilton) en la Conferencia Este.
Mientras tanto Ricky está trabajando ya con los Timberwolves y le han bastado muy pocas sesiones para comprender la filosofía ofensiva de un Rick Adelman que promete hacer jugar muy bien al equipo. Puedo avanzar que los Wolves serán uno de los equipos revelación de la temporada siempre que la progresión de jugadores como Michael Beasley o Wesley Johnson y la llegada del portentoso rookie (por sus condiciones físicas a pesar de ser un 4 bajito) Derrick Williams complementen la germánica labor de un Kevin Love que parece más grande de lo que es. Rubio es ya todo un ídolo en Minneapolis. Las expectativas son altas. Están encantados con su capacidad de pase y con su habilidad para lanzar los contrataques de un equipo que parece acomodarse a sus características. Ello, unido a su natural carisma, ha hecho que la prensa esté volcada con él. Veremos por cuánto tiempo.
Quizá sea Calderón, el único de los españoles centrado en lo estrictamente baloncestístico. En Toronto parecen confiar en lo poco que tienen y creen que el español es un buen tutor para los recién llegados. Todo parece indicar que el extremeño acabará sus días en la NBA en la misma ciudad en la que los empezó y sin haber optado nunca a ser campeón.
Ésta es la NBA. La liga que nos quita el sueño y que mueve millones y millones de dólares. La misma con la que sueñan los críos que empiezan a tontear con la pelota de baloncesto y que luego, cuando llegas a ella y a modo de ruidoso despertador, te hace recordar que la vida es como una caja de bombones. Si ya lo dijo Forrest Gump...
UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS






