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Hombres de acción





En muy pocas entrevistas de trabajo el encargado de recursos humanos se aleja del guión previsto, del repaso curricular y de la evaluación de competencias. Rara vez, en el transcurso de dicha entrevista, no se expresa o insinúa la pregunta “¿qué sabes hacer?” Vivimos en un mundo de acciones, de comportamientos que conducen a un resultado. Necesitamos causas y consecuencias para respirar hondo y vivir tranquilos en nuestra cosificada realidad. Por esto mismo no es habitual que en el marco de un reencuentro con un viejo amigo éste nos pregunte: “¿en qué estás pensando?”, “¿qué te preocupa?” o “¿en qué lectura ocupas tu tiempo últimamente?” No, el amigo y tú os interesáis por la salud, por el trabajo, por las relaciones, por todas esas magnitudes tangibles que nos permiten calificar la existencia mediante adverbios de modo (bien/mal) o de cantidad (mucho/poco)

La obra que asola mi casa me ha hecho más consciente de todo esto. Los albañiles, fontaneros, pintores, escultores del yeso y artistas del barnizado actúan como autómatas, abren y tapan agujeros con la facilidad con la que lo haría una máquina. Se alimentan de certezas y sobre certezas edifican sus vidas, agendas y también sus obras. Son necesarios y lo saben. Son hombres de acción.

Y hombres de acción necesitan ahora todos los equipos de la NBA implicados en un séptimo partido para pasar de ronda. Hombres como Damian Lillard, autor de una canasta tan genial como achacable a la pasividad defensiva de James Harden, la antítesis de Lillard, un artista venido a menos, un filósofo del basket al que en Oklahoma siguen buscando para que juegue las finales de 2012, la serie contra Miami en la que certificó su salida de la franquicia. A Lillard, en cambio, no hace falte buscarle. Era el chico que se ponía el primero de la fila en la escuela, el primero en tener novia, el primero que saldría disparado a rescatar a un amigo herido. Lillard nació para actuar, es el Hemingway del baloncesto, un Napoleón negro algo más alto que el corso pero con el mismo instinto para la resolución de los conflictos. En pleno homenaje a Jack Ramsay, entrenador recientemente fallecido de aquellos Blazers setenteros que dieron paso a la Blazermania, Lillard rescató de las catacumbas a la franquicia que más tiempo llevaba sin ganar una ronda de playoffs. Lillard, eso sí, bien acompañado por una plantilla corta y, sobre todo, por el cuatro más inspirado de la NBA actual, Lamarcus Aldridge. 

 

Si la cosa va de “cuatros” inspirados es obligatorio hablar de Dirk Nowitzki. El alemán ha recuperado la magia de sus dedos y está dispuesto a eliminar a unos Spurs tan brillantes en el juego colectivo como huérfanos de una estrella que acapare la luz de los focos durante los momentos de presión. El séptimo partido en San Antonio será de infarto y en estos casos es difícil apostar contra el equipo que tiene a Nowitzki, el sexto jugador con mejor promedio anotador en partidos de “win or go home”.

Mr Unreliable, titulaban los diarios de Oklahoma con primer plano de Durant en portada tras el quinto de la serie contra Memphis. Durant respondió al desafío periodístico con 36 puntos y sit a su equipo a un paso de las Semifinales de Conferencia. La suspensión de Randolph y las molestias de Conley en la espalda desequilibran las apuestas. Durant y Westbrook no pueden permitirse otra salida por la trasera. Memphis planteará problemas, pero ganará Oklahoma. 

 

No por una acción, sino por un pensamiento expresado en voz alta y amplificado por los altavoces de la prensa y las redes sociales, empezaron a enturbiarse las aguas de la franquicia de los Clippers. Donald Sterling fue sometido a un sumarísimo juicio por decir lo que pensaba. La lucha contra el racismo se impuso sobre la libertad de expresión en un claro ejemplo de que se nos juzga por nuestras acciones y no por nuestros pensamientos, de que somos lo que hacemos y no lo que pensamos. Donald Sterling llevaba años pensando que los negros son inferiores y apestados. La diferencia es que ahora lo supimos. Su crimen fue el del asesino, al que no se le puede juzgar por planear en su mente el crimen, pero sí tras su ejecución. No se equivoquen, abomino todo lo que huele a racismo, a la farisea superioridad del hombre blanco. Aplaudo las medidas adoptadas y lo tajante de la actitud de Adam Silver, pero no entiendo que este hecho pueda haber afectado al rendimiento de los jugadores de los Clippers. ¿O es que acaso no sabían que jugaban para un tipo apestoso forrado de dinero y con inclinaciones ideológicas de este tipo? No me lo puedo creer, tal vez no se dieron cuenta mientras nadaban en jacuzzis de billetes de cien mil dólares, embriagados por el alcohol que les ofrecía su jefe. Más les vale a los Clippers que dejen el discurso a un lado y se apliquen para ganar a los Warriors. Juegan por la gloria deportiva, por sus miles de aficionados (iba a decir millones, pero son los Clippers) y por el honor. Frente a ellos encontrarán a dos tipos que sólo entienden de lanzar y anotar: Klay Thompson y Stephen Curry. Ya habrá tiempo para llorar.

Llorar, no les quedará otra a los Pacers si no son capaces de hacer valer el factor cancha en el séptimo e inesperado encuentro de su serie contra los Hawks. Conflictos más propios de edades adolescentes han infectado un vestuario que navegaba por aguas calmas hasta febrero. Stephenson, habitual hombre de acción, herido en su orgullo, optó por hablar fuera de la cancha en vez de hacerlo sobre el parqué. Ahora toca ganar un duelo a todo o nada con el aval de la lógica ante la inexperiencia de una modesta plantilla como la de Atlanta a la que es difícil restarle mérito.

En Toronto están como en Portland, esperando como agua de mayo una nueva visita a las Semifinales de Conferencia. Cuentan con un partido en casa para dar la campanada y vencer a unos Nets con más nombre y talonario. En esta eliminatoria tengo el corazón dividido pues aunque la propuesta de Toronto me satisface más, no quisiera perderme el duelo entre Pierce y Lebron en la siguiente ronda.

Se avecinan dos noches maravillosas de baloncesto. Les aseguro que no les costará identificar en ellas, de entre todos los jugadores que se vistan de corto, a las estrellas, a los jugadores seguros de sí mismos, a los hombres de acción. No les defraudarán.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Menudo cuadro







Tenía una intuición y quise corroborarla. Acudí al diccionario de la RAE y las sospechas se convirtieron en pruebas definitivas. Cuadro es una de las palabras con más acepciones de nuestra lengua. Diecisiete en total. Ninguna, curiosamente, hace alusión, estricto sensu, al sentido que pretendo darle en este post.

Parece que la décima acepción, “conjunto de nombres, cifras u otros datos presentados gráficamente, de manera que se advierta la relación existente entre ellos”, puede servirnos para hablar de los próximos playoffs de la NBA. Dieciséis equipos luchan por el campeonato. El que quiera vencer habrá de superar cuatro rondas a cada cual más difícil hasta alcanzar el centro del bracket. Chicago Bulls y San Antonio Spurs acuden como cabezas de serie en sus respectivas conferencias y, sin embargo, los apostantes tienen otros dos nombres en mente: Miami y Oklahoma.

Antes de entrar a valorar las opciones de los diferentes equipos, me gustaría hacer una pequeña mención sobre quienes ya están de vacaciones. Los teóricos de la liga, basándose en la experiencia previa de 1999, vaticinaban una temporada repleta de sorpresas a consecuencia del lockout. Sin embargo, yo, simple aficionado, me atrevo a decir que entre los dieciséis clasificados no falta, ni sobra, ningún equipo.

Lucharon hasta el final Houston y Phoenix en el oeste y Milwaukee en el este. Los tres sufrieron las inoportunas lesiones de jugadores importantes y en los tres casos sus entrenadores sacaron el máximo rendimiento a sus activos. Sorprendieron, en lo positivo, Timberwolves (hasta la lesión de Ricky) y Raptors (pese a la lesión de Bargnani). Rozaron el bochorno los Wizards (hasta la destitución de Flip Saunders) y los Bobcats. Se despidieron, sin pena ni gloria, los Nets de New Jersey. Apuntan al futuro, además de los Wolves, los Warriors de Klay Thompson, Stephen Curry, David Lee y el eternamente lesionado Bogut.

Pero mientras estos equipos esperan pacientemente a que se produzca el sorteo para conocer el orden de elección en el draft, Chicago, Miami, Indiana, Atlanta, Boston, Orlando, New York y Philadelphia en el este y San Antonio, Oklahoma City, Los Ángeles Lakers, Memphis, Los Ángeles Clippers, Denver, Dallas y Utah en el oeste, se preparan para el desafío. Por ello, en este afán por predecir un futuro que casi siempre nos deja en mal lugar voy a hacer un ejercicio de especulación al más puro estilo FMI.

Chicago Bulls (50-16) - Philadelphia Seventysixers (35-31)

Enfrentamiento a seguir: Luol Deng-Andre Iguodala

El estado de forma de Derrick Rose es una incógnita. Sin embargo, al equipo de Thibodeau le debería bastar con su defensa asfixiante y con la aportación ofensiva de Deng y Boozer para superar al cuadro de Doug Collins. Los Sixers han practicado un juego colectivo de alto nivel, pero acabarán pagando la ausencia de una estrella en los minutos finales. 4-1 Chicago.

Miami Heat (46-20) - New York Knicks (36-30)

Enfrentamiento a seguir: Lebron James-Carmelo Anthony

Carmelo Anthony está jugando el mejor baloncesto de su carrera. Tyson Chandler es el cinco más altruista del campeonato y Amare Stoudamire llega fresco a las eliminatorias por el título. Así, a pesar de no creerme el cuento de la CenLincienta, creo que los Knicks están preparados para darle un susto a los chicos de Spoelstra. 4-3 Miami. 



Indiana Pacers (42-24) - Orlando Magic (37-29)

Enfrentamiento a seguir: Roy Hibbert-Glenn Davis

Uno de los equipos más cohesionados de la liga se mide al gallinero más famoso de la NBA. Los Pacers tienen juego interior, perímetro y banquillo. Tienen a un entrenador competente y a Larry Bird en primera fila. Sólo la magia de Disney puede obrar el milagro. Lo tengo claro, a Stan Van Gundy le quedan a lo sumo cinco partidos. 4-1 Indiana.

Atlanta Hawks (40-26) - Boston Celtics (39-27)

Enfrentamiento a seguir: Jeff Teague-Rajon Rondo

Sin Horford, lesionado para toda la primera ronda, ni Pachulia, baja para los primeros partidos, la sombra de Kevin Garnett se extiende cada vez más alargada. El Philips Arena será testigo de la resurrección de los hombres de verde de la mano de un ex de la franquicia, Doc Rivers, que intentará demostrar por enésima vez, que su pizarra es la mejor de la liga. 4-2 Boston. 



San Antonio Spurs (50-16) - Utah Jazz (36-30)

Enfrentamiento a seguir: Tim Duncan-Al Jefferson

Tras la decepción que supuso caer ante Memphis la temporada pasada no cabe esperar que a los Spurs les pueda ocurrir lo mismo. Duncan, Parker y Ginobili se saben la lección. Lo malo, para sus rivales, es que también se la han enseñado a Green, Leonard, Bonner, Blair, Jackson Diaw o Splitter. Doce jugadores listos para la batalla serán el principal aval de los Spurs. Harris, Hayward, Millsap y Jefferson, todo lo que presenta Utah. La balanza parece descompensada. Más si sumas la presencia de Popovich en el banquillo. 4-1 Spurs.

Oklahoma City Thunder (47-19) - Dallas Mavericks (36-30)

Enfrentamiento a seguir. James Harden-Jason Terry

Esta eliminatoria suscita en mí sentimientos enfrentados. Por un lado comprendo la superioridad física y baloncestística del perímetro de los Thunder. Por otro me pregunto cómo se las van a apañar los de Scott Brooks para frenar a Dirk Nowitzki con el mono de playoffs. Lo decía Tomjanovich: “Nunca subestimes el corazón de un campeón”. Tampoco, añadiría yo, el mal que Westbrook puede infligirle a su propio equipo. 4-3 Thunder. 



Los Ángeles Lakers (41-25) Denver Nuggets (38-28)

Enfrentamiento a seguir. Arron Afflalo-Kobe Bryant

Me cuesta creer que los chicos de George Karl hayan podido culminar una temporada tan apañada. A priori no tienen grandes dosis de talento. Sin embargo, su juego físico y anárquico se convierte, habitualmente, en un quebradero de cabeza para sus rivales. Los de Mike Brown pueden violar directamente la zona rival con la pareja Bynum-Gasol. Bryant, en cambio, lo tendrá más difícil ante un gran defensor como Afflalo. Los de las Rocosas se encomiendan al calor de su público y a los más de 1.500 metros de altitud a las que se encuentra su cancha. Que no se dejen los Lakers uno de los dos primeros partidos en casa. 4-3 Lakers.

Memphis Grizzlies (41-25) - LA Clippers (40-26)

Enfrentamiento a seguir: Mike Conley-Chris Paul

Los chicos de la “Lob City” han decidido dejar crecer su barba hasta caer eliminados en estos playoffs. Mucho me temo que pronto visitarán a su barbero. Se miden a unos Grizzlies mejor trabajados en defensa y con un juego ofensivo más equilibrado. Paul tendrá enfrente a uno de los mejores defensores sobre balón, Mike Conley, quien también le hará bajar el culo en el otro lado de la cancha. DeAndre Jordan y Blake Griffin harán los mates. Randolph y Marc Gasol cogerán los rebotes decisivos, amén de hacer mejores a sus compañeros. 4-2 Grizzlies. 



Hagan apuestas. UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

And The Oscar goes to...




Mejor Guión Original. De repente, un Extraño. También conocida como el Inquilino, esta película ostenta el título perfecto para definir la irrupción, de repente, de un extraño, Jeremy Lin, en una liga, la NBA, que siempre ha presumido de contar con los mejores jugadores del momento. Se les escapó este estadounidense de orígenes asiáticos y graduado en Harvard. Menos mal que a Carmelo Anthony se le ocurrió insinuarle a su entrenador que no estaría mal que este chico tuviera algunos minutos. 



Mejor director. Zeljko Obradovic por Va a Ser que Nadie es Perfecto (salvo yo). Al entrenador serbio le dio por demostrar que aquello de que nadie es perfecto es un mero cliché, una postura que adoptan los que se saben inferiores para no sufrir una penosa depresión. Con su octava euroliga ya se ha postulado como uno de los más grandes técnicos de la historia del baloncesto.

Mejor actor. Dirk Nowitzky por El Ladrón de Bicicletas. En la película de Vittorio De Sica un humilde padre de familia asiste al robo de su recién adquirida bicicleta, instrumento del que depende su empleo y, con él, la posibilidad de alimentar a su hijo Bruno. Durante toda la película Antonio Rizzi, que así se llama el hombre, se dedica a perseguir a los ladrones para terminar, él mismo y de manera desesperada, robando una bicicleta y siendo acusado de ratero. En la versión actual de la película son Lebron James y Dwayne Wade los que se quedan sin su particular bicicleta, el anillo de la NBA con el que contaban antes, incluso, de que comenzara la temporada. El malhechor tiene nombre y apellidos. Alemanes para más señas. 



Mejor actriz. Mamá Allen por Y tu mamá también. No, esta nueva versión no tiene nada que ver con el drama mejicano repleto de sexo y drogas en el que, como es habitual, Maribel Verdú enseña las tetas. Y es que, para la señora Allen sólo existe un único vicio: acudir cada pocos días al Garden para ver a su hijo Ray torpedeando las canastas rivales. Deléitense si no con la escena principal de la película en la que nuestra protagonista se besa, (un beso casto eso sí) incluso, con el rey destronado, Reggie Miller.



Mejor canción original. Ennio Morricone por Hasta que llegó su hora. El genial tema del no menos genial compositor italiano sirvió de fondo musical para alguna de las escenas más emotivas del spaghetti western dirigido por Sergio Leone. La nueva versión de la película, protagonizada por Phil Jackson, se centra en el fatídico final de la carrera en los banquillos del más laureado entrenador de todos los tiempos. El subtítulo de la película reza lo siguiente: “De cuando Kobe, Gasol y Bynum dejaron tirado al pobre Phil”.

Mejores efectos visuales: Blake Griffin por Teléfono Rojo, volamos hacia Moscú. Eso debió pensar el pívot ruso, Timofey Mozgov al ver venir de frente a ese portento de la naturaleza apellidado Griffin. Ya se sabe, una huida a tiempo es una victoria. Algunas fuentes estiman que, por si aún quedaba alguna duda, la Guerra Fría terminó definitivamente tras este mate. Ganaron los americanos. 



Mejor película en habla no inglesa. Titanic (versión Real Madrid). Sí, ya sé que la película de 1997 dirigida por James Cameron y en la que Kate Winslet y Leo Di Caprio ponen a prueba la lucha de clases a bordo de un lujoso transatlántico que, por si no lo sabéis, acaba en las profundidades del océano, fue rodada en inglés. Sin embargo, la versión de 2011 tuvo como director de operaciones y timonel a un italiano, Ettore Messina, que, alegando excusas impropias de un hombre avalado por su historial, abandonó el Real Madrid de baloncesto antes incluso, de lo que lo hubiera hecho el capitán del Costa Concordia, sí, el mismo que se cayó sin querer en un bote salvavidas y que desconocía si había muertos en su barco.

Mejor fotografía. Me quedo con ésta.



Mejor maquillaje. David Stern y colaboradores por Un Cuento (chino) de Navidad. Tras meses de intensas negociaciones, el fin del lockout coincidió con la llegada de una época entrañable. La firma del convenio tuvo en vilo a jugadores, trabajadores y aficionados hasta el final del otoño y se solventó con la aceptación, por parte de los primeros, de unas condiciones muy similares, cuando no peores, a las que ostentaban en el anterior marco salarial. No cabe duda de que los representantes de la liga supieron maquillar muy bien el verdadero contenido del acuerdo. De no haberlo hecho el candado aún estaría echado. Por suerte, en torno al árbol y al piano, miembros del sindicato y de la patronal cantaron juntos a “Christmas Carol”.

Mejor vestuario. Andrei Kirilenko por La Caza del Octubre Rojo. Del motín organizado por Deron Williams en el vestuario de los Utah Jazz en contra de Jerry Sloan sólo el ruso pareció escapar impoluto. Así lo muestra su americana a rayas con la que ahora se pasea por Moscú tras declinar varias ofertas de la NBA. ¿No será Andrei el topo que ideó la operación con la intención de desprestigiar a la liga norteamericana? ¿Estarán surgiendo nuevas hostilidades entre rusos y estadounidenses? 


El jurado también valoró muy positivamente el vestuario que mostró Gilbert Arenas en la reciente versión de la película Casino



Mejor película. Jamón Jamón. El secreto del deporte español, en general, y de nuestra selección de baloncesto, en particular, no se encuentra en el clembuterol. Así quedó demostrado cuando en el pasado europeo una selección francesa plagada de negros musculados cayó derrotada ante la España de Sergio Scariolo y de un Juan Carlos Navarro que se alzó con el galardón de mejor jugador del torneo sin necesidad de visitar el gimnasio del hotel. El éxito de nuestros deportistas se basa en un impecable trabajo de base, en la confluencia temporal de algunos talentos inigualables (Gasol, Nadal, Contador) y en el jamón (sabor de las tetas de Penélope Cruz en palabras del personaje interpretado por Javier Bardem) como símbolo de una filosofía de vida que, si bien nos hace estar a la cola de Europa en términos de salario y renta per cápita, al menos nos permite enamorarnos de la vida y sacar talentos para el deporte con los que poder disfrutar Los Lunes al Sol (leyendo el periódico deportivo), película también nominada a la estatuilla. 



UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Los zapatos en la ventana





No sabéis la insana envidia que me provocan las inocentes miradas de los niños cuando en la víspera de Reyes acuden a las diferentes cabalgatas para ver a los magos de oriente repartir caramelos subidos a unas carrozas que, como todos sabéis, eran los medios de comunicación más usuales en tiempos de Jesucristo. Sin embargo, como no se trata de un post navideño fuera de tiempo, obviaremos estos pequeños detalles.

Mañana es Navidad. Perdón, mañana comienza el Eurobasket y, para muchos de nosotros es como si llegaran los reyes o Papá Noel. A través de apuestas, porras, supermanagers o tomando unas cañas con los amigos hemos dejado constancia de nuestros particulares deseos de cara a las dos semanas y media que se nos vienen encima.

Para nuestra fortuna el roscón viene cargado de regalos. Estad alerta porque entre la nata y el bizcocho os podéis encontrar con una asistencia mágica de Jasikevicius, con una penetración imposible de Tony Parker, con un mate en transición de Luol Deng o con un tiro fabricado de la nada por Teodosic.

De cara a evitar los excesos típicos de estos días tan especiales, entrenadores de la vieja escuela como Dusan Ivkovic (Serbia) o Boza Maljkovic (Eslovenia) tratarán de controlar al más mínimo detalle todo lo que ocurra a lo largo de la cena. Os aseguro que no os gustaría tenerlos como suegros y que el Robert De Niro de Los Padres de Ella os resultaría una grata compañía comparado con ellos. Otros como Blatt o Dirk Bauermann, más motivacionales, llevarán la batuta cuando sea el turno de los villancicos.

Siento decíroslo niños, sé quién es Papá Noel y os lo voy a contar. Dejad de leer si no queréis un despertar a la edad adulta demasiado doloroso. Sin embargo, os puedo asegurar que su verdadera identidad no os va a decepcionar. Y es que si hay alguien en el baloncesto que, con unos pocos renos y un trineo, sea capaz de regalarnos una noche memorable ése es Dirk Nowitzki. El 41 de los Mavericks estará en Lituania demostrando el amor que siente por los colores de una nación que, a pesar de arrastrar un pasado turbulento, no se pregunta cada día ante el espejo quién es y en cuantos estados se subdivide. Y si Merkel es la que va prestando dinero a todos los mendigos europeos, Dirk asumirá el papel de acaparador en una selección muy floja a nivel técnico salvando a Kaman y el propio Nowitzki.

Si Papá Noel es alemán y no finés como nos habían vendido siempre, los Gasol e Ibaka no pueden ocultar su parecido con los tres reyes magos. Si en el texto bíblico los sabios ofrecían al Mesías oro, incienso y mirra, los tres magos del baloncesto ofrecerán anotación, intimidación, rebote y asistencias al perímetro. Del mismo modo en que la tradición de celebrar el día de Reyes es puramente hispana, también jugarán por España Los Melchor, Gaspar y Baltasar del Eurobasket. Ellos, con la ayuda del resto de compañeros pretenden llenar nuestros zapatos con un nuevo éxito de un baloncesto, el español, que presenta un estado tan saludable que, hasta dos días antes de que comenzara el gran campeonato de selecciones de este año, hemos estado discutiendo sobre quién debía ser el decimosegundo hombre de la rotación, sobre la idoneidad de la pretemporada o sobre el estrambótico fichaje de Rudy Fernández por el Real Madrid.

Finalizo con una serie de recomendaciones para vivir intensamente estos 19 días de baloncesto.

A. Trata de evitar las palomitas o los helados. Ver el Eurobasket no debe implicar, necesariamente, coger diez kilos. Prueba con los sandwiches de pavo o con frutita.

B. Si eres jugador toma buena nota de cómo ejecutan los diferentes movimientos los mejores jugadores del continente. Si hay una forma imperecedera de aprendizaje ésa es la imitación.

C. Participa en el CHAT de un blog amigo durante los partidos de España y queda con los (las) colegas al acabar la jornada para comentar lo sucedido.

D. Visita este blog con asiduidad y deja un comentario con tus impresiones acerca de lo acontecido. Ah y si quieres aún puedes participar en la liga privada del blog del Supermanager. Ya sabéis Individual o Zona con contraseña billrussell.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Anillo con sabor a college




Se acaba el partido. Dirk Nowitzki derrama lágrimas en la soledad del banquillo tras comprobar que todas las horas de entrenamiento cobraban finalmente sentido. Jason Kidd repasa mentalmente en la cancha, sí, pero aislado del mundo, toda su carrera deportiva. Es el único momento en que los jugadores de Dallas se mueven por separado. Hasta entonces, durante los ochenta y dos partidos de liga regular y los veintidós de playoffs demostraron ser el mejor equipo gracias a una actuación coral de todos los jugadores, técnicos, directiva, empleados y propietario.

Fortaleza mental, diferentes recursos tácticos en defensa, rotaciones largas, confianza en todos los jugadores. Entrenador de escuela céltica. Sabor a college. Olor a habitación de hermandad.

Dos bases sobre la cancha, "small ball", zonas, el sexto hombre como as en la manga, cambios defensivos, jugadas para lanzamiento exterior, dominio del bloqueo directo, triple poste para que Marion juegue al poste bajo. Arsenal táctico.

Suma de experiencia y deseo. Derrotas dolorosas que contribuyen a entrenar más duro y a querer ganar con más fuerza. Apuestas en contra. Puede que pierdan contra Blazers. Los Lakers les barren. Cuidado con Oklahoma. El Big Three es demasiado, gana Miami.

Nombres propios. Y es que incluso dentro de los mejores equipos universitarios de la historia se reconocen figuras especiales: Lew Alcindor (kareem) y Bill Walton en los equipos de UCLA de finales de los 60 y principios de los 70, Magic Johnson en Michigan State 1979, James Worthy y Michael Jordan en la North Carolina de 1982. Nowitzki decidió un par de partidos sobre la bocina, Terry dinamitó los dos últimos partidos. Pero ellos bien lo saben, es labor de equipo, de todos y cada uno. De defensa más que de ataque.

Quién podría olvidar a Barea y su juego de época, a Stevenson y su efectividad desde el triple, el saber hacer de Kidd en ataque y defensa, el juego por toda la cancha de Marion, la intensidad de Cardinal, los buenos minutos de Mahini con un Haywood lesionado, la intimidación, rebote y lucha de Chandler, la amenaza que supone para la defensa rival la presencia de Stojakovic o la pasión que seguro que pone en los entrenamientos Corey Brewer. Todo ello con un Caron Butler lesionado que sólo podría haber sumado en caso de haber estado disponible. Y hay que destacar el apoyo incondicional de un Marc Cuban que encarna lo mejor (también lo peor pero hoy no es el momento) de la esencia tejana. En cuanto a Rick Carslile, ya le dedicaré un post.

Lo repito. Ganó el baloncesto en su versión más pura y virginal. Venció el olor a toallas sudadas colgadas de las espalderas del gimnasio, la confianza incondicional en el compañero, la renuncia sobre el ego. El trabajo callado.

UN ABRAZO Y FELICIDADES A DALLAS MAVERICKS, JUSTO VENCEDOR DE LA NBA

Hohëpunkt



La confianza o seguridad en uno mismo es un valor en alza en una sociedad, la del mundo occidental de principios de milenio, extremadamente competitiva. Algunos practican, entrenan y ensayan rutinas para sentirse infalibles, indestructibles. De esta manera creen estar preparados para no sucumbir al desaliento pudiendo convivir, sin morir de dolor, con las miserias e injusticias que nos rodean.

Sin embargo, para una máquina de la más perfecta y pura tecnología alemana todas estas enseñanzas sobran. A Dirk no le hace falta preguntar a Becquer qué es la poesía. Le basta mirarse al espejo mientras lanza los seiscientos gramos de masa y setenta y cinco centímetros cúbicos de volumen marca Spalding dejando el brazo derecho estirado con los dedos indicando no a América, sino a su destino. La red. La gloria.

Quizá sea un narcisista, un Dorian Gray del siglo XXI sacando el máximo jugo a su juventud y a su talento antes de que los años caigan sobre él, porque en eso es como el resto, convirtiéndolo en una imagen deformada de lo que un día fue. Pero Dirk no actúa movido sólo por ese enorme ego, coraza imprescindible para sobrevivir en el circo mediático de la NBA, sino sobre todo por su gran amor, el baloncesto, ese deporte al que tanto le ha dado y que le ha devuelto mucha mayor fidelidad y sinceridad de la que pudieron obsequiarle, en el pasado, sus novias o amantes.

Tecleo estos caracteres mientras observo la televisión apagada del salón de mi casa. La prefiero en negro porque no quiero que ninguna otra imagen perturbe y distorsione los recuerdos y emociones que ha despertado en mí la visualización del segundo partido de las finales de la NBA. Wade y Lebron castigaron con vehemencia el aro de los Mavericks, pero no completaron su labor. Dejaron la tarea inacabada, festejaron antes de tiempo, fueron precoces en un deporte que también en eso se parece al amor y al sexo. Hay que llegar puntuales.

Y ella se dejó mimar, navegó por sus dedos sintiéndose arrastrada por una suave pero constante brisa. Gozó y se dejó llevar y cuando se despidió de la mano izquierda de su amante alemán con camino al tablero esquivó graciosa el intento de rapto de un Udonis Haslem indigno de romper ese momento que Nowitzki, en su afán por alcanzar la excelencia, quiso compartir con todos nosotros. El rey sabe esperar y es generoso. Por eso, ayer, Wade y Lebron parecieron simples cortesanos.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Tecnología alemana


Le puedes echar desde ciento cuarenta hasta poco más de veinte años en función de cuándo consideres que nació al mundo la nación alemana unificada. En cualquier caso, se trata de un país joven que ha sufrido lo indecible para levantarse tantas veces como cayó pasando, en ocasiones, por períodos especialmente oscuros. Sin embargo, ahora, en 2011, Alemania es una de las principales referencias del mundo occidental por su capacidad para generar producción y empleo.


Y no quiero hablar ni de historia ni de economía. Quiero hacerlo de uno de los principales representantes de este país, de un rubio melenudo que tuvo su particular Tratado de Versalles cuando perdió ante Miami las finales de la NBA de 2006 que dominaban por casi 3-0 (vencían por once puntos a falta de seis minutos en el tercer partido, pero acabaron cayendo por 4-2).


Dirk Nowitzki, probablemente, se planteó que había dejado pasar una oportunidad única para ganar el anillo, pero sin embargo siguió trabajando, sufriendo verano tras verano vergonzantes derrotas con la selección, pero trabajando duramente con su entrenador personal para consolidar sus mágicas fintas y su imperial tiro exterior.


Lo de esta noche, en el cuarto partido de la Final de Conferencia ante los Thunder, con quince abajo a falta de poco más de cinco minutos, se puede considerar como la particular venganza del jugador alemán, como la recogida de la cosecha de tantos años de trabajo y de siembra. Le persiguieron, quisieron detenerlo uno contra uno y también con "traps", pero Dirk no ve obstáculos en el camino entre el balón y el aro cuando se trata de echarse el equipo a las espaldas.


Han sido cinco duros y largos años. Durante este período Marc Cuban ha sido el particular George Marshall para el alemán demandando paciencia a su estrella y sentando las bases de la recuperación contratando veteranos sedientos de títulos y sobrados de talento como Jason Kidd o Jay Terry. Todo ello bajo las órdenes de un entrenador modesto como jugador y criado como técnico en el entorno de los Celtics de los 80. Rick Carslile, aunque a veces pueda mostrarse falto de soluciones, es un ingeniero con todo previsto y sin margen para la improvisación. Y si tiene alguna duda siempre puede preguntarle a Jason Kidd, que para eso está.


Y es momento de hacerse unas cuantas preguntas. ¿Quién podrá parar al alemán? ¿Hay ala pívots en los equipos de la Conferencia Este capaces de defenderle sin ayudas? Yo, sin tener un duro, me atrevo a apostar que Dirk, acompañado de tan fieles y sabios compañeros, conquistará su misión y se enfundará el anillo. Pura confianza en la tecnología germana.


UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Verano 2010. El futuro en juego


Parecía que nunca llegaría. Se hablaba de él hace ya mucho tiempo. Las expectativas, lejos de desvanecerse, son cada vez mayores. Me refiero al verano de 2010, al 1 de julio de este año, momento en el que muchos jugadores franquicia serán subastados en el mercado de los agentes libres.

Permaneced atentos a las próximas fechas porque el futuro reciente de la NBA puede dejar de tener colores oro y púrpura si en un mismo equipo, se me ocurre, caen Dwyane Wade y Lebron James.

Es complicado hacer un buen esquema sobre los antecedentes y posibilidades que se abren a partir de la fecha de hoy, pero intentaré que las ideas expuestas queden claras.

Como ya sabréis, en la NBA existe una cantidad máxima de dólares que cada equipo puede emplear en pagar salarios y que se ha fijado en 56,1 millones para la próxima temporada. Por suerte para jugadores y equipos existen diferentes excepciones que permiten sobrepasar dicho máximo salarial (mid level exception, excepción bianual, larry bird exception).

Los máximos se fijan, previa negociación entre representantes de la liga y representantes de los jugadores, en una especie de convenio colectivo (el actual expira tras la próxima temporada y acecha la sombra de un cierre patronal para la temporada 2011-2012).

Los agentes libres de este verano son, en su mayoría, “unrestricted”, es decir, su equipo no puede retenerlos igualando ofertas y, como adelantaba, las jerarquías de la liga pueden cambiar en función de lo que suceda en las próximas fechas.

En el aire permanece el futuro de jugadores como Joe Johnson, Ray Allen, Shaquille O´Neal, Carlos Boozer o Dirk Nowitzki. Por su parte, Amare Stoudamire y Paul Pierce (lo anunció ayer) renunciaron a sus respectivas “early termination option” (opción de prorrogar su contrato en virtud de una cláusula). Pero, sin duda, los tres jugadores más codiciados son tres de las perlas de aquel inolvidable draft de 2003. Sus nombres seguro que os suenan: Lebron James, Dwayne Wade y Chris Bosh.

Las opciones son múltiples, la mera posibilidad de ver juntos a dos de estos tres cracks en un mismo equipo hace salivar a cualquier aficionado y ponen en alerta al resto de “general managers”.

¿Qué equipos gozan de margen salarial para contratar a estas estrellas? Los que menor salario tienen fijado pagar en la temporada 2010-2011 son los dos equipos de Nueva York. En posición muy favorable se encuentran también Heat, Wizards, Bulls o Clippers.

Hay que tener en cuenta que estas figuras de la canasta no responden sólo a estímulos salariales. Persiguen éxitos deportivos y mercados en los que engrandecer su leyenda.

Knicks y Nets ofrecen el mayor mercado posible, el de la capital del mundo, el de Brooklyn y el de la Sexta Avenida, el de la Gran Manzana. Sin embargo, sus proyectos deportivos son inciertos y parten de una tradición perdedora de años en el caso de los Knicks (el último título data de 1973) y eterna en el caso de los Nets (su mejor resultado histórico han sido las finales de 2002 y 2003).

Los Bulls están presentando su candidatura en las últimas fechas. Ofrecen un base consolidado, Derrick Rose, y han contratado como entrenador a Tom Thibodau, especialista defensivo en Boston hasta este año y del que se rumorea que es muy del agrado de Lebron. Chicago es también un buen mercado, pero quien decida fijar su residencia en la “Windy City” deberá convivir con la alargada sombra de Jordan y todo lo que consiguió en el parqué del United Center.

Habrá que ver si alguno de los agentes libres acepta jugar en el vecino pobre de Los Ángeles. Personalmente la apuesta deportiva de los Clippers me gusta mucho. Hay que tener en cuenta que Blake Griffin (número 1 del draft 2009) estará preparado para empezar la temporada y formar un “front court” de garantías junto a Chris Kaman.

Ante tanto rumor y tantas opciones lo mejor será que os hagáis eco de las predicciones que han hecho los expertos de la ESPN en su web pinchando aquí.

También os invito a seguir en “hoopshype” (ver enlace en la columna derecha del blog) las últimas noticias y las diferentes alternativas. 

Parecía un mito, pero el verano de 2010 ha llegado.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS