Hijo
único de padres exitosos, ricos, y famosos, proyecto innegociable de
estrella y protagonista involuntario de escenas bochornosas en alguno
de los salones más elitistas del país. Grant Hill no decidió nacer
en el seno de una familia bien, en el marco de una pintura real donde
las reuniones con los amigos se posponen indefinidamente pues la
única cita que importa es la que se tiene apalabrada, sin fecha ni
hora, pero mejor pronto que tarde, con la gloria. Sin embargo, ahora
que ha colgado para siempre las botas y, mientras ojea las fotos de
sus dieciocho años de carrera junto a su esposa Tamia y su hija
Myla, él mismo se da cuenta de su condición privilegiada. A pesar
de las presiones.
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Sin duda, una de las ventajas cualitativas de la NBA sobre el baloncesto de otras partes del mundo es su manera de vender el producto. Constantemente cambian las reglas para fomentar el espectáculo, reglas que llegarán a Europa siempre con retraso tras pasar por el férreo filtro de la FIBA. Progresivamente, pero siempre a la estela del baloncesto en Norteamérica el baloncesto europeo ha ido acomodando su normativa para favorecer a los "mecenas" de este negocio, los espectadores.
Además de con una mejor visión empresarial de sus dirigentes, la liga profesional americana cuenta con una materia prima fundamental, sus jugadores. Y no me refiero sólo al virtuosismo que demuestran en la cancha, sino principalmente al talento innato que poseen muchos de ellos para, aprovechando su imagen labrada por sus hazañas en el parqué, vender productos y generar necesidades entre la potencial masa de compradores.
Curiosamente, y sé que con esta afirmación surgirá el debate, tanto en un plató de rodaje como en una pista de baloncesto el más grande ha sido y será por muchos años un chico de Nueva York que responde al nombre de Jordan, Michael Jeffrey Jordan.
Sin embargo, me vais a permitir que comience este repaso a alguno de los mejores anuncios protagonizados por jugadores de NBA con el más antiguo de cuantos he recopilado. Lo protagoniza el equipo de los Celtics de 1974 que conseguiría el anillo con John Havlicek como principal exponente. No sé a vosotros, pero a mí me recuerda en cierta medida a aquel que la selección de Brasil protagonizó justo antes del Mundial de fútbol de 1998 salvando los 24 años que los separan y la distancia cultural entre un equipo de Boston y un grupo de jóvenes brasileños.
El siguiente es uno de los vídeos que marcó mi infancia. Mis conocimientos de la NBA eran por entonces tan pequeños que la tenía idealizada. Por ello ver a Grant Hill, sí el de la NBA, me impactó y lo situé en una especie de pedestal construido para los dioses del que no lo bajaría hasta que comprendí que también al otro lado del Atlántico se fallaban los tiros libres y tipos como Madsen hacían carrera repartiendo palos a diestra y siniestra.
Sin embargo, mis favoritos son estos dos de Air Jordan. En el primero protagoniza un apasionante duelo de canastas imposibles con Larry Bird. En el segundo, The Royal Airness nos demuestra que nuestro más duro rival somos nosotros mismos y el inevitable paso del tiempo.
Espero que os hayan gustado y que participéis recordando aquellos anuncios que os quedaron grabados en la mente por su especial creatividad o por algún motivo más personal.
Licenciado en Geografía, master de profesorado de secundaria y bachillerato, máster en Creación Literaria por la Universidad de Salamanca y Doctor en didáctica de la escritura creativa también en esta universidad. Autor de dos libros de relatos, Hasta que la noche nos alcance y Madrid, Nueva York, Logroño, y autor también de Individual o Zona, selección de artículos e historias sobre baloncesto. Entrenador superior de baloncesto (CES 2014) y actualmente entrenador ayudante en San Pablo Burgos (ACB y Eurocup). Te invito a conocer más en mi página web personal: http://jjnieto.com