Con el anuncio del fin del lockout y con la apertura de las negociaciones en la NBA, han surgido ya los primeros rumores de traspaso. En la mayor parte de ellos están involucrados los equipos de la Gran Manzana, Knicks y Nets. Los del Madison se encuentran en el enésimo intento de reconstrucción desde que Ewing colgara las botas y el equipo de Prokhorov quiere conformar un proyecto ganador en torno a un Deron Williams al que el Besitkas pretende retirar su camiseta en honor a sus clínics a precio de lingote en el distrito anexo al Estrecho de los Dardanelos.
Sin embargo, otro equipo ha empezado a sondear el mercado con la intención de conformar un equipo competitivo en el corto plazo. Se trata de los Boston Celtics. Su General Manager, Danny Ainge, fue un deportista extraordinario, un superdotado que podría haber practicado cualquier deporte profesional con éxito. En el Garden, los más viejos del lugar, aún recuerdan la velocidad del número 44, sus tiros en suspensión y, sobre todo, su espíritu ganador. Su labor en los despachos había estado bajo sospecha hasta que en el verano de 2007, gracias a su agenda de contactos y a algún viejo amigo (gracias Kevin Mchale), consiguió reunir en la “Beantown” a Paul Pierce, Ray Allen y Kevin Garnett, reeditándose así una nueva versión, diferente y unicolor, de aquel Big Three que durante los años 80 conformó uno de los mejores Front Court de la historia (Parish, McHale y Bird).
El pasado febrero, al límite del cierre del período de traspasos, Danny Ainge no tuvo reparos en deshacer el quinteto que había llevado a los Celtics a ganar el decimoséptimo anillo de la franquicia en 2008 y a alcanzar la final de 2010. De hecho, el quinteto conformado por Rondo, Allen, Pierce, Garnett y Perkins no perdió nunca una serie de playoffs estando sanos todos sus miembros. El bueno de Kendrick Perkins hizo sus maletas rumbo a Oklahoma City y, a cambio, llegaron un Jeff Green más verde que el color de la camiseta céltica y un Nenad Krstic que si bien puede ser MVP del mes en la Euroliga no está capacitado para ser una referencia bajo los tableros en la NBA.
Desde que se juntara el Big Three en el verano de 2007 siempre se comentó que los Celtics tenían una ventana de tres años para añadir más títulos a su increíble historial. Pues bien, la ventana sigue abierta y ya vamos por el quinto año. Las condiciones contractuales de las estrellas y la renovación de Doc Rivers (convirtiéndole en el entrenador mejor pagado de la liga) hacen indicar que la inevitable regeneración será postergada de nuevo. Es por ello que el principal rumor vertido desde los mentideros de la liga es el que hace referencia a un traspaso, vía un tercer equipo (se habla de los Pacers), entre Rajon Rondo y Chris Paul.
Rajon Rondo lleva cuatro años complementando a la perfección las virtudes y defectos de los miembros del Big Three. Su visión de juego ha facilitado la labor anotadora de Ray Allen y Kevin Garnett. Corre muy bien la pista y tiene gran facilidad para entrar a canasta. Rebotea con facilidad en defensa y su rendimiento suele subir en playoffs. Sin embargo, su incapacidad para anotar desde el perímetro permite a las defensas rivales doblar la marca tanto a Pierce como a Garnett cerrándose mucho los espacios. Su porcentaje de tiros libres es inaceptable para el base de un equipo ganador. De hecho, en numerosos partidos, Doc Rivers ha optado por acabar el partido sin un base puro.
Chris Paul es un auténtico jugón, tal vez el mejor driblador de la liga junto a Deron Williams con un fantástico tiro en suspensión y una gran visión de juego. No es el mejor defensor de la liga, pero tiene muy buenas manos y sus cifras de robos suelen estar entre las mejores del campeonato (también las de Rondo). En su contra el escaso éxito de los Hornets en las últimas temporadas y el hecho de haberse visto afectado por recurrentes lesiones. Estoy convencido de que se compenetraría a la perfección con los veteranos de los Celtics pues recabaría la atención de las defensas rivales facilitando así el juego uno contra uno de Pierce y Garnett y las salidas para lanzar de Ray Allen. Además, la marca “Chris Paul” goza de un mayor valor en el mercado por lo que sería más fácil atraer jugadores de nivel ante una futura reconstrucción.
Todo se reduce a una cuestión de gusto, al eterno debate sobre los requisitos que debe reunir un gran base para erigirse en el pilar sobre el que se sostiene todo un equipo. No cabe duda de que estamos ante dos grandes point guards, ante dos jugadores capaces de conducir a un equipo a las más altas cotas. Sin embargo, si fuerais el General Manager de un equipo, ¿a quién prefeririáis para comandar vuestro proyecto?
UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS






