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Para toda la vida


El amor a la NBA lo puede todo: la ingenuidad infantil, la evanescencia adolescente, los escarceos de la recién estrenada edad adulta, la rutina condenatoria de la madurez, las ausencias y los olvidos de la senectud,... El amor a la NBA confirma aquello de “no hay amor como el primero”, pero también da pie a la promiscuidad, a enamorarse de unos y otros y a comparar entre jugadores, eras y equipos que marcaron época. Hoy, fecha en la que da comienzo una nueva temporada, todo es nuevo y viejo al mismo tiempo. El gusto por la NBA es nostálgico, sí, pero se renueva cada verano con la ilusión que generan las elecciones en el draft y los jugadores adquiridos vía traspaso.

En el caso de los chicos de mi generación, el amor por la liga americana de baloncesto no fue heredado ni transmitido –nuestros padres apenas seguían la NBA. Surgió una mañana, o una tarde, nadie lo recuerda exactamente, escuchando un nombre, leyendo una estadística, viendo el pasaje fugaz de un mate o un triple ganador. O pudo ser una estadística recogida en la revista Gigantes, una cifra monstruosa de puntos a la que ni siquiera Oscar Schmidt podía aspirar en su virreinato de Valladolid. O el símbolo de una franquicia, o la aparición de algún jugador haciendo un cameo en alguna de las series que nos hicieron perder la inocencia antes de descubrir la farsa de los reyes magos –puede que fuera Space Jam.

Los sonidos anglófonos, la melodía que suena de fondo en el Madison cuando atacan los Knicks, la moda ochentera y noventera con las chaquetas a cuadros, las blusas escotadas y los vaqueros entallados a la altura de la cintura de las mujeres. Una cultura que aún nos era ajena, exótica y por ello, si cabe, más atractiva que ahora. Un horizonte lejano del que nos llegaban los ecos del rock y el metal, los Cadillac y los Mustang y el cine de acción, con efectos especiales y del que solo echábamos en falta una pizca de erotismo (y a Maribel Verdú).

Después llegaron Montes y Daimiel a consolidar el flechazo. Qué pronto entendió el primero aquello de “that´s entertainment”, tema popularizado en el musical “The Band Wagon”, y qué bien se adaptó el segundo al ritmo frenético de narración de Andrés. De mote en mote, de anécdota culinaria en anécdota culinaria, fueron pasando las madrugadas y la era post Jordan se hizo menos dura a pesar de que el nivel baloncestístico tocara fondo. Todo lo demás fue engancharse a algún jugador con carisma, asumir los colores de alguna franquicia, su historia, y ligar a ella la propia felicidad.

Eso y disfrutar con la irrupción de dos jugadores especiales, y nunca antes vistos, como Lebron James y Kevin Durant, de una amplia gama de bases, del clasicismo hecho baloncesto de los Spurs de la temporada 2013-2014 y de la última evolución del "Showtime" en manos de un equipo, los Golden State Warriors, que ha contribuido decisivamente a definir una nueva forma de jugar al baloncesto basada en el acierto desde el perímetro, la constante movilidad de sus cinco jugadores (esto es lo nuevo, que sean los cinco), la ausencia de posiciones definidas en el campo y la apuesta por la versatilidad y polivalencia como clave de su defensa.


Así, pasados más de veinte años (aunque no sean nada) desde aquel enamoramiento infantil, una semana antes de la fecha habitual (que antes era el último martes del mes de octubre), renuevo mis votos de fidelidad a una liga que me ha hecho pasar alguno de los mejores momentos de mi vida. Queden, de paso, depositadas mis esperanzas en los Celtics, mis expectativas en un partido de ochenta puntos de Kevin Durant o Stephen Curry o en algún cuádruple doble de Anthony Davis y el deseo de que la NBA, aunque ya sin ese elemento de exotismo y desconocimiento que la volvía tan atractiva cuando éramos pequeños, siga enamorando a niños y jóvenes y enganchándolos al baloncesto de una vez y para siempre.  



UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Los forty niners




El 24 de enero de 1848 James W Marshall descubrió oro en un yacimiento de California. Poco a poco la noticia fue llegando al resto del país y, en 1849, trescientos mil buscadores de oro viajaron al lejano oeste para hacerse ricos convirtiendo el pequeño asentamiento de San Francisco en la gran ciudad que hoy conocemos.

Y pensaréis “a qué viene todo esto”. Pues es muy sencillo. En el mundial de Turquía sólo un equipo ha perseguido el oro con la misma fe que lo hicieron aquéllos. Sólo un equipo presentó un caudal suficiente de trabajo y talento para optar al título y, al igual que en aquel 1849, los buscadores volvieron a ser americanos.

Se puede ser defensor del baloncesto FIBA, de los sistemas, de las defensas zonales, del pase extra y, aun así, admitir que Estados Unidos fue la mejor selección del mundial de Turquía.

Defendió con tal agresividad que sus rivales atacaban a 10 metros y de espaldas al aro, como aquel equipo de categoría cadete, tan inferior a su oponente, que bastante tiene con proteger el balón y pedir socorro.

Con el esquema habitual de todo equipo NBA, construido en torno a una estrella indiscutible, pero con la peculiaridad de no tener pívots puros Estados Unidos desarrolló un juego basado en la habilidad uno contra uno de sus jugadores y en una intensidad que ningún equipo pudo igualar.

No soy partidario de realizar cambios automáticos en defensa provocando situaciones de missmatch tan claras como permitían los norteamericanos. Sin embargo, los Westbrook, Gordon o Rose se bastaron para defender a las torres turcas. ¿Cómo? Siendo rápidos de manos, intensos de pies y creyendo en sus posibilidades. Anoche el small ball (cuatro o incluso cinco jugadores “pequeños) se impuso al “triple post” (tres jugadores grandes) eliminando muchos mitos sobre la altura y el baloncesto.

Qué decir de Kevin Durant, más que merecido MVP del mundial. Con 22 años y todo un futuro por delante aún es pronto para determinar su destino. Eso sí, yo no me lo quiero perder.

No quiero olvidarme, tampoco, de la gran actuación arbitral de Juan Carlos Arteaga que puso orden durante un caliente primer cuarto y que no consintió que Lamonica diera otro recital en favor de los Estados Unidos. Por cierto, ¿qué se pretendía con la elección del italiano? ¿que a todos los españoles se nos hinchara la vena del cuello recordando el atraco de Beijing?

Se acabó el mundial y llega, dicen, la hora de hacer balance. España tiene trabajo. Hay jugadores para quedar por encima del sexto puesto, eso parece claro, pero en competiciones tan igualadas no se pueden permitir tantos fallos de concentración. España ha de construir su proyecto a corto plazo desde la defensa. Si hay que sacrificar la dupla Navarro-Rudy habrá que hacerlo. A intercambiar canastas te puede ganar cualquiera con talento. Pero si tu zona es un fortín, dominas el rebote y gracias a ello marcas el ritmo del partido, una selección de nuestro nivel no debería tener problemas para reeditar final olímpica.

El objetivo es posible y depende de nosotros. Lo que aún no está claro es quién será el guía en nuestra particular London Gold Rush. Yo no apuesto por Scariolo.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Cuatro bodas y casi un funeral




Os soy sincero. Tras la canasta de Velickovic a falta de 4,5 segundos me fijé en la cara de los turcos y el Sinan Erdem Dome de Estambul me pareció la sede de un funeral de Estado. Por eso, creí oportuno, que no original, echar mano de la película que protagonizaron en 1993 Hugh Grant y Andie Macdowell. El “casi” os podéis imaginar por qué lo añadí.

Me explico. Este sábado 11 de septiembre, nueve años después del acontecimiento geopolítico más importante tras la caída del Muro de Berlín y desde un plano meramente deportivo han tenido lugar cuatro bodas, cuatro eventos dignos de ser conmemorados. 

De boda hoy se han ido los madridistas, los nadalistas, los alonsistas y los defensores del baloncesto NBA. A un funeral, a falta de 4 segundos para la finalización del partido, estaban invitados los turcos para ejercer el papel estelar, el de muerto.

Para los blancos, entre los que me incluyo, hoy ha sido un día especial. Volvemos, como diría Casillas, a mirar al Barcelona por el retrovisor. No es nada del otro mundo, pero a falta de grandes triunfos nos conformamos con poco. Por cierto, a Ibrahimovic no le importaría ser el padrino del enlace.

También hay fiesta en Flushing Meadows, Nueva York. El trabajo, la constancia y la clase han llevado a Rafa a la final del único Grand Slam que aún no ha conseguido.

Fernando Alonso no ha conseguido gran cosa. Sin embargo, en una temporada tan mediocre en la que su presunto imparable Ferrari más bien parecía un dos caballos, una pole position merece que se vaya enfriando el champán.

Y de los estadounidenses qué decir. Gracias a su defensa y a su estrella Kevin Durant (38 puntos) llegan a la final de un Mundial después de 16 años de sequía para demostrar que los europeos aún tienen mucho que aprender.

Del funeral sólo puedo decir que se canceló. Turquía estuvo en coma durante más de 35 minutos, pero resucitó. La batalla de los banquillos fue apasionante, un duelo de dos distinguidos representantes de la vieja escuela que se resolvió por detalles, algunos rozando el límite del fair play (un pívot turco, Asik, simuló una lesión para evitar lanzar los tiros libres. Le sustituyó Arslan).

Durante 35 minutos, Teodosic (13 puntos, 11 asistencias, 6 rebotes) pareció el más fiel discípulo de la doctrina Papaloukas con un gran dominio de los tiempos. Cuando todos tenían los ojos inyectados en sangre y las pulsaciones a 200 Teodosic parecía navegar sobre un mar en calma. Lástima que esa calma le invadiera también en defensa.

Y qué decir de Keselj. Es el mejor tirador que han tenido los Balcanes tras Stojakovic (dos victorias en el concurso de triples de la NBA). Carga el rebote con mucha intensidad y sus 22 años y sus 2,06 son sólo alguna de las cifras que nos indican dónde puede estar su límite.

Savanovic y Krstic formaron, durante amplias fases del partido, una dupla perfectamente coordinada que hizo de Serbia un equipo dominador en el rebote y amenazante desde la línea de tres. Sin embargo, algunos fallos en los tiros libres del segundo serían decisivos en el desenlace.

Y de repente, Tunceri. Sí, Tunceri. Ni Turkoglu, intermitente, ni Ilyasova, desaparecido. Aquel pequeño base con media melena y diadema que no servía para el Real Madrid logró varias jugadas clave, incluidos algunos triples y la última canasta.

Serbia había anotado a falta de 4,6 segundos con una combinación, auténtica oda al pase extra, que anotó Velickovic. 82-81 para los balcánicos. Turquía sacaba desde el medio campo y tras una serie de movimientos recibió Tunceri. Hasta ahí todo bien para los plavi que habían evitado que cogiera el balón Turkoglu. Sin embargo, sin saber por qué, su defensor le permite entrar por línea de fondo y anotar sin oposición. Delirio en el pabellón y 5 décimas para construir una jugada.

Y el diseño fue perfecto. Y la ejecución casi también, pero no lo suficiente para la precisión que exigía el momento. Tras una serie de bloqueos indirectos Velickovic encuentra vía libre para cortar hacia canasta, pero el pase desde medio campo no es bueno y al bueno de “Nole” le es imposible palmear el balón hacia canasta. Victoria turca y demostración de que España no estaba tan lejos de estos equipos.

Todo un sábado de deporte de altura con cuatro festejos y un casi funeral. Turquía está viva. ¿Será capaz Estados Unidos de rematarla?

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Empieza el mundial




Se terminó la primera fase. Aunque apenas hay tiempo para hacer balance puesto que los octavos de final empiezan mañana voy a intentar hacer un pequeño barrido de lo que nos ha dejado el campeonato hasta la fecha.

En el grupo A se cumplieron los pronósticos y argentinos y serbios se disputaron hasta el último minuto la primera plaza. Jugoso premio, sin duda, pues suponía evitar a Brasil en octavos. Australia se clasificó tercera y Angola dio otra de sus clásicas sorpresas en este tipo de torneo eliminando a una débil Alemania. Individualmente brilló Scola por encima de todos, hasta el punto de que podemos afirmar que ha sido el jugador más determinante del Mundial hasta la fecha.

En el grupo de Estados Unidos poco margen para la sorpresa. El partidazo de Brasil les permitió soñar con derrocar a los norteamericanos, pero quizá ese desgaste les llevó a caer ante Eslovenia. Croacia me ha parecido una selección débil, tan débil como el papel desarrollado por Ante Tomic que sólo pudo brillar ante una Túnez sin juego interior. A pesar de sus limitados minutos de juego el jugador más decisivo en este grupo fue Kevin Durant.

Por su parte, en Ankara, Turquía demostró ser una rival muy potente. Su juego interior no es un dechado de técnica y fundamentos. Sin embargo, Sergio Llul sabe bien lo que es intentar penetrar esa red de brazos y cuerpos en que puede llegar a convertirse la zona turca. Con la permisividad arbitral observada hasta la fecha y con un ambiente caldeado, Turquía se presenta en los cruces con el cartel de máxima favorita. Grecia, por su parte, se la jugó a quedar tercera para evitar a España y le ha salido cara la broma. Aunque siempre peligrosos, los precedentes dicen que no pasarán de octavos pues cuando juegan ante la roja su juego interior no es tan poderoso y sus muñecas se achican ante la importancia de la ocasión (final Mundial 2006, semifinales Europeo 2007, fase de grupos Juegos Olímpicos 2008, semifinales europeo 2009). Rusia, segunda, tiene ante sí una gran oportunidad para meterse en cuartos pues les basta con vencer a la sorpresiva Nueva Zelanda. Por su parte, Puerto Rico demostró ser tan brillante (estuvo a punto de vencer a Turquía) como inconstante al perder su plaza para octavos cediendo ante la cenicienta Costa de Marfil. De este estrambótico percance se aprovecharon los chinos para acceder a octavos y medir sus fuerzas ante Lituania. El mejor jugador de este grupo: Ersan Illyasova.  

Del grupo D qué decir. Lituania ha sido justa vencedora porque ha demostrado ser un equipo y no venirse abajo ante las dificultades. Cuando han subido el pistón defensivo los equipos rivales han sufrido y de ahí los parciales demoledores obtenidos ante España (23-9 el último cuarto) o Francia (28-11 el tercero). España ha especulado demasiado. Concibió esta primera fase como una continuación de la preparación y ha dejado malas sensaciones. Ahora bien, si recuperamos al mejor Navarro y seguimos contando con un Rudy tan intenso nuestro perímetro no encuentra parangón en ninguna otra selección. Merecimos ser cuartos y finalizamos en el puesto soñado, segundos. El camino hacia el oro será duro (de momento Grecia en octavos y presumiblemente Serbia en cuartos), pero son 4 partidos y 160 minutos en los que los nuestros han de demostrar que no son campeones del mundo, de Europa y plata olímpica por nada.

Culminando el análisis de este grupo decir que Nueva Zelanda sorprendió por su buen rendimiento y que Francia corroboró que nunca fue una candidata real, ni siquiera tras vencer a España. Los mejores jugadores de grupo, más allá de las estadísticas, han sido en mi opinión dos lituanos, Maciulis y Kleiza, por su gran actuación en los momentos decisivos ante España y Francia.

Esto es todo lo que ha dado de sí esta fase de grupos. Ahora empieza lo bueno y toca disfrutar de baloncesto de altura.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

El casi héroe





Qué locura de mundial señores. Sirva como resumen que Alemania (un equipo de amigos bien entrenado) ganó a Serbia (una candidata a ganar el título) que a su vez ganó a Jordania por 43 puntos, mientras que Australia que sólo pudo ganar a Jordania por un mísero punto ha vapuleado a los germanos por 78-43. A ver qué entrenador de traje y corbata nos lo explica.

Por su parte, entre tanta predicción que se va yendo al traste, el señor Luis Scola está cumpliendo todos los pronósticos erigiéndose como el jugador interior más importante de este campeonato. En una Argentina cuyo vestuario está lleno de antiinflamatorios, analgésicos y ahora antidiarreicos (el pobre Oberto anda con gastroenteritis), el jugador de los Rockets ha tomado el mando de las operaciones y está promediando 27,6 puntos y 7 rebotes por encuentro. Sé de uno que se apellida Gasol y no es Pau que debería tomar nota.

En el grupo B Eslovenia presenta su candidatura al segundo puesto tras vencer a Croacia en un partido igualado en el que el mayor temple y veteranía de los eslovenos les condujo a la victoria. Ante Tomic volvió a defraudar perdiendo numerosos balones al iniciar la jugada en el poste bajo y no dominando las zonas en ningún momento.

El plato fuerte se disputó a las ocho y media de la tarde. Tras dos exhibiciones, los Estados Unidos de América salieron demasiado relajados a la pista. Brasil, con un juego ofensivo muy trabajado con numerosos bloqueos indirectos, manos a manos, bloqueos y rebloqueos directos en lo alto de la bombilla, consiguió anotar con facilidad mientras que el equipo de Kryzewsky se olvidaba de los conceptos que hasta la fecha les habían dado grandes resultados. Volvimos a ver al equipo ramplón, mal entrenado, individualista y perezoso con el que la USA Basketball (equivalente a la FEB) nos solía obsequiar durante los últimos veranos y que muchos, entre ellos yo, creíamos enterrados para siempre tras los dos buenos partidos ante Croacia y Eslovenia donde mostraron un juego colectivo y un trabajo solidario.

Sin embargo, si algo hicieron bien los americanos fue intensificar la defensa en los dos últimos cuartos saltando al trap en cualquier bloqueo directo, intentando negar la recepción de bola a Splitter y ofreciendo línea de fondo a las penetraciones brasileñas.

A pesar de este buen trabajo, la Canarinha, perfectamente dirigida por el maestro Huertas tuvo ocasión de vencer gracias, también, a que, en líneas generales, respondieron bien al baloncesto físico de Estados Unidos cuyos jugadores apenas pudieron sacar ventaja de su uno contra uno.

Sin embargo, Huertas, tras demostrar que ser base no consiste en driblar, entrar a canasta, chocar y luego pensar (Westbrook se dedicó a hacer eso toda la noche), desperdició la ocasión de enviar el partido a la prórroga al no acertar con los dos tiros libres finales.

Brasil estuvo cerca, pero, ¿habrá alguna selección que pueda en este mundial con los americanos? ¿Alguien borrará el “casi” del título de este post?

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Del modernismo al esperpento




Innovación, perfección, el arte por el arte, sensualismo,... Con estos adjetivos se ha descrito en numerosas ocasiones el movimiento literario modernista que llevó a la cumbre el Príncipe Rubén Darío. Si algún equipo puede recibir, hoy, esos mismos calificativos es la selección de baloncesto de Estados Unidos.

Los Durant, Billups y compañía nos dejaron ante Croacia una exhibición para el recuerdo. Nos dieron una de esas lecciones que deberían ilustrar cualquier manual de iniciación en nuestro deporte. ¿Qué entrenador no desearía ver a su equipo saltar con fiereza en los bloqueos directos, mover el balón en ataque sin que toque el suelo, anotar el 80% de sus canastas tras asistencia o desarrollar un baloncesto de transición que te permite anotar numerosos puntos gratis? Disfruté muchísimo viendo la orquesta norteamericana y me deleité con los excelentes comentarios de Ettore Messina (el maestro de los banquillos) y Aleksander Djordjevic (uno de los bases que marcaron mi infancia). Todo un acierto para la Sexta.

Ramón María del Valle Inclán evolucionó en su literatura desde el modernismo hacia el esperpento, del simbolismo preciosista a la deformación grotesca de la realidad. La España que vimos ayer no es la España real, es la España vista a través de un espejo cóncavo que desfigura los semblantes de nuestros otrora héroes.

Ricky se mostró indeciso. Superado físicamente su talento quedó ensombrecido. Raúl sí estuvo, en cambio, a la altura del partido, pero las jerarquías son las jerarquías y se respetaron. Ya se sabe, “viva er Betis manque pierda”.

Rudy y Navarro anotaron, sí, pero no de la manera con la que consiguen levantar la moral de la tropa. Anotar a intervalos no es lo mismo que avasallar y ametrallar desde el perímetro. Obviamente, el verse defendidos por Batum o Diaw influyó. El arbitraje fue permisivo con los contactos. El hand checking pareció estar de nuevo permitido. Esperemos que no sea la tónica porque, si no, el espectáculo puede verse muy perjudicado.

La batalla se perdió bajo los tableros. Reyes, Marc, Vázquez y Garbajosa hicieron crecer, con su impotencia para rebotear y frenar penetraciones, la sombra de Pau. Espero no volver a decirlo pero, ¡cuánto te echamos de menos Pau!

Ya en la previa avisaba que haría falta una actuación de este tipo para perder un partido sin que nos denunciara la FIBA por amaño. Nuestra selección ha conseguido, con su actuación tan desastrosa, que muchos crean en que el partido de esta noche es el primer paso de un plan urdido con nocturnidad y alevosía para evitar a Estados Unidos hasta la final. Yo prefiero creer en el fair play y en el respeto a la competición.

Sólo queda levantar la cabeza, hacer piña y recordar que malos principios (Europeo de baloncesto de 2009 y Mundial de fútbol de 2010) no tienen por qué ser augurio de trágicos finales.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Mundial de Turquía. GRUPO B




Brasil, Croacia, Irán, Túnez, Eslovenia, Estados Unidos


De nuevo nos encontramos con un grupo con dos sentenciados de inicio. Irán y Túnez saben que sólo podrán ganar el partido que les enfrente entre sí. Por desgracia, al contrario de lo que sucede en el fútbol, el baloncesto asiático y africano se encuentra a años luz del europeo y americano lo que desluce mucho una competición de calado internacional como es este mundial.

Mi pronóstico es que Brasil quedará cuarta. Finalmente se ha anunciado que Nené Hilario no jugará el campeonato. Splitter y Varejao es una buena dupla interior. Machado es un gran triplista y Barbosa anota con suma facilidad. Sin embargo, el equipo de Magnano, en el anterior torneo de Logroño pareció de todo menos un grupo unido. Jugaron un “Barbosa sistema” como si el bueno de Leandrinho fuera el sucesor de Jordan. Y no lo es. Es “sólo” un gran penetrador y un gran anotador en transición. Insuficiente a todas luces para echarse a todo un equipo a las espaldas. La ausencia de banquillo les relegará a la última plaza del grupo.

Croacia será tercera, al menos ése es mi pronóstico. Planinic, cuyo estado físico es una incógnita, dirigirá la orquesta, Ukic será su ejecutor y Tomic el bastión en el juego interior. Pero lo bueno es que el madridista no es el único 2,17m del equipo. Hay que sumar a Stanko Barac. Además, cuentan con una nueva hornada de jóvenes jugadores que aportarán frescura, físico y talento. Me refiero al ex madridista Bogdanovic o a Leon Radosevic.

A pesar de que, a priori, me encanta la propuesta del país balcánico, cuna de tantos grandes jugadores (se me vienen a la cabeza Petrovic y Kukoc) creo que los eslovenos tienen más experiencia. En los últimos campeonatos han sido unos fijos y destacan por la dureza de su defensa y por su equilibrada propuesta entre el juego interior y el perímetro. Además, espero que Goran Dragic haga un gran campeonato demostrándole a su tutor, Steve Nash, que aprende rápido.

El primer clasificado del grupo B es un “1” fijo en la quiniela. A pesar de alguna duda durante la preparación, Estados Unidos llega a Turquía para reivindicarse como amo absoluto de este deporte. Kevin Durant anotará sin descanso y la defensa de perímetro será asfixiante facilitando robos y salidas en transición. Si Estados Unidos marca desde el principio el ritmo de los partidos y no se deja llevar por la relajación no ganará ningún partido por menos de 15. Ahí queda eso. 

Campeona de grupo. Estados Unidos

Mejor jugador. Kevin Durant (segundo mejor jugador: Ante Tomic)

Haced vuestros pronósticos.


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Duelo en la distancia





Ayer 15 de agosto, en plenas fiestas populares de numerosas localidades, separadas por 5.700 kilómetros, midieron sus fuerzas las dos selecciones más potentes del universo baloncesto.

Poco o nada tienen que ver Logroño y Nueva York, una plaza de toros y el Madison Square Garden. Nadie se atrevería a decir que en recintos tan diferentes se estaban retando, en la distancia, España y Estados Unidos.

Los de Scariolo son un bloque. Creen que es en el juego cinco contra cinco donde se deciden los partidos. En todos los ataques se procura que el balón llegue al poste bajo. Se apuesta por la defensa individual, pero no se renuncia a situar una zona siempre que sea necesario cambiar el ritmo de los partidos. España procura evitar cambios defensivos y trabaja con ayudas cortas y rotaciones para evitar situaciones de missmatch.

Estados Unidos pretende ser un equipo. Tienen fe en que el juego en transición les otorgue más del treinta por ciento de sus puntos. Apenas tienen juego interior, pero rebotean bien gracias a la envergadura y potencia de sus aleros. Su físico les permite ser agresivos en líneas de pase, presionar la subida del balón y cambiar sin problemas ante cualquier bloqueo directo o indirecto. Su palabra clave, la agresividad.

Ambos partidos comenzaron a las siete hora peninsular. Francia no es Argentina, es cierto. La albiceleste está en un segundo escalón de favoritos al mundial. Francia está descartada antes de comenzar. Sin embargo, sentado delante de la pantalla de mi ordenador y cerca del monitor de televisión dediqué mis esfuerzos a comparar a ambos combinados.

Tanto España como Estados Unidos tienen una marcha más. Dominan a sus rivales de diferentes formas, sí, pero los dominan. Si Estados Unidos quiere hacer un parcial 10-0 simplemente intensifica su agresividad en líneas de pase e impone un ritmo alto al partido para que su rival cometa errores y, así, hacérselos pagar. España necesita anotar algunos triples, aumentar su concentración en las rotaciones defensivas y esperar alguna genialidad de Ricky.

Sergio Scariolo y Miky Kryzewski apuestan por rotaciones cortas, pero a su vez cuentan con jugadores claves. En España Navarro y Marc son fijos en momentos decisivos. Para Coach K, Billups, Durant y Odom serán sus referentes.

Como si estuvieran estudiándose, ambos entrenadores practicaron alineaciones con dos jugadores que pueden actuar como bases. Al quinteto con Ricky y Llul se opone el formado por Rondo y Billups. Quizá sólo con el genio de El Masnou y el de Mahón jugando juntos podamos contrarrestar el poderío americano en esta posición (pese a que Iturriaga y Epi defiendan que es el puesto donde somos muy superiores). En la recámara Stephen Curry y Derrick Rose. Sin duda, todo un desafío para los nuestros.

Me gustaría saber qué tiene pensado Sergio Scariolo para parar a un alero de 2,08 de gran envergadura, atlético y con buena mano. Obviamente hablo de Kevin Durant, un jugador de otra época. Si Durant nos golpea una vez tras otra, ¿será ese el momento de poner a prueba a Estados Unidos practicando una buena defensa zonal?

España tiene ventaja en el poste bajo, especialmente si contamos con un Marc Gasol al cien por cien. Sin embargo, en el partido de ayer los norteamericanos no dudaron en ir al trap (2x1) para evitar situaciones de inferioridad bajo los tableros. Creo que cuando nos crucemos echaremos de menos a Pau. Ojalá me equivoque.

En definitiva, si tuviera que poner el dinero por alguna selección de cara a ganar el mundial no me atrevería a decir aquello de “todo al rojo”. La nueva selección de Estados Unidos va a Turquía para demostrar que el baloncesto no nació en Springfield, Massachusetts por casualidad y creo que ellos son los favoritos. ¿Qué pensáis?

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