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A propósito de Sergio



Cierras tu maleta y embarcas camino a Milán. Tu Inter está en horas bajas y, sin embargo, el Armani Jeans, al que dirigirás esta temporada, está confeccionando una plantilla muy competitiva. Contarás con Cook y Bourousis, con Nicholas y Fotsis. Si el lockout se alarga, que no parece, también podrás contar con la última perla italiana, Danilo Gallinari.

Apenas has tenido tiempo para mostrar, orgulloso, la última medalla de oro conseguida tras mes y medio de preparación y tres semanas de campeonato, tras múltiples noches en vela visionando partidos de los rivales, tras horas y horas reunido elaborando el "playbook" y los sistemas defensivos. Pero quién valora al entrenador de los Gasol, Navarro, Calderón y compañía. Quién no ganaría este campeonato con meras nociones de lo que es un balón y una canasta, repasando las páginas finales de Marca y hojeando la revista de la Federación.

Sergio, con tu segundo Eurobasket consecutivo has igualado la gesta de grandes como Dusan Ivkovic. Sin embargo a él le llaman maestro, mientras que a ti te acusan hasta del pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Quizá sean las canas. O sus gafas. Quizá no guste tu estilo. Tal vez sea tu acento. Porque si tú has contado con grandes jugadores ya me dirán quiénes eran los Drazen Petrovic, Vlade Divac, Dino Radja o Toni Kukoc. Cuatro amigos, claro.

Nadie entiende tu apuesta por Ricky del que dicen que es un jugador sobrevalorado cuyo caché es más mediático que deportivo. Tú, en cambio, le diste minutos importantes, acabaste con él algunos partidos donde necesitabas mayor velocidad y mayor presión sobre el balón. Creen que es otra de las imposiciones venidas desde arriba, como la ausencia de Suárez o los rápidos descartes de Xavi Rey o Rafa Martínez. Yo estoy contigo. Ricky es un chico especial que aporta cosas que muy pocos hacen. Suárez podía haber tenido sitio, pero Víctor Claver te aportaba mayor polivalencia. Rafa y Xavi, y esto es opinable, simplemente no daban el nivel para estar entre estos doce jugadores de máximo nivel internacional.

Apostaste por llevar tres bases. Y acertaste. No sólo como prevención en caso de lesión, sino que finalmente se demostró que todos jugaron minutos importantes. Ricky estuvo bien defendiendo ante Alemania y marcando el ritmo ante Macedonia. Calderón, tras un inicio lento de campeonato, acabó dando verdaderas lecciones de lectura de juego y Sada, aportó trabajo de calidad principalmente en la final.

Creo que sabes que hay quien, todavía, añora a Pepu Hernández. Piensan que entonces sí que jugábamos bien, que aquello era baloncesto. Olvidan que en los seis partidos decisivos de los dos últimos Campeonatos de Europa nunca hemos vencido por menos de doce puntos. Olvidan que tu apuesta de jugar sin tres alto es la más arriesgada y ofensiva de cuantas hemos visto en la última década. Apuestas por jugar con los mejores y que sean los rivales los que se adapten a nuestro juego y critican que no tengamos un jugador para contrarrestar a los aleros altos rivales. ¿No queríamos ser grandes? Pues los grandes juegan así, marcando estilo. Critican la ausencia de un cuatro abierto. Como si pudieras conjurar un hechizo y crearlo de la nada. El mejor de nuestra historia, Jorge Garbajosa, abandonó la selección. El que está por llegar, Nikola Mirotic, no podía venir sin dejar fuera a uno de los mejores intimidadores del planeta baloncesto. Pese a eso, has conseguido dar con los sistemas adecuados para que los dos Gasol pareciesen, por fin, hermanos también en la cancha.

Si ganamos, dicen otros, es porque este Europeo que venía bendecido como uno de los más fuertes, no fue tal. Sin embargo, el maestro Ivkovic terminó diciendo que fue el mejor de cuantos se han disputado. Quizá una excusa de viejo gruñón, de ese profesor que no puede admitir su error delante de los alumnos, de un genio que no consiguió llevar a una buena generación serbia a los Juegos Olímpicos de Londres. Qué hubiera sido de Dusan si se hubiera llamado Sergio y hubiera entrenado en España...

Triunfaron Navarro y Gasol. Y triunfaste tú, Sergio. Ambos son dos jugadores de época. Serán leyenda por sus números y sus títulos, por su juego y sus maneras. Sin embargo, todas las defensas rivales sabían que ellos serían los catalizadores de nuestro ataque y aun así, y no sólo por su talento, han conseguido ser los dos mejores jugadores del campeonato. Ha de ser éste un reconocimiento hacia tus sistemas, a esos bloqueos entre pequeño y grande que imposibilitaban los cambios defensivos y que posibilitaban la introducción de balones al poste bajo, a esos cortes consecutivos que llevaban a cabo los aleros y que terminaban con una buena posición de tiro para el "7" de nuestra selección.

En fin, Sergio, mientras la prensa lituana alababa el lunes tu actuación desde el banquillo, aquí en España muchos se mordían la lengua para no pedir tu dimisión. Por tu rotación de ocho jugadores (utilizada en los playoffs de la NBA en partidos más largos y duros), por infrautilizar a jugadores como San Emeterio o Llul (que cuando lo hicieron bien tuvieron minutos). En definitiva, por cualquier decisión que tomaras.

Seguro que hubo cosas mejorables y que habrás tomado nota de cara al reto que se nos presenta en el horizonte. En unos Juegos Olímpicos todo ha de salir perfecto y estoy seguro de que ésa será tu aspiración. Los críticos estarán en la puerta. También el que tu nombre y el de toda esta selección pase a la historia. A por ellos. 



UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Cuatro bodas y casi un funeral




Os soy sincero. Tras la canasta de Velickovic a falta de 4,5 segundos me fijé en la cara de los turcos y el Sinan Erdem Dome de Estambul me pareció la sede de un funeral de Estado. Por eso, creí oportuno, que no original, echar mano de la película que protagonizaron en 1993 Hugh Grant y Andie Macdowell. El “casi” os podéis imaginar por qué lo añadí.

Me explico. Este sábado 11 de septiembre, nueve años después del acontecimiento geopolítico más importante tras la caída del Muro de Berlín y desde un plano meramente deportivo han tenido lugar cuatro bodas, cuatro eventos dignos de ser conmemorados. 

De boda hoy se han ido los madridistas, los nadalistas, los alonsistas y los defensores del baloncesto NBA. A un funeral, a falta de 4 segundos para la finalización del partido, estaban invitados los turcos para ejercer el papel estelar, el de muerto.

Para los blancos, entre los que me incluyo, hoy ha sido un día especial. Volvemos, como diría Casillas, a mirar al Barcelona por el retrovisor. No es nada del otro mundo, pero a falta de grandes triunfos nos conformamos con poco. Por cierto, a Ibrahimovic no le importaría ser el padrino del enlace.

También hay fiesta en Flushing Meadows, Nueva York. El trabajo, la constancia y la clase han llevado a Rafa a la final del único Grand Slam que aún no ha conseguido.

Fernando Alonso no ha conseguido gran cosa. Sin embargo, en una temporada tan mediocre en la que su presunto imparable Ferrari más bien parecía un dos caballos, una pole position merece que se vaya enfriando el champán.

Y de los estadounidenses qué decir. Gracias a su defensa y a su estrella Kevin Durant (38 puntos) llegan a la final de un Mundial después de 16 años de sequía para demostrar que los europeos aún tienen mucho que aprender.

Del funeral sólo puedo decir que se canceló. Turquía estuvo en coma durante más de 35 minutos, pero resucitó. La batalla de los banquillos fue apasionante, un duelo de dos distinguidos representantes de la vieja escuela que se resolvió por detalles, algunos rozando el límite del fair play (un pívot turco, Asik, simuló una lesión para evitar lanzar los tiros libres. Le sustituyó Arslan).

Durante 35 minutos, Teodosic (13 puntos, 11 asistencias, 6 rebotes) pareció el más fiel discípulo de la doctrina Papaloukas con un gran dominio de los tiempos. Cuando todos tenían los ojos inyectados en sangre y las pulsaciones a 200 Teodosic parecía navegar sobre un mar en calma. Lástima que esa calma le invadiera también en defensa.

Y qué decir de Keselj. Es el mejor tirador que han tenido los Balcanes tras Stojakovic (dos victorias en el concurso de triples de la NBA). Carga el rebote con mucha intensidad y sus 22 años y sus 2,06 son sólo alguna de las cifras que nos indican dónde puede estar su límite.

Savanovic y Krstic formaron, durante amplias fases del partido, una dupla perfectamente coordinada que hizo de Serbia un equipo dominador en el rebote y amenazante desde la línea de tres. Sin embargo, algunos fallos en los tiros libres del segundo serían decisivos en el desenlace.

Y de repente, Tunceri. Sí, Tunceri. Ni Turkoglu, intermitente, ni Ilyasova, desaparecido. Aquel pequeño base con media melena y diadema que no servía para el Real Madrid logró varias jugadas clave, incluidos algunos triples y la última canasta.

Serbia había anotado a falta de 4,6 segundos con una combinación, auténtica oda al pase extra, que anotó Velickovic. 82-81 para los balcánicos. Turquía sacaba desde el medio campo y tras una serie de movimientos recibió Tunceri. Hasta ahí todo bien para los plavi que habían evitado que cogiera el balón Turkoglu. Sin embargo, sin saber por qué, su defensor le permite entrar por línea de fondo y anotar sin oposición. Delirio en el pabellón y 5 décimas para construir una jugada.

Y el diseño fue perfecto. Y la ejecución casi también, pero no lo suficiente para la precisión que exigía el momento. Tras una serie de bloqueos indirectos Velickovic encuentra vía libre para cortar hacia canasta, pero el pase desde medio campo no es bueno y al bueno de “Nole” le es imposible palmear el balón hacia canasta. Victoria turca y demostración de que España no estaba tan lejos de estos equipos.

Todo un sábado de deporte de altura con cuatro festejos y un casi funeral. Turquía está viva. ¿Será capaz Estados Unidos de rematarla?

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

En Caliente




Porque el baloncesto son sensaciones dulces y amargas, porque lo amamos tal y como es, porque valoramos tanto el sabor de la victoria como el de la derrota y porque hemos visto un partidazo prefiero escribir lo que siento en caliente, sin tiempo para pensar dos veces, sin tiempo para tachar algunas notas subidas de tono y para secar esas lágrimas que no caen porque tengo ya 23 años, pero que caerían cual torrente incontrolado si aún tuviera 16.

Y no serían precisamente lágrimas de frustración o impotencia. España ha vuelto a demostrar que es grande, que tiene una selección para seguir soñando cada verano. Pero Serbia ha demostrado aún más. Talento y sangre fría. Muñeca y dureza. Astucia e inteligencia.

Dusan Ivkovic es un maestro. Cuántas veces en el partido simuló defender individual para plantarse luego en una zona lo suficientemente abierta para evitar triples y lo suficientemente cerrada para evitar la anotación de Marc. Cómo sabía el maestro que Scariolo quería evitar el excesivo daño que estábamos sufriendo en los pick and roll para saber explotar ese hecho colocando a sus cañoneros en la misma esquina del campo, allí donde se hacen más largas e irrecuperables las ayudas. Cómo sabía Ivkovic que España empezaría con Marc para no utilizar a Krstic hasta que se pudiera emparejar con el más ligero Vázquez.

En un deporte tan profesionalizado como es el baloncesto actual el scouting es el pan nuestro de cada día, lo que pasa es que en esta ocasión nosotros comimos pan duro. Savanovic sonreía cada vez que veía en frente a Garbajosa o a Reyes. La solución pasaba por la reciente incorporación del Madrid, Carlos Suárez, que no pasó el corte o por Mumbrú, pero no estábamos para regalar en rebote. Bjelica, por su parte, aprovechó su superior altura ante un Rudy que tardó en enchufarse en el partido, aunque luego firmaría acciones espectaculares.

Con lo que no contaba yo, creo que nadie, era con que España no fuera capaz de realizar correctamente el balance defensivo. Ivkovic avisaba que iban a jugar posesiones largas. O era una estrategia para despistar o ver a España bajando como un viejo mercancías les invitó a correr.

Y sé que habrá palos para Scariolo, para Ricky, para la selección en su conjunto. Es cierto, nos metieron 92 puntos. Es cierto, Ricky no estuvo a la altura. Es cierto, la última jugada fue caótica. Pero qué trabajo el de Ricky martilleando la moral de Teodosic, impidiéndole recibir, cortando líneas de pase. Quién puede estar fresco en ataque con semejante desgaste defensivo. Decidme quién.

Y de Garbajosa, ¿qué pensarán hoy sus críticos? Empezó nervioso como un principiante, pero demostró galones, cojones y acierto. Y nos acordaremos otra vez de Pau, ese gigante que habría hecho innecesarias las ayudas defensivas que tantos triples nos costaron y ese referente ofensivo que nos habría concedido tantas opciones en ataque. Porque Pau es lo contrario que el perro del hortelano. Come y da de comer. Hoy simplemente retransmitía y sufría por sus compañeros. Dirán algunos: “baja y ponte de corto”, pero es que estar en la selección supone pasar 45 días de verano concentrado y después de 8 meses de partido tras partido y de vivir cada noche en una ciudad distinta yo le entiendo perfectamente. Eso sí, por última vez en este campeonato (porque no habrá próxima) ¡Cuánto te echamos de menos Pau!

Cuando se cortó la retransmisión con empate en el marcador pensé: “vuelven los tiempos en que Stankovic era presidente de la FIBA y se cometían tropelías a discreción, ya verás como aparecemos 8 abajo y nadie sabe por qué”. Pero por suerte o por desgracia en el siglo XXI todo se hace con luz y taquígrafos. No se puede hablar de robo, ni mucho menos. Además, no quiero abusar de excusas de equipo pequeño, pero qué jeta tienen algunos (en mis notas literalmente “cuánto hijo de puta suelto”). Y aunque me arriesgo con esto a no poder competir en la competición al "blog más pulcro del año" tenía que decirlo. A Ricky le pitan dos faltas con la posición ganada a su oponente, a Garbajosa una antideportiva por hacer una falta de las que todo entrenador diría “como se debe hacer” mientras que un hachazo de Velickovic en la cabeza de Rudy es justamente ese tipo de falta, pero no una antideportiva. Luego resulta, que porque haya un árbitro norteamericano se empiezan a pitar como falta los innumerables bloqueos ilegales con el criterio NBA que por cierto culminan en un balance de 3 a 1 en nuestra contra.

Con más tiempo y tras serenarme haré un análisis de los últimos cuatro minutos que empezamos perdiendo 86-78 y que acabamos perdiendo 92-89. Un 11-6 insuficiente en el que pasaron muchas cosas. Y hablaré, claro, de ese triple de Teodosic que ha de pasar, por imperativo legal, a la historia de los Mundiales con letras de oro. Felicidades Serbia.

De momento me despido de vosotros para mojar mi cabeza, analizar lo sucedido y soñar con futuras ocasiones en las que el rojo volverá a ser, como apuntaba en uno de los posts, una apuesta segura.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS.

Contrastes





No se trata de un chiste, lo advierto, pero tomaos unos segundos y tratad de responder a la siguiente pregunta ¿en qué se parecen un español y un serbio?

Tampoco hablo de política, aunque pueda parecerlo. Que mucho intelectual de la vida quiera comparar Kosovo con el País Vasco y Serbia con España sólo es una muestra más de miopía geopolítica u oportunismo en el mejor (o peor) de los casos. Pero repito, esto no es política, es mucho más serio. Es baloncesto.

Mañana en el frío pabellón de Estambul (causa, apuntan, de las anginas de Marc Gasol) se enfrentan dos selecciones de baloncesto, dos generaciones y dos formas de entender la vida.

Los serbios, eslavos, son duros. Desde pequeños han de soportar una férrea disciplina, lógica reminiscencia del viejo orden comunista, y un clima rudo, muy rudo. Algunos aprendieron a botar antes que a caminar y pocos sonríen si lo que está en juego es el honor de su país.

Los españoles, latinos, nos iniciamos en el deporte como forma de distracción y de práctica social. Sólo cuando algunos, los mejores, ven cerca la posibilidad de vivir de él ponen todo su esfuerzo para conseguirlo. España es sol, es entretenimiento. Nuestro juego requiere dinamismo, alegría, que la ponga Ricky para que Rudy la machaque o que Navarro lance una bomba. Se trata de defender para poder correr y de correr para ser felices.

Para atacar en transición será necesario dominar el rebote. No será sencillo. Krstic ejerce de algo más que un pívot en el combinado serbio. Olvidado el penoso incidente contra los griegos, el center de los Thunder es una especie de referente para sus compañeros. La base del equipo nació entre el 86 y el 89 y, aunque llevan a sus espaldas numerosos campeonatos de formación necesitan que alguien les aporte experiencia y saber hacer en los momentos en que surjan las dudas.

Ese alguien lo tienen en el banquillo. Dusan Ivkovic ya cosechaba éxitos internacionales antes de que nacieran sus jugadores. Fue el capataz de las grandes selecciones yugoslavas de los 80 y los 90. Sí, las de los Petrovic, Kukoc, Divac y compañía. Su conocimiento del juego será decisivo en los momentos clave del partido.

Nuestra selección, por su parte, sigue dominada por aquella remesa de jugadores que nos emocionó en el Mundial Junior de Lisboa, en el Europeo de Turquía 2001, en el Europeo de Suecia de 2003, en el Mundial de Japón, en el Europeo de España 2007 a pesar del triste final, en los Juegos Olímpicos de Pekín y en el Europeo de Polonia del año pasado. Pasan los años y Navarro, Reyes, Raúl y los añorados Pau y Calderón siguen siendo los ejes sobre los que se asienta nuestro éxito. Con selectivas incorporaciones de jugadores jóvenes de indudable caché hemos conformado una de esas selecciones que se recordará durante décadas.

El historial habla por sí solo y aun siendo cierto que cada partido es un cuento diferente y que del pasado no se puede vivir España es favorita. En el juego de contrastes me atrevo a afirmar que nuestra propuesta de defensa agresiva, ataques rápidos y pase extra prevalecerá frente a las posesiones de 24 segundos, la dureza mental y física, y el base “botón” (Teodosic) que caracterizan el juego de nuestro oponente.

Eso sí, cuando esta tarde el balón esté en el aire, nada diferenciará el corazón de un serbio del de un español. Ambos latirán de forma acelerada, ambos se encojerán ante un triple del rival y ambos desearán durante 40 minutos poder cantar victoria para reposar y coger fuerzas de cara a las semifinales.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS