Dios también sobre el cemento



Del mismo modo que la selección de fútbol tuvo su espacio en este blog de baloncesto Rafa Nadal no podía ser menos porque si histórico es ganar un mundial de fútbol, ¿qué adjetivo podría definir,entonces, el logro que el mallorquín consiguió la pasada noche?

Papel y bolígrafo en mano. Son las cuatro y cuarto de la madrugada en España. El mito se consagra. Nueva York y el mundo entero se rinden a sus pies. Rafa Nadal levanta el trofeo del Abierto de los Estados Unidos.

Ningún ángel le anunció. Tampoco había posada. Ni mula, ni buey. Nació un 3 de junio de 1986 y le pusieron por nombre Rafael... por no llamarle Hércules.

Sus brazos y piernas impresionan, pero sus triunfos se maduran entre sien y sien. Sólo Michael Jordan o Tiger Woods pueden compararse al manacorí en términos de mentalidad ganadora. Sólo ellos podrían estar entrenando una fría madrugada para mejorar. Sólo ellos se comparan a Rafa en el amor a la victoria. ¿O es temor a la derrota?

Sacrificio. Nadal creció bajo la atenta mirada de su tío. Muy pocos hubieran aceptado semejante régimen disciplinar. Muy pocos hubieran aprendido el sentido de la palabra respeto como él lo ha hecho.

Respeto al oponente y al deporte. Nunca un mal gesto, nunca una raqueta volando por el aire, siempre una mano arriba pidiendo perdón por algún golpe de fortuna.

Con su victoria en el US Open de 2010, con sólo 24 años, Rafael Nadal Parera se introduce en una élite reducida de jugadores que han conseguido los cuatro torneos del Grand Slam. Lo ha hecho compartiendo época y batallas con el más grande hasta la fecha.

Roger Federer sabe que el testigo está en buenas manos. Él ha puesto la cifra a batir (16 majors), pero sabe que tal vez no sea suficiente. Si las lesiones le respetan el mejor embajador de nuestro país y de sus valores rebasará los récords del suizo para erigirse como el mejor tenista de la historia y uno de los cinco mejores deportistas de siempre.

Michael (Jordan), Roger (Federer), Carl (Lewis), Michael (Phelps) y demás genios, id haciendo hueco. Viene Rafa.

UN ABRAZO Y... ¡VAMOS RAFA!

Los forty niners




El 24 de enero de 1848 James W Marshall descubrió oro en un yacimiento de California. Poco a poco la noticia fue llegando al resto del país y, en 1849, trescientos mil buscadores de oro viajaron al lejano oeste para hacerse ricos convirtiendo el pequeño asentamiento de San Francisco en la gran ciudad que hoy conocemos.

Y pensaréis “a qué viene todo esto”. Pues es muy sencillo. En el mundial de Turquía sólo un equipo ha perseguido el oro con la misma fe que lo hicieron aquéllos. Sólo un equipo presentó un caudal suficiente de trabajo y talento para optar al título y, al igual que en aquel 1849, los buscadores volvieron a ser americanos.

Se puede ser defensor del baloncesto FIBA, de los sistemas, de las defensas zonales, del pase extra y, aun así, admitir que Estados Unidos fue la mejor selección del mundial de Turquía.

Defendió con tal agresividad que sus rivales atacaban a 10 metros y de espaldas al aro, como aquel equipo de categoría cadete, tan inferior a su oponente, que bastante tiene con proteger el balón y pedir socorro.

Con el esquema habitual de todo equipo NBA, construido en torno a una estrella indiscutible, pero con la peculiaridad de no tener pívots puros Estados Unidos desarrolló un juego basado en la habilidad uno contra uno de sus jugadores y en una intensidad que ningún equipo pudo igualar.

No soy partidario de realizar cambios automáticos en defensa provocando situaciones de missmatch tan claras como permitían los norteamericanos. Sin embargo, los Westbrook, Gordon o Rose se bastaron para defender a las torres turcas. ¿Cómo? Siendo rápidos de manos, intensos de pies y creyendo en sus posibilidades. Anoche el small ball (cuatro o incluso cinco jugadores “pequeños) se impuso al “triple post” (tres jugadores grandes) eliminando muchos mitos sobre la altura y el baloncesto.

Qué decir de Kevin Durant, más que merecido MVP del mundial. Con 22 años y todo un futuro por delante aún es pronto para determinar su destino. Eso sí, yo no me lo quiero perder.

No quiero olvidarme, tampoco, de la gran actuación arbitral de Juan Carlos Arteaga que puso orden durante un caliente primer cuarto y que no consintió que Lamonica diera otro recital en favor de los Estados Unidos. Por cierto, ¿qué se pretendía con la elección del italiano? ¿que a todos los españoles se nos hinchara la vena del cuello recordando el atraco de Beijing?

Se acabó el mundial y llega, dicen, la hora de hacer balance. España tiene trabajo. Hay jugadores para quedar por encima del sexto puesto, eso parece claro, pero en competiciones tan igualadas no se pueden permitir tantos fallos de concentración. España ha de construir su proyecto a corto plazo desde la defensa. Si hay que sacrificar la dupla Navarro-Rudy habrá que hacerlo. A intercambiar canastas te puede ganar cualquiera con talento. Pero si tu zona es un fortín, dominas el rebote y gracias a ello marcas el ritmo del partido, una selección de nuestro nivel no debería tener problemas para reeditar final olímpica.

El objetivo es posible y depende de nosotros. Lo que aún no está claro es quién será el guía en nuestra particular London Gold Rush. Yo no apuesto por Scariolo.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Cuatro bodas y casi un funeral




Os soy sincero. Tras la canasta de Velickovic a falta de 4,5 segundos me fijé en la cara de los turcos y el Sinan Erdem Dome de Estambul me pareció la sede de un funeral de Estado. Por eso, creí oportuno, que no original, echar mano de la película que protagonizaron en 1993 Hugh Grant y Andie Macdowell. El “casi” os podéis imaginar por qué lo añadí.

Me explico. Este sábado 11 de septiembre, nueve años después del acontecimiento geopolítico más importante tras la caída del Muro de Berlín y desde un plano meramente deportivo han tenido lugar cuatro bodas, cuatro eventos dignos de ser conmemorados. 

De boda hoy se han ido los madridistas, los nadalistas, los alonsistas y los defensores del baloncesto NBA. A un funeral, a falta de 4 segundos para la finalización del partido, estaban invitados los turcos para ejercer el papel estelar, el de muerto.

Para los blancos, entre los que me incluyo, hoy ha sido un día especial. Volvemos, como diría Casillas, a mirar al Barcelona por el retrovisor. No es nada del otro mundo, pero a falta de grandes triunfos nos conformamos con poco. Por cierto, a Ibrahimovic no le importaría ser el padrino del enlace.

También hay fiesta en Flushing Meadows, Nueva York. El trabajo, la constancia y la clase han llevado a Rafa a la final del único Grand Slam que aún no ha conseguido.

Fernando Alonso no ha conseguido gran cosa. Sin embargo, en una temporada tan mediocre en la que su presunto imparable Ferrari más bien parecía un dos caballos, una pole position merece que se vaya enfriando el champán.

Y de los estadounidenses qué decir. Gracias a su defensa y a su estrella Kevin Durant (38 puntos) llegan a la final de un Mundial después de 16 años de sequía para demostrar que los europeos aún tienen mucho que aprender.

Del funeral sólo puedo decir que se canceló. Turquía estuvo en coma durante más de 35 minutos, pero resucitó. La batalla de los banquillos fue apasionante, un duelo de dos distinguidos representantes de la vieja escuela que se resolvió por detalles, algunos rozando el límite del fair play (un pívot turco, Asik, simuló una lesión para evitar lanzar los tiros libres. Le sustituyó Arslan).

Durante 35 minutos, Teodosic (13 puntos, 11 asistencias, 6 rebotes) pareció el más fiel discípulo de la doctrina Papaloukas con un gran dominio de los tiempos. Cuando todos tenían los ojos inyectados en sangre y las pulsaciones a 200 Teodosic parecía navegar sobre un mar en calma. Lástima que esa calma le invadiera también en defensa.

Y qué decir de Keselj. Es el mejor tirador que han tenido los Balcanes tras Stojakovic (dos victorias en el concurso de triples de la NBA). Carga el rebote con mucha intensidad y sus 22 años y sus 2,06 son sólo alguna de las cifras que nos indican dónde puede estar su límite.

Savanovic y Krstic formaron, durante amplias fases del partido, una dupla perfectamente coordinada que hizo de Serbia un equipo dominador en el rebote y amenazante desde la línea de tres. Sin embargo, algunos fallos en los tiros libres del segundo serían decisivos en el desenlace.

Y de repente, Tunceri. Sí, Tunceri. Ni Turkoglu, intermitente, ni Ilyasova, desaparecido. Aquel pequeño base con media melena y diadema que no servía para el Real Madrid logró varias jugadas clave, incluidos algunos triples y la última canasta.

Serbia había anotado a falta de 4,6 segundos con una combinación, auténtica oda al pase extra, que anotó Velickovic. 82-81 para los balcánicos. Turquía sacaba desde el medio campo y tras una serie de movimientos recibió Tunceri. Hasta ahí todo bien para los plavi que habían evitado que cogiera el balón Turkoglu. Sin embargo, sin saber por qué, su defensor le permite entrar por línea de fondo y anotar sin oposición. Delirio en el pabellón y 5 décimas para construir una jugada.

Y el diseño fue perfecto. Y la ejecución casi también, pero no lo suficiente para la precisión que exigía el momento. Tras una serie de bloqueos indirectos Velickovic encuentra vía libre para cortar hacia canasta, pero el pase desde medio campo no es bueno y al bueno de “Nole” le es imposible palmear el balón hacia canasta. Victoria turca y demostración de que España no estaba tan lejos de estos equipos.

Todo un sábado de deporte de altura con cuatro festejos y un casi funeral. Turquía está viva. ¿Será capaz Estados Unidos de rematarla?

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Un ejercicio de fe




Aunque han pasado casi 48 horas de nuestra derrota en cuartos de final ante Serbia me cuesta hacer una única lectura de lo que entonces sucedió.

No sé si se puede juzgar una concentración de mes y medio y un trabajo de muchos años por lo ocurrido en cuarenta minutos. Más allá de la justicia o injusticia de este hecho, el deporte de élite es precisamente esto: trabajar y realizar sacrificios para intentar ser mejor que otro que también trabaja y realiza sacrificios siendo la única diferencia, muchas veces, el talento.

Y de talento estamos hablando, porque el triple de Teodosic no se puede definir de otra manera. Una mala decisión (debería haber atacado por velocidad a Garbajosa) ejecutada con precisión milimétrica. Una jugada más para la mitología balcánica. Teodosic comparte ya lugar de honor con Petrovic, Kukoc, Delibasic, Radja y demás dioses del baloncesto.

Si la rotación no fue la acertada, si la defensa estuvo mal planteada, si hubo falta de concentración en momentos decisivos o si la última jugada no fue la apropiada son ya anécdotas que muy pocos recordaremos cuando pasen los años. Si pasado un lustro nos piden que definamos con un breve titular la actuación de España en el Mundial de Turquía algunos se centrarían en la baja de Pau y Calderón, otros en la pobre actuación de Ricky o Marc en relación con lo que prometían y otros tantos en la mala gestión de Scariolo desde el banquillo.

Sin embargo, si Teodosic falla y ganamos en la prórroga, ¿hubiera cambiado el análisis? Probablemente sí y el trabajo hubiera sido el mismo, Pau y Calderón seguirían sin haber jugado y Scariolo habría realizado exactamente la misma labor.

Claro, me diréis, es que el resultado marca mucho y ahora aspiramos a ser quintos. Qué decepción cuando veníamos de jugar cuatro finales consecutivas. Bien, aceptemos el término decepción tal y como viene definido en el diccionario de la RAE, “pesar causado por un desengaño”, pero en mi opinión el desengaño no ha venido dado por una mala gestión, sino por unas expectativas demasiado altas. Lo difícil no es caer en cuartos de final de un Mundial ante una gran selección como es Serbia por una genialidad, lo difícil es jugar cuatro finales consecutivas de grandes campeonatos respondiendo a los máximos niveles de presión. Y qué poco se valora. Qué difícil es ganar cuando se supone que debes hacerlo.

Admito que este argumentario es cuanto menos confuso, pero tiene una razón de ser. Se trata de lanzar una bocanada de optimismo a una atmósfera cargada de comentarios apocalípticos. No creo en el fin de ciclo, en el cambio de entrenador ni tampoco en la dimisión del presidente de la FEB. Prefiero mantener la fe en quienes nos han convertido en referentes del baloncesto durante una década. Prefiero creer que era necesario caer para marcarnos nuevas cotas.

Corrimos el riesgo de morir de éxito, pero éste nos abandonó en el momento preciso. Ahora, tras mostrarnos mortales, hemos de cargar el tanque de ilusión para recuperarlo. Objetivo Oro en Londres 2012. Yo creo, ¿tú?

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

En Caliente




Porque el baloncesto son sensaciones dulces y amargas, porque lo amamos tal y como es, porque valoramos tanto el sabor de la victoria como el de la derrota y porque hemos visto un partidazo prefiero escribir lo que siento en caliente, sin tiempo para pensar dos veces, sin tiempo para tachar algunas notas subidas de tono y para secar esas lágrimas que no caen porque tengo ya 23 años, pero que caerían cual torrente incontrolado si aún tuviera 16.

Y no serían precisamente lágrimas de frustración o impotencia. España ha vuelto a demostrar que es grande, que tiene una selección para seguir soñando cada verano. Pero Serbia ha demostrado aún más. Talento y sangre fría. Muñeca y dureza. Astucia e inteligencia.

Dusan Ivkovic es un maestro. Cuántas veces en el partido simuló defender individual para plantarse luego en una zona lo suficientemente abierta para evitar triples y lo suficientemente cerrada para evitar la anotación de Marc. Cómo sabía el maestro que Scariolo quería evitar el excesivo daño que estábamos sufriendo en los pick and roll para saber explotar ese hecho colocando a sus cañoneros en la misma esquina del campo, allí donde se hacen más largas e irrecuperables las ayudas. Cómo sabía Ivkovic que España empezaría con Marc para no utilizar a Krstic hasta que se pudiera emparejar con el más ligero Vázquez.

En un deporte tan profesionalizado como es el baloncesto actual el scouting es el pan nuestro de cada día, lo que pasa es que en esta ocasión nosotros comimos pan duro. Savanovic sonreía cada vez que veía en frente a Garbajosa o a Reyes. La solución pasaba por la reciente incorporación del Madrid, Carlos Suárez, que no pasó el corte o por Mumbrú, pero no estábamos para regalar en rebote. Bjelica, por su parte, aprovechó su superior altura ante un Rudy que tardó en enchufarse en el partido, aunque luego firmaría acciones espectaculares.

Con lo que no contaba yo, creo que nadie, era con que España no fuera capaz de realizar correctamente el balance defensivo. Ivkovic avisaba que iban a jugar posesiones largas. O era una estrategia para despistar o ver a España bajando como un viejo mercancías les invitó a correr.

Y sé que habrá palos para Scariolo, para Ricky, para la selección en su conjunto. Es cierto, nos metieron 92 puntos. Es cierto, Ricky no estuvo a la altura. Es cierto, la última jugada fue caótica. Pero qué trabajo el de Ricky martilleando la moral de Teodosic, impidiéndole recibir, cortando líneas de pase. Quién puede estar fresco en ataque con semejante desgaste defensivo. Decidme quién.

Y de Garbajosa, ¿qué pensarán hoy sus críticos? Empezó nervioso como un principiante, pero demostró galones, cojones y acierto. Y nos acordaremos otra vez de Pau, ese gigante que habría hecho innecesarias las ayudas defensivas que tantos triples nos costaron y ese referente ofensivo que nos habría concedido tantas opciones en ataque. Porque Pau es lo contrario que el perro del hortelano. Come y da de comer. Hoy simplemente retransmitía y sufría por sus compañeros. Dirán algunos: “baja y ponte de corto”, pero es que estar en la selección supone pasar 45 días de verano concentrado y después de 8 meses de partido tras partido y de vivir cada noche en una ciudad distinta yo le entiendo perfectamente. Eso sí, por última vez en este campeonato (porque no habrá próxima) ¡Cuánto te echamos de menos Pau!

Cuando se cortó la retransmisión con empate en el marcador pensé: “vuelven los tiempos en que Stankovic era presidente de la FIBA y se cometían tropelías a discreción, ya verás como aparecemos 8 abajo y nadie sabe por qué”. Pero por suerte o por desgracia en el siglo XXI todo se hace con luz y taquígrafos. No se puede hablar de robo, ni mucho menos. Además, no quiero abusar de excusas de equipo pequeño, pero qué jeta tienen algunos (en mis notas literalmente “cuánto hijo de puta suelto”). Y aunque me arriesgo con esto a no poder competir en la competición al "blog más pulcro del año" tenía que decirlo. A Ricky le pitan dos faltas con la posición ganada a su oponente, a Garbajosa una antideportiva por hacer una falta de las que todo entrenador diría “como se debe hacer” mientras que un hachazo de Velickovic en la cabeza de Rudy es justamente ese tipo de falta, pero no una antideportiva. Luego resulta, que porque haya un árbitro norteamericano se empiezan a pitar como falta los innumerables bloqueos ilegales con el criterio NBA que por cierto culminan en un balance de 3 a 1 en nuestra contra.

Con más tiempo y tras serenarme haré un análisis de los últimos cuatro minutos que empezamos perdiendo 86-78 y que acabamos perdiendo 92-89. Un 11-6 insuficiente en el que pasaron muchas cosas. Y hablaré, claro, de ese triple de Teodosic que ha de pasar, por imperativo legal, a la historia de los Mundiales con letras de oro. Felicidades Serbia.

De momento me despido de vosotros para mojar mi cabeza, analizar lo sucedido y soñar con futuras ocasiones en las que el rojo volverá a ser, como apuntaba en uno de los posts, una apuesta segura.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS.

Contrastes





No se trata de un chiste, lo advierto, pero tomaos unos segundos y tratad de responder a la siguiente pregunta ¿en qué se parecen un español y un serbio?

Tampoco hablo de política, aunque pueda parecerlo. Que mucho intelectual de la vida quiera comparar Kosovo con el País Vasco y Serbia con España sólo es una muestra más de miopía geopolítica u oportunismo en el mejor (o peor) de los casos. Pero repito, esto no es política, es mucho más serio. Es baloncesto.

Mañana en el frío pabellón de Estambul (causa, apuntan, de las anginas de Marc Gasol) se enfrentan dos selecciones de baloncesto, dos generaciones y dos formas de entender la vida.

Los serbios, eslavos, son duros. Desde pequeños han de soportar una férrea disciplina, lógica reminiscencia del viejo orden comunista, y un clima rudo, muy rudo. Algunos aprendieron a botar antes que a caminar y pocos sonríen si lo que está en juego es el honor de su país.

Los españoles, latinos, nos iniciamos en el deporte como forma de distracción y de práctica social. Sólo cuando algunos, los mejores, ven cerca la posibilidad de vivir de él ponen todo su esfuerzo para conseguirlo. España es sol, es entretenimiento. Nuestro juego requiere dinamismo, alegría, que la ponga Ricky para que Rudy la machaque o que Navarro lance una bomba. Se trata de defender para poder correr y de correr para ser felices.

Para atacar en transición será necesario dominar el rebote. No será sencillo. Krstic ejerce de algo más que un pívot en el combinado serbio. Olvidado el penoso incidente contra los griegos, el center de los Thunder es una especie de referente para sus compañeros. La base del equipo nació entre el 86 y el 89 y, aunque llevan a sus espaldas numerosos campeonatos de formación necesitan que alguien les aporte experiencia y saber hacer en los momentos en que surjan las dudas.

Ese alguien lo tienen en el banquillo. Dusan Ivkovic ya cosechaba éxitos internacionales antes de que nacieran sus jugadores. Fue el capataz de las grandes selecciones yugoslavas de los 80 y los 90. Sí, las de los Petrovic, Kukoc, Divac y compañía. Su conocimiento del juego será decisivo en los momentos clave del partido.

Nuestra selección, por su parte, sigue dominada por aquella remesa de jugadores que nos emocionó en el Mundial Junior de Lisboa, en el Europeo de Turquía 2001, en el Europeo de Suecia de 2003, en el Mundial de Japón, en el Europeo de España 2007 a pesar del triste final, en los Juegos Olímpicos de Pekín y en el Europeo de Polonia del año pasado. Pasan los años y Navarro, Reyes, Raúl y los añorados Pau y Calderón siguen siendo los ejes sobre los que se asienta nuestro éxito. Con selectivas incorporaciones de jugadores jóvenes de indudable caché hemos conformado una de esas selecciones que se recordará durante décadas.

El historial habla por sí solo y aun siendo cierto que cada partido es un cuento diferente y que del pasado no se puede vivir España es favorita. En el juego de contrastes me atrevo a afirmar que nuestra propuesta de defensa agresiva, ataques rápidos y pase extra prevalecerá frente a las posesiones de 24 segundos, la dureza mental y física, y el base “botón” (Teodosic) que caracterizan el juego de nuestro oponente.

Eso sí, cuando esta tarde el balón esté en el aire, nada diferenciará el corazón de un serbio del de un español. Ambos latirán de forma acelerada, ambos se encojerán ante un triple del rival y ambos desearán durante 40 minutos poder cantar victoria para reposar y coger fuerzas de cara a las semifinales.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Hay vida más allá de Turquía




Aunque, como es lógico, el mundial está absorbiendo la mayor parte de los titulares no podemos olvidar que se están produciendo otros resultados importantes en el universo baloncesto.

Las Seattle Storm ya esperan rival en la final de la WNBA tras derrocar a las vigentes campeonas, las Phoenix Mercury, por un parcial de 2-0 en la serie. El partido decisivo, disputado en la capital del estado de Arizona, se dilucidó en los últimos segundos. Con un triple de la argentina naturalizada estadounidense Diana Taurasi las Mercury se ponían 75-88 arriba. Sí, lo habéis escuchado bien. A partir de ahí un parcial de 16-0 a favor de Seattle en 3 minutos 21 segundos que dice mucho de la capacidad de las Swin Cash (23 puntos 8 rebotes), Lauren Jackson (20 puntos 8 rebotes) o Sue Bird (16 puntos 8 asistencias 5 rebotes), autora del triple decisivo a falta de 2,9 segundos que certificó una remontada histórica.

Es complicado, en deportes profesionales, ver perder 13 puntos de ventaja a falta de poco más de 3 minutos. Tal vez algunos pensarán que es consecuencia de la aún escasa profesionalización del baloncesto femenino, pero yo niego la mayor. Fue emocionante, fue espectacular y fue una demostración de fe, de acierto y de talento. Ahora sé que aquellos días de abril de 2009 (final four de la Euroliga en Salamanca) en que me enamoré del juego de Sue Bird (se proclamó campeona con el Spartak de Moscú) no fueron una mala pasada de mi subconsciente. 

Para la otra plaza en la final, las Atlanta Dream han tomado ventaja en la eliminatoria ante las New York Liberty gracias a la actuación estelar de la española nacida en San Vicente y Granadinas Sancho Lyttle, quien con 18 puntos y 13 rebotes dominó ambas zonas. Llegar a la final de la WNBA le supondrá incorporarse a la selección sin apenas tiempo de aclimatación. Sin embargo, el mero hecho de jugar el Mundial con el aval de un anillo de la mejor liga del mundo lo compensa con creces. Suerte para ella.

Por otro lado, el nuevo proyecto de Messina ha arrancado y lo ha hecho con victoria. Mermado por la baja de numerosos internacionales el Madrid venció por 78-66 al Power Electronics de Valencia con una actuación estelar de Nikola Mirotic (22 puntos y 8 rebotes) una perla de la generación del 91 que ya deslumbró en el Torneo Junior de Hospitalet (logrando aquella valoración de 81 si mal no recuerdo) y en el pasado Europeo sub 20 en el que conseguimos el bronce con el montenegrino nacionalizado como estrella de nuestro combinado junto con el base de la Penya Josep Franch.

Espero que entendáis este pequeño paréntesis como una práctica de relajación ante tanta emoción concentrada en el Mundial de Turquía. Y queda lo mejor.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS


Y el baloncesto habló




Llegó el turno de los jugadores, de los entrenadores, de la emoción, del ser o no ser, del ganar o irse a casa, de ese deporte llamado baloncesto que nos emociona con sólo pensar en él.

En esta tarde de sábado Croacia y Serbia demostraron que son de esos hermanos que, tras vivir federados demasiado tiempo, han comprendido en el lapso de pocos años que su independencia ha sido un paso hacia adelante. No volaron sillas, no hubo enfrentamientos, sólo manos esperando para levantar a un jugador caído. Y hubo emoción, vaya si la hubo.

Ivkovic y Vrankovic dieron clara muestra de lo que supone la vieja escuela yugoslava. Defensa individual durante 40 minutos y fe ciega en la capacidad uno contra uno de sus jugadores hasta el punto de que Croacia jugó el último cuarto como se suele hacer en un parque cualquiera de una ciudad cualquiera: 5 jugadores abiertos y bola para el mejor jugador llámese Ukic, llámese Popovic. Al final los tiros libres decidieron y aunque todos demostraron sangre fría Rasic fue el más fiel a la tradición de muñeca de seda que ampara a todos los nacidos en la región de los Balcanes. Serbia esperaba rival.

Y dieron las ocho. Y era el momento de España. No comenzamos bien. Scariolo planteó una defensa muy agresiva de los bloqueos directos para limitar la aportación del perímetro griego. Pero pasar de segundo en un bloqueo directo supone, si el jugador interior no es agresivo y, sobre todo, si las rotaciones no funcionan, generar un agujero en el centro de nuestra zona. En mis notas anoté que no era necesario perseguir a Spanoulis o Diamantidis pues no son grandes tiradores. Diamantidis me dejaría mal más adelante, Spanoulis no.

En el segundo cuarto la segunda unidad nos mantuvo en el partido gracias a una mayor intensidad y a un mejor control de los tableros con la dupla Vázquez-Felipe que se mostró mucho más eficiente y contundente que la formada por Marc y Garbajosa. 37-31 al descanso y buenas sensaciones. Probamos la zona durante cuatro minutos. No funcionó excesivamente bien. Habría una segunda oportunidad.

Con un 7-0 al regreso de partido Grecia nos devolvió a la dura realidad. Nos hizo ver que esto no es Polonia donde descubrimos que estaba el oro que creíamos en Moscú (otro recuerdo para el gran Andrés), sino Turquía donde la roja tiene ante sí un reto más complicado que cualquiera de las cruzadas medievales. ¿Será este mundial el particular Lepanto del siglo XXI?

Toca de nuevo recurrir a la segunda unidad, a la infantería pesada que de nuevo nos mantiene en el partido. Quién critica ahora la elección de Raúl. Quién dice ahora que Llul no está en condiciones. (probablemente no esté aún al cien por cien). Vázquez y Felipe se ganaron minutos de importancia hasta que la imposibilidad de Vázquez para meter tiros libres y para defender a Schortsanitis devolvió a Marc a la pista. Defendimos en zona durante 12 minutos y gracias a la comunicación y al sacrificio de todos los jugadores esta vez sí que funcionó.

Después de que todos hicieran su papel para frenar un peligroso parcial de los helenos los grandes respondieron. Navarro y Rudy decidieron el partido con sus triples y tiros libres. Asumieron el rol que les corresponde y demostraron que se puede confiar en ellos.

Ricky, por su parte, no estuvo brillante. Sin embargo, un robo de balón y dos tiros libres decisivos contribuyeron a nuestra victoria. Con 19 años la mayoría de nuestros jóvenes se prepara, mientras escribo estas líneas, para salir a emborracharse. Mientras tanto, el genio del Masnou se va a descansar para seguir dirigiendo a la campeona del mundo, de Europa y plata olímpica. Que tenga dulces sueños.

Ayer, a modo de plegaria, solicitaba que periodistas, críticos oportunistas y aficionados de España sólo cuando gana, dejaran paso al verdadero protagonista, a nuestro deporte. Y el baloncesto se abrió paso cual Moisés en el Mar Rojo. Y habló. Y qué bien lo hizo.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS


Que hable el baloncesto






Analizando los prolegómenos del partido de esta tarde ante Grecia me atrevo a afirmar que lo más difícil de ser jugador profesional son las horas que transcurren entre partido y partido. Si las cosas van bien te avasallan a piropos, cumplidos y te exigen nuevos logros. Si, como hasta el momento, no estás dando la medida esperada te conviertes en diana de críticas, interrogantes y sospechas.


Desde que empezó el campeonato de manera poco brillante ante Francia el baloncesto pasó a un segundo plano. Los principales medios de comunicación deportiva de este país, lejos de reconocer la debilidad en el rebote, la imposibilidad de responder al juego físico de Francia o Lituania empezaron a buscar fantasmas atravesando las paredes del pabellón de Esmirna. De poco servía que los verdaderos aficionados tratáramos de analizar causas, escrutar cuestiones tácticas si todo se resumía en los grandes difusores de información a un “falta Pau”, “esto pasa por no tener un seleccionador en condiciones”, “hay problemas en el vestuario”. Les entiendo, trataban de atraer la atención de una población que se amontona para ver un Honduras-España en la terraza de cualquier bar y que hoy, al finalizar el partido si acaso preguntarán, “¿jugaba hoy España al baloncesto?”. Procurar llegar al mayor número de gente posible es loable, pero hacerlo a costa de simplificar tanto un deporte cuya evolución en todas las vertientes (táctica, técnica, física y psicológica) ha sido tan espectacular me parece irrespetuoso.

Nunca conseguiremos en España que nuestro deporte alcance el reconocimiento que puede tener en Estados Unidos, los Balcanes o en Lituania. Sin embargo, sí podemos pretender que se le dé una cobertura más fiel y documentada. Hay muy buenos periodistas de baloncesto en nuestro país, pero su tiempo de micrófono es muy limitado y su espacio en prensa no más de una columna. Lo que de verdad interesa son las reuniones entre jugadores, entre directivos y jugadores, la marginación de Scariolo, la ausencia de Pau,... Por fortuna, esta tarde a partir de las ocho se jugará al baloncesto y se escuchará de nuevo el chirriar de las zapatillas sobre el parqué y la comunicación de los jugadores en la pista, esa música que tanto nos gusta.

Basta ya de pobres análisis. Si queremos ganar consecutivamente a Grecia, Serbia, Turquía y Estados Unidos necesitaremos dominar el juego interior, rebotear en defensa para imponer así el ritmo rápido de partido que nos interesa, ser agresivos en líneas de pase para robar esos balones que cambian la dinámica de un encuentro, jugar con cabeza en ataque aprovechando las eventuales ventajas sobre nuestro rival. Necesitamos que Marc, Ricky, Navarro, Felipe o Rudy ejerzan de líderes y que Llul, Raúl, Vázquez, San Emeterio, Garbajosa, Mumbrú y Claver cumplan en todas las facetas que se les encomiende. Necesitaremos también, y basta de rodeos, cojones y algo de fortuna.

Esto no es el europeo en el que los tres partidos decisivos los ganamos por 20 puntos. En Turquía nuestro futuro se presenta más incierto, más parecido a aquel triple de Nocioni que no entró y a aquel tiro de Holden que, vacilante, nos robó el corazón y el Europeo en nuestra casa.


Lo decisivo empieza a las ocho de la tarde del 4 de septiembre de 2010, 4 años y 1 día después de que fuéramos campeones del mundo en Japón. Aquello ya de poco vale. El balón está en el aire. Que hable el baloncesto. Al fin.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

Empieza el mundial




Se terminó la primera fase. Aunque apenas hay tiempo para hacer balance puesto que los octavos de final empiezan mañana voy a intentar hacer un pequeño barrido de lo que nos ha dejado el campeonato hasta la fecha.

En el grupo A se cumplieron los pronósticos y argentinos y serbios se disputaron hasta el último minuto la primera plaza. Jugoso premio, sin duda, pues suponía evitar a Brasil en octavos. Australia se clasificó tercera y Angola dio otra de sus clásicas sorpresas en este tipo de torneo eliminando a una débil Alemania. Individualmente brilló Scola por encima de todos, hasta el punto de que podemos afirmar que ha sido el jugador más determinante del Mundial hasta la fecha.

En el grupo de Estados Unidos poco margen para la sorpresa. El partidazo de Brasil les permitió soñar con derrocar a los norteamericanos, pero quizá ese desgaste les llevó a caer ante Eslovenia. Croacia me ha parecido una selección débil, tan débil como el papel desarrollado por Ante Tomic que sólo pudo brillar ante una Túnez sin juego interior. A pesar de sus limitados minutos de juego el jugador más decisivo en este grupo fue Kevin Durant.

Por su parte, en Ankara, Turquía demostró ser una rival muy potente. Su juego interior no es un dechado de técnica y fundamentos. Sin embargo, Sergio Llul sabe bien lo que es intentar penetrar esa red de brazos y cuerpos en que puede llegar a convertirse la zona turca. Con la permisividad arbitral observada hasta la fecha y con un ambiente caldeado, Turquía se presenta en los cruces con el cartel de máxima favorita. Grecia, por su parte, se la jugó a quedar tercera para evitar a España y le ha salido cara la broma. Aunque siempre peligrosos, los precedentes dicen que no pasarán de octavos pues cuando juegan ante la roja su juego interior no es tan poderoso y sus muñecas se achican ante la importancia de la ocasión (final Mundial 2006, semifinales Europeo 2007, fase de grupos Juegos Olímpicos 2008, semifinales europeo 2009). Rusia, segunda, tiene ante sí una gran oportunidad para meterse en cuartos pues les basta con vencer a la sorpresiva Nueva Zelanda. Por su parte, Puerto Rico demostró ser tan brillante (estuvo a punto de vencer a Turquía) como inconstante al perder su plaza para octavos cediendo ante la cenicienta Costa de Marfil. De este estrambótico percance se aprovecharon los chinos para acceder a octavos y medir sus fuerzas ante Lituania. El mejor jugador de este grupo: Ersan Illyasova.  

Del grupo D qué decir. Lituania ha sido justa vencedora porque ha demostrado ser un equipo y no venirse abajo ante las dificultades. Cuando han subido el pistón defensivo los equipos rivales han sufrido y de ahí los parciales demoledores obtenidos ante España (23-9 el último cuarto) o Francia (28-11 el tercero). España ha especulado demasiado. Concibió esta primera fase como una continuación de la preparación y ha dejado malas sensaciones. Ahora bien, si recuperamos al mejor Navarro y seguimos contando con un Rudy tan intenso nuestro perímetro no encuentra parangón en ninguna otra selección. Merecimos ser cuartos y finalizamos en el puesto soñado, segundos. El camino hacia el oro será duro (de momento Grecia en octavos y presumiblemente Serbia en cuartos), pero son 4 partidos y 160 minutos en los que los nuestros han de demostrar que no son campeones del mundo, de Europa y plata olímpica por nada.

Culminando el análisis de este grupo decir que Nueva Zelanda sorprendió por su buen rendimiento y que Francia corroboró que nunca fue una candidata real, ni siquiera tras vencer a España. Los mejores jugadores de grupo, más allá de las estadísticas, han sido en mi opinión dos lituanos, Maciulis y Kleiza, por su gran actuación en los momentos decisivos ante España y Francia.

Esto es todo lo que ha dado de sí esta fase de grupos. Ahora empieza lo bueno y toca disfrutar de baloncesto de altura.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS