Vilnius a estribor. Londres, cerca y a la vez muy lejos. Cuenta atrás de setenta y un días para empezar a defender la corona continental y recuperarnos del duro golpe asestado por la Serbia de Teodosic.
Sergio ya tiene su lista. Con Ibaka y sin Vázquez. Sin Garbajosa ni Mumbrú. Con Sada y Xavi Rey. Vayamos por partes. Lo del congoleño es comprensible. Un intimidador de 2,09 es esencial para liberar de las tareas menos agradecidas a los Gasol. Su pasaporte preocupa a la Federación, pero no creo que sea necesaria una naturalización por decreto o "a la rusa" para que pueda jugar el Europeo sin grandes dificultades.
Lo de Vázquez mosquea. Lo de los problemas físicos me lo creo. Eso sí, nada que no se pueda curar en cuarenta días. ¿Querrá dar el salto a la NBA y tendrá pensado pasar el verano levantando pesas y entrenando aspectos defensivos? ¿Será verdad que sigue estando un poco apartado dentro del grupo? Nadie lo sabe, pero lo cierto es que con Ibaka su rol dentro del equipo está más que cubierto.
No así el de cuatro tirador o cuatro abierto. Que a Garbajosa ya se le había agotado el tiempo era un secreto a voces. Sin embargo, ese puesto tan específico y casi imprescindible del baloncesto actual no ha quedado bien resuelto con la exclusión de Mirotic y las dudas que presenta un caso como el de Claver al que Pesic siempre ha utilizado como tres.
La marcha de Mumbrú y la presencia del propio Víctor y de Suárez nos siguen dejando un nombre en el aire, el de Carlos Jiménez, el siempre infravalorado capitán que nunca dejó de defender, colocar buenos bloqueos, coger rebotes y anotar tiros decisivos. Le seguiremos echando de menos. De entre estos dos, San Emeterio y Rafa Martínez caerá un descarte (si no dos). Se admiten apuestas.
Se rumorea que el equipo podría estar conformado por tres bases más Sergio Llul para evitar posibles contingencias como la acaecida durante el verano anterior con la rotura muscular de Calderón. Eso haría que los descartes apuntaran más hacia el puesto de alero antes mencionado que podría quedar ocasionalmente cubierto con un Rudy al que Scariolo ha empleado en más de un partido como tres. De sólo llevar dos bases creo que los elegidos serían Ricky y Calderón. El primero porque es el sello de un proyecto más a largo plazo, lo que le permite tener temporadas grises tirando a negras como esta pasada. El extremeño, por su parte, es un seguro de vida y ha realizado una temporada bastante digna en la NBA.
En conjunto, un equipazo. Ahora sólo queda que pasen estos días y que la ambición entre de nuevo por ese vestuario en el que las nuevas caras deberán ganarse el puesto ante los incombustibles Felipe, Navarro y Gasol, ésos de la Generación del 80 que actuarán como veteranos de guerra ante los más noveles cadetes para intentar inculcarles el secreto que hay detrás de todos los éxitos con los que nos han obsequiado durante la pasada década.
UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS

