Prohibido estar triste. Eso me dije después de que el equipo de Carbajosa se hiciera, a nuestra costa, con el título al vencernos en el tercer partido de la final de la segunda edición de la Liga Senior Provincial.
Ni siquiera nuestros míseros 48 puntos o la dolorosa sensación de ver cómo una y otra vez nuestros rivales se apoderaban de un rebote ofensivo son motivo suficiente para estar tristes. Luchamos, dimos todo lo que teníamos dentro y caímos. Quizá algún día comente los posibles porqués, pero de poco sirve ya. Desde este humilde blog no puedo más que dar la enhorabuena al equipo de Carbajosa que se merecieró sobradamente levantar la copa.
Cómo estar triste el mismo día en que el equipo de una humilde ciudad media española vencía en la final de la Euroliga Femenina al poderoso Spartak de Moscú. Me refiero al Halcón Perfumerías Avenida de Salamanca, un equipo que sienta sus raíces en el equipo de baloncesto de la Universidad y que desde este origen humilde fue construyendo el armazón de una estructura deportiva modesta, pero ganadora en la que nombres como el de Jorge Recio, Carlos Méndez, Fernando Merchante o José Ignacio Hernández no pueden caer en el olvido por su contribución al crecimiento del club.
Es cierto, algunos me dirán, que se trata de baloncesto femenino, de un deporte seguido de forma muy minoritaria y que está instalado, salvo en el caso de Valencia, en mercados y ciudades secundarias. Y yo les diré: Y qué. La hazaña deportiva e institucional es equiparable a cualquier otro triunfo con independencia de su capacidad de llegar a las masas o de generar euros.
Lógicamente no quiero escatimar elogios a las jugadoras y al cuerpo técnico. Ya desde el verano la confección de la plantilla invitaba al optimismo. Con un juego interior poderoso, con la mezcla perfecta de juventud y experiencia y con jugadoras desequilibrantes como Alba Torrens este año todo indicaba que la fuente de la Puerta Zamora volvería a estar rodeada más tarde o más temprano por la magnífica afición salmantina. Y qué decir de Lucas Mondelo quien ha sabido inculcar una mentalidad defensiva que, como casi siempre, es la que conduce por el camino más corto a la victoria. Por su parte, Silvia Domínguez se doctoró en el siempre difícil puesto de base con una exhibición a la hora de llevar el tempo del partido y de liderar la defensa charra con una increíble actuación ante una de las jugadoras más talentosas del universo baloncesto, Sue Bird.
Ahora sólo falta que la noticia cale entre patrocinadores y aficionados, entre instituciones y medios de comunicación. Es hora de que se haga justicia con una plantilla que entrena y lucha como cualquier equipo de fútbol o de NBA. No hubo mates, es cierto, tampoco pases por la espalda ni contraataques fulgurantes, pero sí emoción, garra y competición del más alto nivel.
Por último, deciros que desde la psicología siempre se ha dicho que el azul es un color deprimente. Ahora sabemos que es deprimente, sí, pero para las rivales de nuestras jugadoras. Cinco años de socio bien me permiten estar feliz y disfrutar como si fuera uno más de la plantilla de este triunfo que es de un equipo y de toda una ciudad, que es de cada una de las jugadoras, pero también de cada uno de los aficionados. Pero, ¡cómo voy a estar triste!
UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS


