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A propósito de Rondo





Al más puro estilo Adolfo Suárez, en una noche en la que los Celtics reciben a los Heat en un “todo o nada” para el equipo de la beantown, puedo contestar y contesto a este post publicado en LaCrónica desde el Sofá que podéis leer aquí.

Lo hago porque me apetece, porque quiero y porque me da la gana. Lo hago porque Crónica desde el Sofá es un sitio de referencia para los amantes de este deporte y porque sé que sus gestores estarán encantados de leer una opinión diferente. Lo hago porque hablar de baloncesto, aunque sea a través de los dedos, es el mejor antídoto contra el veneno que amenaza con destruirnos disfrazado de prima de riesgo.

Discrepo. Discrepo cuando decís que Rondo no es el mejor base de la liga. Lo achacáis a la pobre eficiencia ofensiva de los Celtics en temporada regular y recordáis que se encuentra rodeado por tres futuros miembros del Salón de la Fama además de por un jugador notable como Brandon Bass. Conviene recordar que entre los tres futuros hall of famers suman 106 años. Garnett ha vivido de su tiro en suspensión hasta el último mes de temporada regular, Pierce empezó lesionado la campaña y Ray Allen la ha acabado apoyando su peso sobre un tobillo astillado. Ahora, tanto el “34” como el “20” siguen arrastrando molestias que les impiden rendir al cien por cien. El que probablemente iba a ser su mejor aliado, Jeff Green, se encuentra a la espera de saber si podrá volver a jugar después de ser operado de un aneurisma en la Aorta. El máximo asistente de la liga debe generar juego en media pista debido a los problemas en el rebote defensivo y a la falta de vocación de contraataque del resto de sus compañeros. Si Rondo contara con un Kevin Durant, un Luol Deng o un Lebron James al que ponerle el balón en transición esas 11,8 asistencias que viene promediando en playoffs serían 15.

En cuanto al elemento propagandístico de los triples dobles sólo os puedo dar la razón. Se trata más de un icono que de un verdadero medidor de rendimiento. No os la puedo dar, en cambio, cuando tratáis con demasiada ligereza la capacidad reboteadora de Rajon Rondo. Un base reboteador, defensivo como decís, es una bendición para un equipo. Cuando el point guard coge el rebote las calles se ocupan enseguida y los pívots pueden forzar el balance llegando antes que sus respectivos pares, acostumbrados a dificultar el primer pase de contraataque. El rebote no sólo te da posesiones extra y se las quita al rival. También te permite controlar el ritmo del partido y desgastarte menos física y mentalmente en defensa.

No sé si manejáis cifras para poner en duda la capacidad de Rondo para finalizar bajo aro o para afirmar que rehúsa el contacto. Lo que sé es que es uno de los jugadores más golpeados de la liga y, también, uno de los peor tratados por los colegiados. Aceptando que en ocasiones el ataque de los Celtics parece una tela de araña en la que se enredan los propios jugadores, sólo puedo decir que apagones los tienen todos los bases, más aún si como Rondo, se ven forzados a estar en cancha más de cuarenta minutos por partido. 



Rondo es diferente. Reconociendo el talento de los Chris Paul, Deron Williams o Derrick Rose, lo cierto es que en el pasado ya hubo jugadores como ellos buenos lectores del pick and roll e incisivos penetradores dotados de un buen tiro en suspensión. Sin embargo, muy pocos nombres se pueden asimilar al juego del “9” de los Celtics. No sólo exagera Magic. También lo hacen Bob Cousy, The Houdini of the Hardwood, o el propio Chris Webber. No es que quiera refugiarme en la autoridad de estos comentarios, es que coincido con quienes más saben de esto, con quienes conocen de primera mano lo difícil que es jugar en la actual NBA con 1,85 y una triste cinta por armadura y hacerlo como lo hace Rondo. A lo Sinatra. A su manera. 



Cuando la ventana del big three se cerraba apareció Rondo para abrir un portón. Cinco años después de que Allen, Pierce y Garnett se dieran el sí quiero, el cemento que ha impedido un divorcio prematuro lo pone Rondo. Bueno, Rondo en cuanto que prolongación de Doc Rivers sobre el parqué. No sé en qué lugar colocar la actuación del pasado miércoles. Sólo espero que antes de que acabe junio veamos algo parecido o aún mejor. Rondo es así, incosistentemente genial. Mucho más que un jugador de baloncesto. Y, por supuesto, el mejor base de la competición.

UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS