Nos despistas. No sabemos si buscas un lugar en la historia o si el destino ya ha decidido ese lugar por ti. Quizá tu monárquico apodo no sea el mejor en un país que nació republicano y que haría pasear por el corredor de la muerte a cualquier osado rey que quisiera acabar con su sistema de pesos y contrapesos, con la separación de poderes por la que tanta sangre derramaron ante los partidarios de la corona británica.
De hecho, apareces como uno de los cinco deportistas más odiados del país. Te acusaron de traidor por abandonar tu tierra y, sobre todo, por hacerlo público de aquella manera tan vergonzante en horario de máxima audiencia y en un programa titulado como "la Decisión". Enarbolas, puede que de manera natural, la bandera de la prepotencia cada vez que con gesto arrogante diriges la mirada a tus rivales.
Me temo que no, que no tiene nada que ver con tu apodo. ¿O sí? Quizá Jordan debió ser el último portador de un "nickname" real. A su majestad el aire no se le quemaron las alas por volar tan alto. Él nunca abandonó la "Ciudad del Viento", quizá porque se sabía hijo de aquel elemento.
En un deporte en el que hay especialistas en dar asistencias (bases) y soldados encomendados a la labor reboteadora (pívots), tú eres la definición perfecta de un All Around Player aportando en todas las facetas, un Óscar Robertson del siglo XXI que, en una época en la que los entrenamientos y la nutrición no pueden estar mejor planificados, sigue imponiendo su superioridad física en los 29x15 de la cancha de baloncesto.
Tus triples dobles quedan multiplicados por cero con tus actuaciones en los últimos cuartos. Cleveland se siente menos huérfana cuando observa cómo, también los aficionados de los Heat, experimentan ese mismo sentimiento de pérdida cuando desapareces en los momentos decisivos del partido delegando tu responsabilidad de anotar en Haslem, Mike Miller o Mario Chalmers.
Si quieres pasar a la historia te diré lo que hubieran hecho Magic o Jordan defendidos por Kidd. Lo habrían llevado al poste bajo y el primero con su gancho y el segundo con su suspensión a la media vuelta habrían hecho sangre de ese "missmatch" hasta que la zona de Dallas hubiera parecido la propia Guadalcanal. Y sí, doblarían los balones cuando les hicieran un tres contra uno, pero para ello es necesario atemorizar antes al entrenador rival con tu capacidad para anotar en el último cuarto. Carslile, te lo aseguro, está durmiendo a pierna suelta.
Tienes dos partidos King James. No para hacer dos triples dobles de cara a la galería y para hinchar tus gloriosas estadísticas. Se trata de hacer a tu equipo ganar un anillo. Eso es la gloria. Lo otro, mera vanidad.
UN ABRAZO Y BUEN BALONCESTO PARA TODOS